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¿Qué tan primarias son las primarias?

por 11 noviembre 2011

Uno siempre tiene la idea de que las cosas parten un poco más atrás de lo que se conoce de ellas, y a la vez, que luego esa etapa pasa al olvido como algo innecesario. Un buen ejemplo de esto es la propia vida humana. El derecho lo considera a uno persona a partir del día del nacimiento. La gestación pareciera no valer nada. Así lo asegura nuestro Código Civil en su artículo 74: “La existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es, al separarse completamente de su madre. La criatura que muere en el vientre materno, o que perece antes de estar completamente separada de su madre, o que no haya sobrevivido a la separación un momento siquiera, se reputará no haber existido jamás”.

Con el Conglomerado Opositor, CO2 (“ex Concertación”) –llámenosle así, no por lo tóxico en que se convirtió esa fuerza política tan potente surgida hace más de veinte años, que se gastó todo el oxígeno disponible para mantener viva la confianza que la ciudadana les prodigó con holgura, sino como el remake de una promesa incumplida de principio a fin– sucede algo muy similar.

Los cuatro coroneles del CO2 acaban de concebir a la última criatura de su vasta descendencia: las vociferadas elecciones primarias municipales 2012 (“con o sin ley de primarias”, según Carolina Tohá), cuya fecha de parto se anuncia para el 1 de abril próximo (de no mediar alguna desgracia que frustre tan hermosa ilusión, y que termine reputándola como “no haber existido jamás”), proceso con el que pretenden persuadir (una vez más) a la ciudadanía de su presunta vocación inclusiva.

En relación a las primarias de la oposición, la presidenta del PPD Carolina Tohá, afirmó que “es inédito en Chile, por primera vez, la decisión de dónde va a haber primaria no va a depender de un acuerdo entre los partidos, sino que va a depender que haya candidatos que cumplen los requisitos de una cierta base de apoyo, y allí donde haya más de un candidato que cumple con los requisitos, se va a definir por primarias y no por otros métodos, cuál va a ser quien nos va a representar en definitiva” (La Nacion.cl 26/10/2011).

“Esta situación podría replicarse en otras comunas y en otros partidos, por lo cual creo que lo más conveniente será llamar a elecciones primarias, abiertas y vinculantes… como oposición debemos hacer un esfuerzo por llevar un solo candidato. La oposición tiene que ponerse de acuerdo para que todos aquellos que quieran ser alcalde compitan en forma democrática”, aseguró el diputado radical Alberto Robles, en relación a municipios de su distrito.

Sin embargo, las prometidas primarias municipales al interior del CO2 –que sólo serán tales en la eventualidad que se lleven a cabo, en abril de 2012– hoy se hallan en etapa de “gestación”, pero no en su acepción material que implique una dinámica de trabajo participativo, serio –como sostienen Tohá y Robles–, donde cualquier militante o simpatizante de cada uno de los partidos políticos pueda ser incluido, sino en conciliábulos destinados a poner sobre la mesa los nombres de personas ya elegidas bajo ciertos criterios, que no siempre coinciden con los reales intereses partidistas, sino más bien con los de sus hombres más fuertes. De participación ciudadana cero.

Entonces, ¿qué tienen de primarias las primarias municipales del CO2? En rigor, nada. De hecho, los dirigentes más influyentes de sus partidos ya han decidido qué personas representarán sus intereses en las primarias internas, donde competirán con sus colegas de alianza. Por ejemplo, el PPD de Maipú ya decidió que la concejala Carol Bortnick será quien se mida con los elegidos por el PDC, el PS y el PRSD locales para representar al sector en la municipal de 2012. Pero, ¿hubo primarias dentro del PPD maipucino para elegir a Bortnik, o habrá primarias en los otros partidos para elegir a sus contenderos?

Sin duda no hubo ese proceso participativo e inclusivo dentro del mundo progre de la histórica comuna, ni tampoco lo habrá en el resto de la oposición. A menos de un año de la elección municipal, y a pocos meses de una eventual primaria opositora, la carta pepedeista ya está sobre la mesa, a la espera de sus competidores.

Lo que sucede en Maipú con la jefa de prensa del presidente del Senado, no es un hecho aislado. Tanto en la propia Circunscripción Santiago Poniente, que incluye otras 30 comunas, como en el resto del país donde el girardismo tiene paño que cortar, se repite esta situación de exclusión de la representatividad ciudadana; ninguno de los partidos pretende incluir a sus bases, sólo se abocarán a los nombres ya elegidos para la competencia con la opción del PPD. En la derecha también están dándole vueltas a la idea, pero con la misma lógica, es decir, no hay una búsqueda de nombres, sino una cultura de la designación. Así lo manifestó el diputado RN Cristián Monckeberg en relación a la comuna de Los Ángeles.

Desde ya es válido preguntarse qué tan primaria es una primaria que parte varios pasos adelante, sin dar espacio a un proceso gestacional, inclusivo y participativo, donde cada tienda dé posibilidades a sus miembros o simpatizantes. ¿Por qué no hacer una competencia piramidal, cuya base sea la ciudadanía?

Por el contrario, lo que se hace es un proceso vertical de designación de candidatos, que luego se enfrentan en una competencia ficticia, donde de antemano se sabe quién será el candidato “más representativo” para ganarle al oficialismo.

El elector merece un poco de respeto, de modo que cuando se anuncie una instancia destinada a fortalecer la democracia participativa, se haga en serio, y no se transforme en una estrategia más, que acabe consagrando el engaño y la mala intención como modo de relación permanente entre el mundo político y la ciudadanía indefensa.

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