domingo, 21 de octubre de 2018 Actualizado a las 14:01

Gratuidad ¿por qué y cuánto cuesta?

por Claudia Sanhueza, académica UDP. 26 agosto, 2011

  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

Señor Director:

La demanda de gratuidad es conceptualmente correcta y económicamente factible. Lo único que no sabemos es si es socialmente deseada.

Para la enseñanza básica y media la principal razón para tener educación gratuita es lo que conocemos como el principio de igualdad de oportunidades: “Circunstancias al nacer no debe influir los resultados en la vida.” (Roemer, 1998). Donde circunstancias son factores exógenos (sexo, padres, apellidos, lugar donde nací, etc.), por los que el individuo no puede ser responsable, y que la sociedad en general está de acuerdo no debería tener un impacto en los resultados. Los resultados, por otra parte, son resultados finales del proceso educativo (PSU) o en el mercado laboral (ingresos). Entonces, las oportunidades que puede generar la política pública deben intentar que circunstancias no influencien resultados.

Si pensamos que es la familia la única responsable de la educación de un niño, entonces: no hay espacio para la igualdad de oportunidades y no hay movilidad social. Además, tener un sistema educacional que genere igualdad de oportunidades no tendría sentido. Un sistema educativo con educación obligatoria asume que cada niño debe tener un set de conocimientos mínimos que debe saber, que la escuela puede romper el círculo de transmisión de la desigualdad que genera la familia, que no todo resultado es genético y que se puede generar buenos resultados educativos con suficientes recursos y esfuerzo, individual y social.

El proceso de acumulación de capital humano se desarrolla básicamente en la niñez, por lo tanto las oportunidades se deben entregar en esta etapa. La educación obligatoria gratuita, de igualdad calidad y no selectivo garantiza que el ingreso de los padres no influencie los resultados: es el mecanismo por excelencia para generar igualdad de oportunidades. En Chile, hoy solamente 50% de los establecimientos escolar son gratuitos.

Por otra parte, la no selección genera colegios más eficientes, con inclusión social y tolerancia. Por eso, países con mayor movilidad social y mejores resultados educativos como Finlandia, tienen un sistema de educación obligatoria gratuita y no selectiva.

Ahora bien, en educación superior las razones para la gratuidad son diferentes. Primero, hay que decir que no es irreal, efectivamente hay varios países en el mundo donde lo es, y lo es desde que tenían el PIB per cápita de Chile (Francia, Noruega, Finlandia, Suiza, Suecia). Si como decía Joseph Ramos, la Sra. Juanita tiene que pagar por la educación de un joven que no conoce, por qué estos países con altas preferencias por redistribución y equidad tienen educación superior gratuita?

Las razones son básicamente tres. Primero, el sistema tributario es progresivo, entonces, en realidad la Sra. Juanita de $100 que gane al mes, daría $1, en cambio el Sr. Lamarca de $50.000 que gane daría $15.000 (al menos). Por lo tanto, el aporte total al financiamiento de todos los estudiantes de educación superior es progresivo, mayor en proporción al ingreso para los que más ingresos tienen. Segundo, por la misma razón que existen Becas Chile para estudios de postgrado en el extranjero o Beca Vocación de Profesor: se evalúa que el retorno social es mayor al retorno privado, es decir, que todos nos beneficiaríamos de tener una población más y mejor educada (condicional en que se queden en Chile, claro). Es parte de una visión estratégica de desarrollo, en tanto se financia investigación, generación de conocimiento y nuevas tecnologías. Por último, la educación es parte del sistema de protección social: no importa cuanto sea el ingreso del mes, o si estoy desempleado o enfermo grave: educación de los niños y jóvenes está financiada. Esto permite que el financiamiento de la educación no se encuentre sujeta a shocks inesperados o tamaño del hogar y se transforme en un verdadero ingreso ético familiar.

Gratuidad en educación básica y media, duplicando la subvención por alumno a $100.000 y eliminando copagos implica un gasto adicional de 1,6% del PIB. En educación superior actualmente gastamos es 2,2% del PIB, promedio OECD es 3%. Ahora, ese gasto se compone de 23% de gasto público (0,5% del PIB) y 77% lo financian las familias (1,7% del PIB). Por lo tanto, se requiere aumentar el gasto público en 0,8% del PIB y adicionalmente progresivamente reemplazar el gasto directo de las familias por gasto público. Esto se debe hacer sujeto a grandes exigencias en términos de calidad, aumentos progresivos en los aportes a investigación, y cerrar toda producción de títulos en entidades de mala calidad.

En total, educación gratuita en todos los niveles sería un aumento de 2,4% del PIB. No parece un aumento significativo, cuando nuestro gasto social es 10% menor en relación al promedio de la OECD. La decisión de cuan grande es el gasto social depende usualmente de las preferencias por redistribución y equidad. Los datos indican que Chile se encuentra en la misma línea del resto de los países latinoamericanos y europeos, ya que un 56% de las personas perciben que la actual distribución del ingreso les parece injusta o muy injusta. El sistema político debería representar estas preferencias, pero con 4 millones de no participantes en las últimas elecciones hay serias dudas de eso.

Claudia Sanhueza
Académica UDP

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV