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Piñera y la conservación del Poder

por 25 octubre 2011

Luego de terminada la fase de conquista del Poder, continua necesariamente la etapa siguiente, a todas luces la más compleja,  aquella orientada a la defensa, la conservación y la consolidación de la conquista política recién adquirida. El objetivo central es transformar el gobierno en un régimen político capaz de proyectar los ideales, valores y estructuras sociales en el tiempo.

El arribo de la Alianza Por Chile y de su líder –discutido-, Sebastián Piñera, marcaron un hito en la Derecha Política chilena, después de casi 53 años ausentes de La Moneda, éstos se hacen del Poder. Para muchos su arribo no es producto de haber “ganado” la elección, sino que fue la Concertación  la que la perdió. Más allá de ello, queda claro que la democracia se hizo sentir, y un hastío político hacia el oficialismo concertacionista pavimentó el camino para que el mandatario Piñera dirigiera los destinos de Chile por cuatro años.

Hoy, a meses de haberse iniciado el movimiento estudiantil, el Gobierno pareciera no estar invirtiendo recursos para conservar el Poder, todo lo contrario. La “criminalización” de todo el movimiento estudiantil –y social-, la “política de contradicciones” al interior del mismo gobierno, la estrategia de “deslegitimación” del mismo, la “ideologización” de las demandas sociales enfocadas a la trasformación de la educación y la ausencia total de sensibilidad política frente a los sondeos de opinión que demuestran el arraigo de las demandas estudiantiles y la grave caída del apoyo público a la gestión del Gobierno, todo ello, demuestra que hoy en La Moneda nada se hace en función de invertir en la conservación del poder más allá del 2014.

El gobierno de Piñera denota una pedida en la base de sustentación del poder, una clara perdida de legitimidad, una marcada perdida de confiabilidad, un incesante menoscabo de credibilidad y lo que es peor aún, una ausencia de proactividad.

La capacidad de iniciativa gubernamental es fundamental para la reproducción del capital político. La postura defensiva, de reacción frente a las demandas sociales solo conlleva a que la imagen del líder se eclipse, terminando por generar políticas públicas y declaratorias contradictorias, lo que no hace más que debilitar la legitimidad del cuerpo político. Hoy observamos este fenómeno en momentos en que no se aprecia un liderazgo claro en la resolución de las problemáticas específicas estudiantiles.  La pérdida de credibilidad tiene la característica de generar dudas reales y efectivas en cuanto a la voluntad del aparato de gobierno de resolver y responder a demandas sociales: observamos que los estratagemas del Gobierno no tienen efectos reales en el cambio de la imagen pública del mandatario, todo lo contrario. La insistencia en maquillar el proyecto GANE, solo genera dudas en cuanto a la entereza política del cuerpo de gobierno.

Hoy, la Derecha política no invierte en proyectarse en el tiempo. Pavimentan el camino a que una -¿renovada?- Concertación vuelva a La Moneda. Esta vez, no será que la coalición de centro izquierda gané la elección, sino que será la Derecha la que la pierda.

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