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Educación: la letra chica “progre”

por 4 agosto, 2011

Educación: la letra chica “progre”
¿Quién pagaría el verdadero costo del slogan “Universidad Estatal Gratuita”? Nada más y nada menos que los más pobres, que no tendrían matrícula para ellos y serán los excluidos de siempre.
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La educación en nuestro país está paralizada. Sendas protestas ciudadanas se han tomado las calles, lideradas por los estudiantes de las universidades tradicionales y, especialmente, por los dirigentes estudiantiles de la Universidad de Chile y la Universidad Católica.

Puño en alto, marchan arrogándose la supuesta representación de los estudiantes más pobres de nuestro país. Los mensajes que más se repiten son “No al lucro en la educación”, y su necesaria consecuencia, “Educación pública y gratuita para todos”.

Dos slogans históricos del llamado “mundo progre” que no tienen nada de nuevo; por el contrario, recuerdan similares slogans de los años 60. Y tal como ocurría hace 40 años, estos slogans suenan sumamente atractivos… Pero en 40 años, algo hemos aprendido como país. Estos slogans esconden lo que al mundo progre le encanta señalar sobre el actual gobierno: la temida “letra chica”.

¿Cuál es la letra chica de estos slogans progre? Partamos por señalar que es un dato cierto que 7 de cada 10 alumnos que actualmente se encuentran en la educación superior, son la primera generación de sus familias en llegar a ella. Esta realidad es quizás uno de los mayores logros de movilidad social que un país puede mostrar.

Es hora de que los actores del movimiento estudiantil se pongan serios y piensen realmente en los estudiantes más pobres (a quienes dicen representar) y se den cuenta que la educación no es y no debe ser nunca propiedad exclusiva del Estado.

Ante estas cifras, cabe preguntarse si  este tremendo avance en las oportunidades de acceder a la educación superior en nuestro país ¿ha sido gracias a la U. de Chile  o la U. Católica? Incluso, podemos ser más amplios y preguntarnos: ¿Ha sido gracias a las universidades tradicionales? La respuesta es categórica: no.

El gran esfuerzo de aumento de las matrículas de educación superior en nuestro país (que ha pasado de 200 mil alumnos en 1986 a más de 1 millón al 2010) ha sido gracias a los Centros de Formación Técnica, Institutos Profesionales y Universidades Privadas.

Ante esta realidad, mi buen dirigente estudiantil de universidad tradicional me podría decir voz en cuello, que esos alumnos de la educación superior privada son los más privilegiados del país….  Y ahí creo que surge una buena pregunta: ¿A quiénes ha beneficiado esta mayor cobertura en la educación superior?

Los datos demuestran que ese aumento de las vacantes en la educación superior ha privilegiado precisamente a los más pobres (que la U. de Chile y PUC dicen representar), pues en los últimos 20 años se ha quintuplicado el acceso a la educación superior de los tres primeros deciles de la población -es decir, de los más pobres del país- en la siguiente proporción:

- Primer Decil: en 1990 el 4,1% y el 2009, el 19,1%.

- Segundo Decil: en 1990 3,5% y el 2009, el 20,4%.

- Tercer Decil: en 1990 el 5% y el 2009, el 25,1%.

Por tanto, es un hecho que los principales beneficiados del aumento de matrículas de la educación superior (que se ha logrado por el trabajo de los privados en dicho ámbito) y que por muchos años han sido sistemáticamente excluidos de ella por las supuestas universidades tradicionales, son los más pobres.

Sin embargo, mi buen dirigente estudiantil podría escribir en alguno de aquellos simpáticos carteles que vemos en algunas marchas que “el Estado debería asegurar educación superior gratuita a más del millón de jóvenes que hoy estudian en la educación superior”.

Lamentablemente, la respuesta es también categórica: no. Todos los estudios demuestran que siempre ha sido más rentable desde el punto de vista de su impacto social, la inversión en la educación escolar que en la educación superior.

En otras palabras, por cada peso que se saque de la educación primaria para entregarla a la educación superior, hay un joven de escasos recursos que no tendrá ninguna oportunidad de movilidad social.

Por lo tanto, ¿quién pagaría el verdadero costo del slogan “Universidad Estatal Gratuita”? Nada más y nada menos que los más pobres, que no tendrían matrícula para ellos y serán los excluidos de siempre.

Es cosa de ver las cifras. ¿Dónde estudian los más pobres (el quintil 1)? Sólo el 21,8% de los más pobres que están en la educación superior, estudian en las universidades tradicionales. El 21,9% estudia en universidades privadas y el 56,1% en institutos profesionales y centros de formación técnica.

Cuando vemos a nuestros activos dirigentes de universidad tradicional gritar por mas becas de educación superior, cabe preguntarse también a quién esperan que lleguen esas becas, porque la realidad de hoy es que 10 de cada 11 becas que se entregan en las universidades en Chile, van dirigida a las universidades tradicionales y, por lo tanto, no a los más pobres.

Es hora de que los actores del movimiento estudiantil se pongan serios y piensen realmente en los estudiantes más pobres (a quienes dicen representar) y se den cuenta que la educación no es y no debe ser nunca propiedad exclusiva del Estado.

Si la educación superior privada no existiera en nuestro país, 7 de cada 10 jóvenes que hoy tienen acceso en la educación superior, no estarían en ella. La letra chica “progre” en educación significa, nada más y nada menos, que los más pobres no tendrían derecho a tener un título profesional.

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