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La oposición según las encuestas

por Jorge Álvarez Chuart, sociólogo. 19 octubre 2011

Señor Director:

¿Son tan relevantes las cifras que entregan las encuestas sobre la aprobación al desempeño de la oposición?

Los ya habituales sondeos de opinión pública, han generado una sensación de vértigo en la política chilena, que ha afectado no sólo al Gobierno, sino también a la oposición. Los resultados de los principales centros de estudio muestran que durante este periodo presidencial, ha caído tanto el Ejecutivo -de un 44 a un 26%, según la CEP, y desde un 56 a un 22%, de acuerdo a la CERC- pero también la aprobación al desempeño de la oposición, que cayó de un 26 a un 16% y de un 33 a un 11%, respectivamente.

Estas cifras muestran que el descontento hacia el Gobierno, no es capitalizado por la Concertación. Lo que ha hecho cuestionar  el papel del conglomerado opositor. Situación que  ha sido útil para La Moneda, porque le ha “bajado el perfil” a su discreta aprobación, señalando a “la Concertación de tener los mayores problemas”.

Por el temor a los malos resultados de las encuestas, y la necesidad de abordar exitosamente la próxima elección de alcaldes y la carrera presidencial 2014, la oposición ha reaccionado con propuestas que van desde “terminar con la Concertación y constituir un nuevo conglomerado”, “cambiarle el nombre pero seguir con los mismos”, hasta generar propuestas para “intentar revitalizarla”.

Pero lo que no se ha analizado es que durante todo el periodo democrático, -desde Aylwin a hoy-, la aprobación al desempeño de la oposición nunca ha superado la aprobación al Gobierno. En todos los sondeos realizados por CERC Y CEP ha existido una distancia a favor del Gobierno de turno bastante amplia. Más aún, las cifras muestran que cuando ha aumentado la aprobación al Gobierno ha aumentado la aprobación a la oposición y viceversa, cuando ha disminuido la aprobación al Gobierno ha bajado la aprobación a la oposición.

Por ejemplo, durante el período de Ricardo Lagos, entre el julio de 2000 y septiembre de 2001, la aprobación al desempeño gobierno bajó de 67% a 53% y –paralelamente-  la oposición disminuyó de 36% a 21%. De igual manera, entre el septiembre de 2004 y octubre de 2005 la aprobación al gobierno de Lagos aumentó de un 56% a un 71%, y la oposición de un 15% a un 23%. Similares episodios se observan en los períodos de Eduardo Frei, Michele Bachelet, y como ya fue señalado, en el de Sebastián Piñera.

Lo anterior permite acotar que  el descontento con el Gobierno nunca se ha traspasado de forma directa hacia una mayor aprobación por “el desempeño de la oposición”; sino por el contrario, este descontento misteriosamente “acarrea” un descontento con la oposición. Por tanto, según la tendencia histórica, son esperables las cifras que muestran hoy los sondeos respecto al grado de aprobación con el “desempeño de la oposición”.

Un segundo aspecto, es que la ciudadanía tiene muy claro como evaluar al Gobierno; contrastando sus promesas con lo realizado, y sabiendo que en un régimen presidencialista como el chileno, son decisiones del Gobierno las que permiten mejorar (o empeorar) la calidad de vida de las personas. Por el contrario, la ciudadanía no tiene muy claro ¿qué es un buen desempeño de la oposición?, ya que no es la oposición la que corta las cintas en las inauguraciones, o la que determina el monto de los recursos para los programas sociales, o la que define la prioridad a los proyectos de ley; tampoco es la oposición la que realiza el discurso del 21 de mayo, o la que inaugura la parada militar; es decir, en un marco político como el chileno la oposición se invisibiliza en el imaginario de la ciudadanía como “hacedor de cosas”, y por tanto su comportamiento es difícil de evaluar. Así, una baja en la aprobación al Gobierno indexa a todo el mundo político, incluido el invisible desempeño de la oposición.

Otro aspecto, que es importante señalar,  es que en octubre de 2009 -según la encuesta CEP- el conglomerado opositor de la época tenía una aprobación de un 27%, y en diciembre de ese año esa oposición ganó la elección presidencial.

En consecuencia, las cifras de hoy sobre la aprobación “al comportamiento de la oposición” no debieran repercutir  en la ansiedad en que está hoy enfrascada la Concertación. Estos resultados deben ser mirados con perspectiva histórica y realismo; sin una postura autocomplaciente pero tampoco rasgando vestiduras. Es necesario tener la cabeza fría para construir lo que una Concertación revitalizada puede ofrecer hoy al país, con una propuesta que sintonice con lo que la ciudadanía está pidiendo en la calles, a gritos.

Jorge Álvarez Chuart
Sociólogo
jorgealvarezchuart@gmail.com

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