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El doble discurso de La Polar

por 4 octubre 2011

Debo confesar que me gusta leer a César Barros. A diferencia de otros economistas, escribe bien y es entretenido. Mezcla y cita con cierta gracia, a Milton Friedman y a Vito Corleone o el óptimo de Pareto y la ley de Moraga, todo en una columna, y no le sale mal.

Debo confesar que me gusta leer a César Barros. A diferencia de otros economistas, escribe bien y es entretenido. Mezcla y cita con cierta gracia, a Milton Friedman y a Vito Corleone o el óptimo de Pareto y la ley de Moraga, todo en una columna, y no le sale mal.

Aparte de sus innegables dotes escribiendo, Barros, como todo economista que sabe como funciona el mundo, se atreve con las ciencias morales para llenar la inmensa distancia que existe entre la ciencia económica y la economía real. Haciendo antesala para el dentista, cogí una revista un poco ajada y leí esta impresionante parrafada de Don César:

Debo confesar que me gusta leer a César Barros. A diferencia de otros economistas, escribe bien y es entretenido. Mezcla y cita con cierta gracia, a Milton Friedman y a Vito Corleone o el óptimo de Pareto y la ley de Moraga, todo en una columna, y no le sale mal.

“Los gobiernos están sacando de a poco –y algunos de a mucho– los desafíos morales del sistema capitalista: no queremos que haya dolor en el desempleo –lo cual incentiva la irresponsabilidad laboral– ni penurias económicas para la tercera edad –lo cual hace innecesaria la moral del ahorro– y ahora, finalmente, sacaremos del mapa las quiebras, con lo cual destruiremos el castigo a la irresponsabilidad empresarial o fiscal en el caso de los gobiernos. …Es impensable una sociedad donde el sufrimiento y el dolor sean inexistentes… Por eso los salvatajes a grandes empresas aseguran eventos aún más grandes y costosos en el futuro.

Y la gran pregunta es, eliminado el riesgo y el dolor de las quiebras ¿con qué los vamos a reemplazar?”

Sale cara gano yo, sale sello pierde usted”.Qué Pasa, 28 de mayo de 2010, pág. 57.

Un año después, y como presidente de La Polar, Barros nos dio la esperada respuesta: ¡con convenios judiciales preventivos y gift cards de cinco lucas!

En esta misma línea,  de férrea coherencia entre principios, discurso  y acción, todavía  los abogados de La Polar, siguen sosteniendo en todos los frentes judiciales,  que el actuar de la compañía, que repactó unilateralmente a un millón de clientes, “… fue no obstante lo aseverado por la demandante, una actuación que no se puede calificar sino como perfectamente ajustada a derecho, esto es legal, ya que si bien es cierto…no es menos cierto que…”

Eso sí, hay que reconocer que Barros, escribe mucho mejor que sus abogados.

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