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El cuoteo feminista

por 3 noviembre 2011

Si las feministas consideran imprescindible que la mujer esté representada en el ámbito público y tienen devaluada la importancia de su contribución en el ámbito íntimo, muy bien… lo respeto. Pero entonces, que compitan. Que compitan y no pidan que la feminidad se considere como una especie de minusvalía que merece trato preferente y discriminatorio.

Hace dos años tomé la decisión de escribir. No fue solo por narcisismo sino también por la convicción de que el pensamiento conservador estaba poco y mal representado en los medios de comunicación. Y aunque no me atrevería a decir que en la práctica lo he hecho mejor que mis amigos, puedo asegurar que eso es lo que pienso en el fondo de mi alma.

El camino no ha sido fácil porque a pesar de que tengo la costumbre de ponerlo todo por escrito desde mi más tierna infancia, el tono de una columna no tiene nada que ver con el que se usa para escribir un diario de vida, una carta de amor o una tesis de doctorado.

Como sea, la necesidad de sentirme interpretada ¡representada! me llevó a poner todo el esfuerzo posible por conseguir que algún medio de comunicación me diera un cupo ¿Cómo lo hice? Muy simple. Me puse a escribir y, semana a semana, le mandaba mis textos a un editor que de vez en cuando tenía la amabilidad de responderme: “No, muchas gracias”.

Si las feministas consideran imprescindible que la mujer esté representada en el ámbito público y tienen devaluada la importancia de su contribución en el ámbito íntimo, muy bien… lo respeto. Pero entonces, que compitan. Que compitan y no pidan que la feminidad se considere como una especie de minusvalía que merece trato preferente y discriminatorio.

Fue entonces cuando caí en la cuenta de que mi talento no era tan evidente a los ojos de los demás como a los míos propios y decidí agregar a mis envíos semanales una buena dosis de insistencia. Por mi talento o por el cansancio del editor, acabaría consiguiendo lo que quería.

Como mi sentido de la moral es laxo, también hubiera estado dispuesta a usar influencias de haberlas tenido, pero el mundo de los medios era desconocido para mí y definitivamente ésa no era una opción.

Pese a todo, hay algo que no habría estado dispuesta a hacer. No porque sea buena sino simplemente porque me tengo en alta consideración. ¿Qué? Justamente eso que hizo ayer Comunidad Mujer en El Mercurio: demostrar inferioridad tratando de entrar a algún lugar por la puerta trasera…

Si las feministas consideran imprescindible que la mujer esté representada en el ámbito público y tienen devaluada la importancia de su contribución en el ámbito íntimo, muy bien… lo respeto. Pero entonces, que compitan.

Que compitan y no pidan que la feminidad se considere como una especie de minusvalía que merece trato preferente y discriminatorio ¡No sea que la sociedad piense ésa es la única forma que tenemos las mujeres de conseguir las cosas! Y si van a condenar el cuoteo, que no lo hagan para pedirlo en su propio beneficio ¡No sea que la sociedad crea que no tenemos habilidades argumentativas!

Si alguien piensa que las mujeres estamos en situación de desventaja o que vivimos bajo la opresión del macho alfa, no me importa. No me importa siempre y cuando las que viven bajo esa idea fantasiosa no traten de resolverlo a costa de hacer evidente nuestra inferioridad.

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