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No saben de educación ni les interesa

por 12 octubre 2011

Sobre la familia, han guardado riguroso silencio ¡No sea que hubiera que llegar a decir cosas incómodas: la importancia de la presencia del padre y de la madre, de la disciplina, de la lectura y de la sobredosis de pantalla que tienen los niños! Es que eso no le interesa a la ideología de izquierda.

No saben de educación, no les interesa y ni siquiera les concedo el mérito de haber puesto el tema en la agenda. Es que de estudiantil el movimiento tiene bien poco, como bien poco tienen sus líderes de estudiantes. Un movimiento político liderado por activistas: eso ha sido el movimiento estudiantil y eso explica que después de 6 meses, sus balas hayan apuntado a cualquier blanco menos al de la educación.

Primero fue el lucro y con él la crítica a la pretensión de transformar un modelo económico en un modelo social. Y aunque yo comparta esa crítica (y crea que efectivamente éste es un problema), cuestiono que un tema de fondo se haya reducido finalmente a las tasas usureras de la banca y a la falta de seriedad de algunas instituciones.

Como cuestiono también que lo poco que se podía decir sobre el lucro y la educación no se haya dicho: la excelencia se da en instituciones sin fines de lucro (confesionales incluidas). Y no se dijo porque eso obligaba a reconocer méritos de universidades como la Católica y la de Los Andes, méritos que pueden ser objetivos en materia de educación pero contrarios a la ideología del movimiento.

Sobre la familia, han guardado riguroso silencio ¡No sea que hubiera que llegar a decir cosas incómodas: la importancia de la presencia del padre y de la madre, de la disciplina, de la lectura y de la sobredosis de pantalla que tienen los niños! Es que eso no le interesa a la ideología de izquierda.

Inmediatamente después del lucro, el tema de turno fue el de la educación pública; y a propósito de ella, una diatriba contra las instituciones privadas. Diatriba que, por supuesto, ningún mérito les concedió a esas instituciones aunque muchas de ellas tuvieran cierta excelencia y aunque hubieran hecho una contribución social objetiva.

Hasta el cansancio los hemos oído hablar de la educación pública, pero no han tenido la amabilidad de referirse, ni una sola vez, a los fundamentos, la necesidad y la importancia de que exista. Mucho menos aún han hablado de repensar al ciudadano para establecer desde ahí un modelo educativo ¡Es que los temas de fondo han estado siempre fuera del debate! (pese a que minutos de prensa no les han faltado).

Finalmente, han insistido en la gratuidad. Gratuidad universal pero que podría ser otorgada sólo por instituciones públicas. Es decir, orientada no a la justicia social ni a la igualdad de oportunidades, sino a hacer ingenierías sociales destinadas a resolver el tema de la segregación ¿Cómo? Promoviendo artificialmente que ricos y pobres se encuentren.

Obviamente, nada han dicho sobre la evidencia de que la integración es el resultado natural de la educación (y no al revés). Muchos menos han aceptado que la realidad demuestra que la integración es algo gradual y que no resulta a la fuerza.

El movimiento estudiantil ha sido, en suma, un movimiento político liderado por activistas que le dan algo de razón a Marx cuando dice que “el motor de la historia es la lucha de clases”. Y como es político, no ha tenido reparos en disfrazar sus demandas con aires ciudadanos, mientras lo que está en el fondo no es más que una ideología de ultraizquierda que no representa nuestra idiosincrasia. Aspiran a una sociedad sin clases ¿quién no? pero para conseguirlo no trepidan en arrasar con lo que sea. La libertad, la diferencia, los méritos, todo se subordina a la igualdad impuesta desde el sistema.

No es casualidad entonces que el movimiento estudiantil no haya dicho nada sobre los estudiantes y haya creado la falsa ilusión de que una buena educación depende fundamentalmente de las políticas públicas. Como tampoco es obra del azar que dentro de sus aliados estén los que han sido parte importante del problema, los profesores. Sobre la familia, han guardado riguroso silencio ¡No sea que hubiera que llegar a decir cosas incómodas: la importancia de la presencia del padre y de la madre, de la disciplina, de la lectura y de la sobredosis de pantalla que tienen los niños! Es que eso no le interesa a la ideología de izquierda.

En fin, no saben de educación, no les interesa y hasta ahora ni siquiera les concedo el mérito de haber puesto el tema sobre la mesa. ¿De qué han hablado? De plata y de clases sociales… ¿estudiantes? ¿políticos? ¡nuevos ricos parecen!

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