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Chile mediocre en transformación

por 25 octubre 2011

Chile mediocre en transformación
La conclusión es la misma para un país que no encuentra el camino de la transformación: reforma tributaria, más participación, descentralización con autonomía y una profunda democratización política y social que desplace el sistema controlado por algunos linajes.

La Fundación Bertelsmann realiza  hace una década rankings para medir la capacidad de gestión política tanto de los países en desarrollo como  de los miembros de la OECD, el Club de los 31 Estados de mayor ingreso económico.  En el Índice de Transformación de los países emergentes Chile bajó del primer lugar en el año 2006 al noveno en el año 2010, siendo desplazado por Eslovenia. Las razones son obvias: el país no hace reformas  ante sus evidentes problemas de ampliación del sufragio, descentralización, mejora de educación pública. La capacidad política tiene que ver con la combinación de democracia, mercados transparentes y políticas sociales con acuerdos nacionales bien ejecutados por el Gobierno. En Chile sigue la crispación, el miedo a democratizar-descentralizar, no obstante funciona en la institucionalización, menor corrupción y adecuada focalización de muchas políticas sectoriales. Pero no se puede soslayar el dato; hay otros países que van adaptándose y transformando sus estructuras en sintonía con los nuevos retos y las más exigentes demandas de participación e inclusión de sus actores sociales.

A Chile le va mucho peor al ser medido con países de mayor desarrollo, como se colige del “Sustaintable Governance Indicators 2011” (Indicadores de Gobernanza Sustentable), en la cual el equipo de la Bertelsmann mide los resultados de las políticas del Gobierno (policy perfomance) y la capacidad de adecuada gobernanza (governance capapcities).

Chile obtiene apenas el lugar 28 de 31 en justicia social (algo mejor que México, Grecia y Turquía). En transparencia y rendición de cuentas del Estado (accountability) el puesto 22, donde los ejemplos son los países nórdicos.  De igual modo, en calidad de la democracia, se ocupa el lugar 23, ya que siguen pendientes reformas y mejoras en el proceso electoral (vota sólo el 50% de los potenciales electores), acceso a la información (sigue opacidad como en el financiamiento de las campañas).

Chile obtiene apenas el lugar 28 de 31 en justicia social (algo mejor que México, Grecia y Turquía). En transparencia y rendición de cuentas del Estado (accountability) el puesto 22, donde los ejemplos son los países nórdicos.  De igual modo, en calidad de la democracia, se ocupa el lugar 23, ya que siguen pendientes reformas y mejoras en el proceso electoral (vota sólo el 50% de los potenciales electores), acceso a la información (sigue opacidad como en el financiamiento de las campañas) y en la ampliación de los derechos civiles: es el único país que no elige sus gobiernos regionales, no tienen poder político parlamentario sus pueblos originarios y no se aprueban leyes pro minorías.

Es interesante el juicio del informe más cualitativo que elaboraron  Edgard Von Knebel (GIZ), Klaus Schmidt-Hebbel (UC) y Martin Thunert (Heildelberg), ya que corroboran lo que dicen muchas voces “expertas” desde el extranjero, y los movimientos sociales en la calle como la prolongada protesta estudiantil: Desde el retorno de la democracia no ha habido consenso para elevar la carga tributaria y mejorar la redistribución del ingreso;  persistencia de estilos autoritarios heredados de la dictadura;  control empresarial oligopólico de los grandes medios de comunicación;  conflictos étnicos por falta de leyes de poder de minorías;  oligarquización de la política en miembros de élites de sectores altos y sus redes familiares que mezclan política y negocios; alta centralización política y económica.

La conclusión es la misma para un país que no encuentra el camino de la transformación: reforma tributaria, más participación, descentralización con autonomía y una profunda democratización política y social que desplace el sistema controlado por algunos linajes.

En la última versión de la Cumbre de los Pensadores de la Transformación  organizada en Postdam-Berlín (fines de septiembre) por la Berletsmann y GIZ, los nuevos protagonistas fueron las emergentes democracias árabes (Túnez, en especial) y los estados de Europa del Este  que muestran mejoras en democracia, pacto social y desarrollo económico  (Eslovenia, Eslovaquia, Polonia, Georgia, Montenegro, entre otros). Más atrás la persistencia autoritaria en muchos países de Oriente y Asia, la corrupción africana y la democracia desigual y con resabios autoritarios-presidencialistas-centralista de corte latinoamericano.

Si Chile quiere estar entre los países desarrollados su tarea no es sólo crecer al 3-5%, sino emprender las reformas sociales y políticas que la academia y la calle claman…a menos que la soberbia siga encegueciendo a la elite dominante de la no-reforma.

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