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El poder del gremialismo FEUC en el gobierno de Piñera

por 8 noviembre 2011

El Gremialismo de la FEUC tiene en el actual gobierno de Piñera a lo más granado de su tradición. No obstante, la red de poder es mucho más amplia y más profunda de lo que siquiera nos hemos dado cuenta. Operan desde todos sus nichos de poder.

Una de las instituciones fetiches de Jaime Guzmán, además del Estado, fue la institución donde se forja el futuro de cualquier país; la institución donde las mentes juveniles (plásticas) ávidas de saber, inquietas y utópicas llegan para formarse y adquirir las herramientas para transformar el mundo; la institución, al fin, donde es posible influir ideológicamente a las élites con el propósito de crear o acrecentar el poder político. Hablamos, como ya se han dado perfecta cuenta, de la Universidad, y en particular, de la Pontificia Universidad Católica.

El genio de Jaime Guzmán pensó claramente que debía influir en tres zonas estructurales para el nuevo orden social de la era pinochetista y post-pinochetista.

En primer lugar, en la estructura constitucional, y fue ahí donde -a fuego- dejó su sello de un Estado subsidiario.

El Gremialismo de la FEUC tiene en el actual gobierno de Piñera a lo más granado de su tradición. No obstante, la red de poder es mucho más amplia y más profunda de lo que siquiera nos hemos dado cuenta. Operan desde todos sus nichos de poder.

En segundo lugar, en la estructura económica, donde el neoliberalismo fue su apuesta mayor.

Y en tercer lugar, en la estructura universitaria, pero no sólo en la transformación institucional de la entidades de educación superior en lo referido a su financiamiento y gobierno. Fue mucho más allá.

Jaime Guzmán pensó que debía cual caballero cruzado antipagano, formar, instruir y concientizar a la savia joven que llegaba a la Pontificia Universidad Católica.

La naranja mecánica de su fraseología discursiva operó en primer lugar contra el marxismo, el leninismo y el sovietismo totalitario.

¿Cómo distinguió esa violencia de la que se estaba cometiendo en Chile? ¿Cómo distinguió las atrocidades contra la humanidad que se cometían en la URSS de las que se cometían en Chile?

Sólo un demiurgo o un flautista lo puede hacer.

Y tanto esa justificación, como muchas más.

Fue así como encantó a muchos jóvenes en la UC. Ni su aura puritana o su esmirriada figura, fueron óbices para ello, más bien, le ayudaron a cimentar su mito beatífico de gran hombre.

La política tiene mucho de ficción. Su semiología la comprendió perfectamente Jaime Guzmán y en el script salvador de su misión, la FEUC fue un botín mayor.

Es por ello que después de él y del Gremialismo que fundó en el enclave universitario, las elecciones en la FEUC no dan lo mismo, no exagero, para el devenir del país.

La FEUC sería el lugar para foguear a los nuevos líderes juveniles, que inspirados y formados por él, pasarían a ser los líderes de mañana en los aparatos de gobierno. De gobierno de lo que fuere, pero primordialmente del gobierno de la Moneda.

Todo poder busca en primer lugar ampliar su zona de dominio.

El Gremialismo de la FEUC, dados los hechos y dada la historia, bien lo sabe. Tienen en el actual gobierno de Piñera a lo más granado de su tradición.

El Senador Hernán Larraín, presidente de la FEUC el año 1970; el ministro Cristián Larroulet, presidente designado de la FEUC 1975; Juan Antonio Coloma, líder actual de la UDI, presidente designado de la FEUC 1977; Andrés Chadwick, vocero de gobierno, presidente designado de la FEUC 1978; Alejandro San Francisco, mano derecha del Ministro Lavín y del Ministro Bulnes, presidente de la FEUC 1994; Álvaro Cruzat, subsecretario de agricultura, presidente de la FEUC 1995; Francisca Correa, vicepresidenta de la JUNJI, presidenta de la FEUC 1996; Thomas Leisewitz, asesor en la Dirección de presupuesto del Ministerio de Hacienda, presidente de la FEUC 1997; Fernando Zabala, asesor en la Presidencia de la República, presidente de la FEUC 2007.

Todos Gremialistas. Todos de los Gremialistas de la FEUC. Todos dignos herederos de Jaime Guzmán. No obstante, la red de poder es mucho más amplia y más profunda de lo que siquiera nos hemos dado cuenta. Operan desde todos sus nichos de poder.

¿Acaso no lee usted fin de semana tras fin de semana las columnas de Jaime Bellolio en El Mercurio? Jaime Bellolio, director de la Fundación Jaime Guzmán, presidente gremialista de la FEUC 2003.

¿Que no están todavía en su batalla contra el marxismo-leninismo-sovietismo? Felipe Bettancourt, presidente gremialista de la FEUC 2008 escribió hace algunas semanas en su columna de Radio Cooperativa “El comunismo ha avanzado con cautela, pero ha avanzado. Quizás uno de sus más grandes éxitos es precisamente hacernos pensar a todos que quienes lo profesan, han cambiado de parecer. El problema aquí es que la caída de los regímenes no implicaba necesariamente el abandono de aquella concepción.” Su principal enemiga en su columna era Camila Vallejo, pero dada su argumentación, ni Salfate…

La lista del Gremialismo FEUC, considerando no sólo a sus presidentes, sino también a sus equipos de trabajo y “consejeros” de federación, que está hoy operando en el actual gobierno de Piñera, es bastante más amplia y conspicua de lo que siquiera se ha escrito.

¿No fue acaso, el mismísimo Ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter, consejero de una FEUC gremialista, por Derecho? ¿No fue, en su minuto, el actual subsecretario de Educación Fernando Rojas Ochagavía, consejero superior gremialista de la FEUC, por Ingeniería Comercial?

Resulta obvio considerar la actual disputa por la FEUC como un asunto particularmente importante para la UDI, heredera natural del Gremialismo universitario, así como para el gobierno de Sebastián Piñera. No es sólo porque implicaría, un eventual triunfo gremialista, una cuña en el movimiento estudiantil.

Un triunfo del Gremialismo en la Federación de la PUC, garantiza –ahí la razón de fondo- para el gobierno de Sebastián Piñera y para la derecha política y educativa, la continuidad de la revolución universitaria que comenzó Jaime Guzmán el año 1981 junto a los ideólogos del neoliberalismo: la transformación de la educación en un bien de consumo y en un bien de inversión.

No hace muy poco, el teólogo jesuita Jorge Costadoat, Profesor de la PUC, en una potente reflexión que hizo circular, recordaba el miedo que parte de la comunidad universitaria tuvo en la dictadura y aludiendo al movimiento de Jaime Guzmán concluía, “aparentemente el gremialismo despolitizó la PUC. El país estaba dividido a un grado insoportable. Pero, en realidad, el gremialismo  politizó la universidad anulando su pluralismo.

En las agitadas semanas de Diciembre de 1980, en una columna célebre, Jaime Guzmán hablaba, como si hoy le hablara al Presidente Sebastián Piñera.

Decía: “sería ingenuo no ver detrás de la efervescencia estudiantil, registrada últimamente en varias universidades, una maniobra de clara inspiración política opositora” … y remataba “es indispensable que los agitadores sepan que tendrán que pagar un precio muy caro para serlo. Cualquier debilidad, como la falta de sanciones suficientes y oportunas para los culpables o las sanciones precipitadas que se reestudian y luego se revocan, alientan a que muchos prosigan o se sumen al desorden, al paso que erosionan el prestigio de la autoridad del gobierno militar”.

Siempre, las mismas razones: la Patria, Dios y la Universidad.

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