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Las orejas del lobo

por 12 agosto, 2011

Las orejas del lobo
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La temida recaída de la crisis al parecer se ha precipitado. Los mercados mundiales amanecieron chorreando sangre el lunes 8 de agosto y el de Chile es uno de los que lleva la guaripola. La actividad económica mundial apunta nuevamente hacia abajo, sin que haya recuperado todavía el nivel de hace cuatro años en el mundo desarrollado. La insolvencia del sistema financiero, que se arrastra desde entonces, ha quedado nuevamente al descubierto.

Los bancos centrales usaron gran parte de las municiones a su alcance y en esta vuelta les quedan menos. Los Estados que avalaron a los bancos han empezado a correr la misma suerte de aquellos.

La única posibilidad de evitar un derretimiento generalizado del sistema financiero mundial es una reacción política decisiva, que sostenga la economía con un fuerte incremento del gasto fiscal y resuelva con realismo el tema del endeudamiento. Es decir, exactamente la solución del New Deal estadounidense en los años 1930 o la de Argentina en los 2000. Sin embargo, los liderazgos mundiales de hoy aparecen lejos de mostrar la decisión de Kirchner o el gran Roosevelt. En una palabra, la cosa se pone fea.

John Authers, el notable editor económico del Financial Times que siguió diariamente los avatares de la crisis, ha regresado para publicar un lúcido comentario en la edición del 5 de agosto del diario británico, ilustrada como siempre de gráficos que hablan por si solos.

dibujo 1El primero que se adjunta  muestra la evolución de la actividad económica mundial desde el inicio de la crisis en julio del 2007 y hasta julio del 2011. Se mide por el índice de los gerentes de compras de la industria manufacturera, que indica crecimiento cuando más de la mitad reporta aumentos y contracción cuando ocurre lo contrario. Es decir, hay crecimiento cuando el índice es mayor que 50 y contracción y viceversa.

Se aprecia la caída al principio suave y luego violenta a fines del 2008, seguida de una recuperación a partir del 2009 y la nueva desaceleración el 2010, que probablemente a estas alturas ya es contracción. Authers llama la atención en este gráfico que China (amarillo) cayó menos el 2008 y empezó a recuperarse antes. Sin embargo, no se puede esperar lo mismo hoy, puesto que al revés, ha caído antes que el resto.

El segundo gráfico adjunto muestra la situación del sistema financiero, medido por la proporción entre las acciones bancarias y los índices bursátiles generales. Como ha venido haciendo en sus comentarios a lo largo de la crisis, Authers sobrepone el gráfico del último año y medio con el año y medio que precedió a la caída de Lehman en octubre del 2008.

Dibujo 2Se observa que las acciones bancarias han caído exactamente lo mismo en relación al resto. En otras palabras, desde este punto de vista, su situación es hoy tan precaria como la de la víspera del derrumbe del 2008.

Cabe mencionar que Authers y el Financial Times han venido afirmando desde julio del 2007 que la banca ha caído en insolvencia generalizada. Es decir, sus deuda incobrables son mucho mayores que su capital. Ello ha venido siendo ocultado por la liquidez inyectada por los bancos centrales. Han hecho exactamente lo mismo que La Polar, es decir, chutear hacia adelante las deudas incobrables - hipotecarias en buena medida, pero no sólo éstas - sin reconocerlos en sus libros. Sin embargo, el problema sigue exactamente igual, puesto que el endeudamiento general no se ha reducido. Solo se ha ocultado y traspasado en algunos casos a los Estados, los que a su vez han caído en insolvencia en casos como los de Irlanda o Grecia, entre otros.

Dibujo 3El tercer gráfico adjunto, publicado por Authers, muestra la evolución de la crisis medida por las acciones estadounidenses y la tasa de interés de la Reserva Federal, desde principios del 2007 hasta agosto del 2011.

Se aprecia como el banco central estadounidense tuvo entonces espacio para reducir sustancialmente la tasa hasta llegar a cero, donde se ha mantenido hasta hoy. Por eso mismo, hoy no tiene ese espacio y sólo puede recurrir a lo que se ha denominado expansión cuantitativa, que en otras palabras es emitir dinero. Sin embargo, este último recurso no ha reactivado sustancialmente la economía, puesto que es mucho menos eficaz que el incremento del gasto fiscal, que ha sido mucho más moderado. Al mismo tiempo, ha generado inmensas burbujas en todos los mercados que tienen renta y por lo tanto se prestan a la actividad especulativa; como como las materias primas y en especial el cobre.

Es muy probable que ello se repita ahora y las burbujas se inflen todavía más por un tiempo. Pero eso durará muy poco, puesto que su alto precio rebota a su vez en contra de la recuperación económica, especialmente en el caso del petróleo. En el caso de los alimentos resulta criminal, porque provoca lisa y llanamente hambre en algunos países.

La solución para estas situaciones es bien conocida. Los gobiernos tienen que aumentar significativamente el gasto fiscal, principalmente en sostener los ingresos de la población, lo que incluye muy particularmente las políticas sociales. De este modo se da una solución que como escribió Krugman, no solo es la más ética y compasiva, sino también la más eficiente desde el punto de vista económico. Asimismo, es muy eficiente desde el punto de vista político puesto que  refuerza la autoridad de los gobiernos y contiene las reacciones de tipo fascista que usualmente rebrotan en estas situaciones.

Paralelamente, los gobiernos deben resolver el problema del endeudamiento, mediante el simple expediente de diluir o ni pagar las deudas incobrables. Ello es lo que corresponde desde el punto de vista del funcionamiento eficiente de los mercados: el que presta irresponsablemente debe perder. Pretender ocultarlo como en La Polar solo dilata el problema.

Esto es precisamente lo que hizo el New Deal de Roosevelt en los años 1930 y el Presidente Kirchner en Argentina en los años 2000. En cierta medida, es lo que hicieron también los gobiernos de Lula y Bachelet y ciertamente el gobierno de China, durante la crisis reciente. La rápida recuperación de sus economías y la popularidad de todos ellos es buen indicador de lo acertado de estas soluciones también desde el punto de vista político.

El problema es que esa voluntad y capacidad de decisión política no parece clara en este momento en las economías determinantes, los EE.UU. y la UE.
La cosas se ve fea. A partir de la misma fuente citada más arriba, estas notas alertaron en agosto del 2007 acerca de lo que se venía. Especialmente, urgieron al gobierno que interviniera los fondos de pensiones y los pusiera a buen resguardo. No se hizo mucho caso y perdieron un tercio de su valor y la mitad en el caso del fondo A. Ahora puede pasar lo mismo si no se toman medidas oportunas.

Ojalá que hayan aprendido la lección. En caso contrario, ¡te va a llegar al pihuelo Willy!

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