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Velasco: the second best

por 27 octubre 2011

Velasco: the second best
Si Velasco no cae en la tentación de tratar de ser quien no es en cuanto personalidad pero a la vez logra mostrar su faceta de ciudadano preocupado por la política, en sintonía más allá de la economía con el progresismo, preocupado de la cultura, la Concertación va haber ganado un candidato que se lo pondrá muy duro a la Alianza.

Queda claro que la Concertación hoy en día apuesta a sólo dos cosas: los errores que cometa el gobierno y la salvación milagrosa producto de la llegada de Godot, el cual a la inversa del que esperaba Vladimir y Estragon en  la obra de Beckett, es concreto. Tiene nombre y apellido: la ex presidenta Michelle  Bachelet.

Cuesta creer que uno de los conglomerados políticos más exitosos de nuestra historia transite entre una falta de ideas y carácter propios de un movimiento amateur.  Inclusive no deja de ser paradójico que quien figura como su carta milagrosa se encuentre desaparecida de la contingencia nacional. La excepción en éste panorama la marca el ex Ministro de Hacienda, Andrés Velasco.

Lo sorprendente es que los mayores ataques los ha recibido de sus propios socios. Velasco fue un ministro que dejó con una alta popularidad su cartera, es respetado transversalmente, muestra una independencia de fuerzas políticas desgastadas que electoralmente puede ser valiosa. ¿Cómo no ver que si se ataca a Velasco al final también se va a dañar la imagen de Bachelet? La lógica indica sólo dos opciones: Velasco obró apoyado por Bachelet o simplemente la  Presidenta carecía de  la autoridad y el poder, y sus ministros se mandaban solos. Lo segundo parece poco factible, por tanto Velasco si es un reflejo de las políticas deseadas e impulsadas por  Bachelet.

Velasco posee otra fortaleza: una imagen de seriedad. El estilo poco convencional del Presidente Piñera parece haber aburrido rápidamente a la ciudadanía y puede ocurrir que signifique un desgaste general de quienes practican una personalidad pública basada en la “simpatía,  humor e improvisación”.

Además de lo destructivo para las opciones generales de la Concertación y el daño que indirectamente se le produce al Godot de la Concertación, pareciera ser que quienes buscan “bajar a Velasco” no se percatan del candidato competitivo que es.  Como nadie, Velasco es una persona que puede captar al sector más liberal-centrista de la Alianza, especialmente si ésta última lleva un candidato UDI o un Golborne “udizado”. La misma ex mandataria no posee ese potencial de Velasco. Sin hacer mención de lo ingenuo que es creer que automáticamente la “buena imagen de Bachelet” se transformará en votos para su segundo período. “Buena imagen de alguien” y “querer que vuelva a gobernar”, son dos cosas muy distintas. Por tanto, no parece sensato apostar  a una sola carta y destruir la emergencia de Velasco.

Velasco posee otra fortaleza: una imagen de seriedad. El estilo poco convencional del Presidente Piñera parece haber aburrido rápidamente a la ciudadanía y puede ocurrir que signifique un desgaste general de quienes practican una personalidad pública basada en la “simpatía,  humor e improvisación”. La sobriedad y solvencia de Velasco, por el ambiente actual, puede ser un patrimonio político mayor que la “chispita y gracia” de personajes como ME-O.

Velasco es un hombre en sintonía con las corrientes socialdemócratas que son exitosas hoy en día como las representadas por Stoltenberg, Steinbrück, Thorning-Schmidt y Gillard. Justamente,  necesita mostrar su aspecto más político, de quien conoce y entiende las tendencias de la centro-izquierda que triunfan en el mundo desarrollado. La sola imagen de economista exitoso y buen gestor de Hacienda no basta. Que en época de turbulencias económicas, el mostrar una gestión exitosa como la de él es una fortaleza,  no significa que sea suficiente.

Si Velasco no cae en la tentación de tratar de ser quien no es en cuanto personalidad pero a la vez logra mostrar su faceta de ciudadano preocupado por la política, en sintonía más allá de la economía con el progresismo, preocupado de la cultura, la Concertación va haber ganado un candidato que se lo pondrá muy duro a la Alianza. Para eso, algo que a ésta altura no parece nada fácil, la Concertación debe defender su historia, no destruir  a sus figuras y entender que el apostar  a una sola carta, puede ser suicida. Además puede ser que Godot nunca llegue. Contar con un Velasco fortalecido puede ser clave para la centro-izquierda.

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