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Banca pública sin complejos

por 24 octubre 2011

Banca pública sin complejos
Se ha discutido y es parte del debate político si un banco público debe concentrarse solo en las PYMES y en general en actividades que a los privados no les interesan, que generalmente no son rentables o requieren subsidio. Fui y soy partidario de un BancoEstado potente y competitivo, que haga ambas cosas, que esté en los grandes negocios y atienda a los más pequeños, que tenga presencia en las áreas más alejadas o socialmente carentes, pero a la vez que compita por los negocios más rentables. La práctica confirmó este aserto.

A propósito del fútbol, las barras bravas y el acceso a los estadios, El Mostrador regresa sobre el tema de créditos otorgados por BancoEstado a empresas del grupo Luksic, el año 2000, y lo presenta de forma que deja la impresión de que hubiera algo extraño o inadecuado en ello. No es así. Fueron operaciones crediticias normales, beneficiosas para BancoEstado y que junto a otras similares contribuyeron a hacer posible la transformación de esta institución en una entidad moderna, competitiva y que financia su rol social con su propio accionar en el mercado.  El banco no recibe subsidio del Estado y se extinguió el que recibía indirecto, por la cuenta única fiscal como consecuencia de las altas inflaciones en el pasado. De este modo, el banco enfrentó el dilema de extinguirse como otras empresas públicas o modernizarse y competir con eficiencia en todas las áreas del mercado.

Los bancos se dedican a dar créditos, este es su giro de negocios, y dentro de ellos las divisiones corporativas o de grandes empresas tienen como tarea cotidiana la búsqueda de nuevas oportunidades. Hoy BancoEstado es un actor clave en el segmento corporativo y no creo que haya alguna gran empresa o grupo económico que no se encuentre entre sus clientes. ¿Es esto contradictorio con su rol social? No lo creo y se ha demostrado lo contrario.

Los bancos se dedican a dar créditos, este es su giro de negocios, y dentro de ellos las divisiones corporativas o de grandes empresas tienen como tarea cotidiana la búsqueda de nuevas oportunidades. Hoy BancoEstado es un actor clave en el segmento corporativo y no creo que haya alguna gran empresa o grupo económico que no se encuentre entre sus clientes. ¿Es esto contradictorio con su rol social? No lo creo y se ha demostrado lo contrario.

Se ha discutido y es parte del debate político si un banco público debe concentrarse solo en las PYMES y en general en actividades que a los privados no les interesan, que generalmente no son rentables o requieren subsidio. Fui y soy partidario de un BancoEstado potente y competitivo, que haga ambas cosas, que esté en los grandes negocios y atienda a los más pequeños, que tenga presencia en las áreas más alejadas o socialmente carentes, pero a la vez que compita  por los negocios más rentables. La práctica confirmó este aserto.

Como Presidente del Banco impulsé fuertemente su rol con la microempresa y los sectores más modestos de la sociedad. Si antes era difícil que un taxista, vendedor ambulante, pescador artesanal, feriante, lustrabotas o pequeño comerciante tuviera acceso al crédito y en general a los servicios bancarios, hoy si lo tiene. Recibí el banco con cerca de 20 mil clientes en este segmento, lo dejé en 200 mil y en un camino de expansión que hoy suma 400 mil. Ello significa un liderazgo en este tipo de actividad no sólo a nivel de Chile o América Latina sino mundial. Ambas áreas, grandes corporaciones y microempresas y PYMES no son incompatibles, se apoyan una a la otra, porque las utilidades generadas en un lado financian el despliegue en el otro, por el necesario balance de riesgos que un banco tiene que hacer y si atiende sectores más riesgosos lo compensa con otros de menor riesgo y, muy importante, por los encadenamientos productivos que pueden realizarse.

No fue lo único. El banco también modernizó su atención a los millones de chilenos que son sus clientes. Invirtió sus utilidades generadas en las áreas de negocios en ampliar y mejorar sus sucursales y sistemas tecnológicos. Y principalmente convocamos a sus trabajadores a una alianza para construir juntos una nueva institución y una nueva relación con sus clientes. Me hice cargo de la existencia de un mal clima laboral y de una fuerte resistencia a la modernización, vista como contraria a los intereses de los trabajadores. Fue mucho más que saludar y retener los nombres de los trabajadores, como se banaliza en el artículo en comento. La Alianza Estratégica se construyó con la dirigencia sindical y se materializó en decenas y decenas de encuentros en las distintas provincias y ciudades de Chile, de conversación franca, de diálogo y de hacerse cargo de los problemas de la gente. El resultado fue muy exitoso.  Es de los pocos casos, a nivel mundial, de transformación de una empresa pública realizada con sus trabajadores y con la mira puesta en sus clientes, en especial los más carentes.

Pero sobre esto, lo mejor es que hablen los protagonistas, los trabajadores del banco. Invito a quien lo dude a conversar con los dirigentes sindicales de BancoEstado, con los trabajadores del banco en cualquier región del país o con los dirigentes gremiales de las distintas áreas de pequeña y microempresa en el país. A su juicio me atengo.

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