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Matta, más que 11-11-11

por 19 noviembre 2011

El libro el “Quijote de Matta” es una actualización de la lección histórica, es renovar la integración de creadores, es un compartir lenguajes artísticos, color exultante, dibujo libre y a la vez dirigido, juegos gráficos, y algo de poker y naipes, y también palabra.

El 11 del 11 del 11, el Centro Cultural Palacio La Moneda (CCPLM) inauguró la exposición homenaje “Matta: Centenario”, un gran esfuerzo curatorial, editorial y de producción. Era lo mínimo que el Estado de Chile debía hacer. Pero Roberto Sebastián Matta Echaurren es más que eso. También es mucho más que el artista que trabajó con las brigadas políticas del gobierno de Allende; él es consistencia y trabajo; es integración creadora y socio-histórica, expresada en el lanzamiento del libro “El Quijote de Matta, traducción gráfica de la obra de Cervantes”. Este recoge el deseo del pintor de representar y profundizar, desde los códigos mattianos, la obra cervantina.

Dice Matta: “Yo he tratado de decir con monitos para que la gente VEA a Don Quijote, no solo lo LEA”. Quien quiera actualizar su conocimiento del “surrealista chileno”, no solo debe visitar la muestra del CCPLM, debe también conocer este texto editado por Germana Matta Ferrari. Valorar el texto obra-visivo-mattiana implica sensibilizarse con el color, dejarse seducir por las formas, es querer erotizarse en 520 páginas de luz, color y alegría. Desde ese juego senso-reflexivo el pintor, vuelve a instalar la conciencia de la lección desde la historia.

El libro el “Quijote de Matta” es una actualización de la lección histórica, es renovar la integración de creadores, es un compartir lenguajes artísticos, color exultante, dibujo libre y a la vez dirigido, juegos gráficos, y algo de poker y naipes, y también palabra.

Para la edición Germana, Matta seleccionó de los textos de Cervantes aquellos pasajes que son expresión de la locura, del amor y de la risa, considerando que la sorpresa “es el hilo conductor de estas páginas donde Matta y Cervantes se encuentran, se hablan y se divierten juntos; ojalá que así los lectores se diviertan también”, dice. Diversión conducente tal como lo planteara Cervantes, a la reflexión comprometida con los dolores y quebrantos no solo del siglo de oro, sino que con los de los “Indignados” de todos los tiempos. Así lo planteó Roberto Matta en octubre de 1982: “La idea es que la gente juegue con “El Quijote” y que se entiendan estas dos cosas: su voluntad de justicia, que él confunde todas las justicias y todas las injusticias también, las injusticias de la ley, las injusticias del Rey, las injusticias de los patrones, las injusticias de los ignorantes…” Y dentro de lo injusto estaba la inconsistencia del amor. Quijote concibe el mundo del amor como algo que debiese ser justo, el que ama debiera ser amado, pero no es así, el hidalgo manchego descubre la injusticia que practican los amantes, “que un tipo que ame no sea inmediatamente amado (Matta)”, es la más grande injusticia del mundo.

El libro el “Quijote de Matta” es una actualización de la lección histórica, es renovar la integración de creadores, es un compartir lenguajes artísticos, color exultante, dibujo libre y a la vez dirigido, juegos gráficos, y algo de poker y naipes, y también palabra. Dijera Rafael Alberti de Matta en 1990, que este está “sumergido de modo permanente en un estado de creación, en que aparece como en medio de un jardín, como si acabara de caer de un árbol. Luego toma algunas palabras por los cuernos, las voltea, las enlaza a otra conversación, mueve unos colores, y se va a dormir, detrás de su bastón”. Lamentablemente el despertar no era muy tranquilo, toda vez que en cada obra que ejecutaba al día siguiente, persistía en su afán de alcanzar un mundo más justo. La crisis mundial 2011 es la injusticia del amor.

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