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Q.E.D.

por 28 noviembre 2011

Las personas de RN más próximas a Sebastián Piñera se hallan en plena batida para sacar a Carlos Larraín y volver a poner el partido en manos del "dueño de todas las bolitas". Hacen las veces de Colo Colo en el caso de Bielsa. En ambos el Presidente declara no tener nada que ver. ¡Por favor, los que insinúan que está detrás de todo son unos "miserables canallas"!

Yo le advertí hace tiempo a Carlos Larraín que el mismo personaje que sacó a Bielsa quería ahora sacarlo a él, porque le gusta ser dueño de todas las bolitas. Y, así como Bielsa había convertido a la Selección en una bolita que aquél no podía controlar, Carlos ha convertido a RN en una colectividad que no le está facilitando al Gobierno la tarea de ejercer su cometido con "las banderas de la Concertación", frase usada en memorable entrevista a "Qué Pasa" de Rodrigo Hinzpeter, al describir cómo habían logrado ganar el Gobierno.

RN siempre ha querido "irse para el otro lado". Antes de 1989 estaba incómoda apoyando al Gobierno Militar. Andrés Allamand era la figura más díscola en ese menester. No querían plebiscito, sino elecciones libres. Pero al final apoyaron el "Sí". Sebastián Piñera aún no había ingresado a la colectividad y su actividad política se reducía a trabajar, dentro de su hábitat natural, la DC, para que Eduardo Frei Ruiz-Tagle fuera candidato presidencial si ganaba el "No".

Ganó el "No", don Patricio pasó por el aro a los aspirantes Andrés Zaldívar, Eduardo Frei y Gabriel Valdés y se quedó con la candidatura de la Concertación, tras haber anunciado que él asumía la conducción de la DC porque "no era candidato".

Y después le ganó la elección a Hernán Büchi, que había llamado a Sebastián Piñera como "generalísimo", yo supongo que para dar la impresión de que representaba tanto al "Sí" como al "No" y así ganar la elección contra don Patricio, que sólo representaba al "No".

Sebastián fue elegido senador de RN y después entró al partido, diciendo que no iba a la Cámara Alta a "calentar asientos" y haciendo evidente que iba a ser candidato presidencial en 1993. Vino la política de los consensos, en que RN apoyó los aumentos de impuestos y las reformas laborales rigidizadoras del mercado del trabajo que propuso don Patricio ("para legitimar el modelo", decía Sebastián), todo esto mientras éste compraba acciones de LAN que estaban en manos del Estado, porque una mano lava la otra y las dos lavan la cara.

La grabadora Kyoto frustró ese sueño presidencial y debió "calentar asientos" hasta 1998.

RN era un partido más grande que la UDI y era "common knowledge" que ésta, conducida por Jaime Guzmán, no tenía mucho futuro político. "Van a desaparecer", me dijo una vez Andrés Allamand en uno de los almuerzos periódicos que hacía Roberto Pulido, director de "Qué Pasa". Algo parecido me dijo en ese tiempo un importante dueño de empresas que estaba buscando "moverse hacia el centro".

Bueno, pero la UDI se quedó a la derecha y en todos estos años cosechó más y mejor que RN. Desde luego, Carlos Bombal venció a Andrés Allamand en la disputa por el asiento que ocupaba Piñera. Y la UDI, "sin moverse hacia el centro", pasó a ser el primer partido de Chile.

Pero entonces tuvo un desfallecimiento inverosímil y en 2009 no fue capaz de tener un candidato presidencial propio y de sus ideas. Apoyó al que había sido "su peor cuchillo" dentro de RN, Sebastián Piñera, sin otro argumento que el de que "iba a ganar" (porque así lo decían las encuestas)... y ganó. Pero ¿quién ganó? No la UDI, por supuesto, porque uno gana el Gobierno cuando éste pone en práctica las ideas de uno. Y Sebastián Piñera ha hecho lo que decía Hinzpeter: ha abrazado las ideas de la Concertación.

Pero sucedió algo inesperado: dentro de RN surgió una figura completamente imprevista, Carlos Larraín. Inicialmente integró la mesa como tesorero del partido. Recorrió el país. Conoció a los dirigentes y militantes, "las bases". Seguramente puso plata de su bolsillo cuando las arcas partidarias flaqueaban (porque es un hombre de fortuna) y, cuando hubo elecciones internas y Sebastián Piñera patrocinaba otra candidatura para que condujera a la colectividad, ¡ganó Carlos Larraín! ¡Le robó los huevos al águila!

Fue muy parecido a 2005, cuando RN oficialmente apoyaba a Joaquín Lavín como candidato presidencial y se reunió la máxima instancia partidaria para proclamarlo ("yo soy el primer lavinista", decía Sergio Diez, presidente de la colectividad) y alguien propuso votación, porque había otro pre-candidato: Sebastián Piñera. Y fue proclamado éste. Hasta le sobraron votos. Es que había recorrido el país y había convencido a suficientes convencionales para que lo apoyaran. Ahí él le había "robado los huevos al águila".

El problema es que Carlos Larraín es un hombre de principios. Y sus principios son de derecha. Pero Sebastián Piñera no es de derecha (lo ha dicho así). En lo valórico Carlos es un conservador. Se opone al aborto y al matrimonio homosexual. Cree que se debe fortalecer la familia. Y en lo económico no le gusta el estado hipertrofiado. Todo lo contrario del ala liberal del partido, que apoya el aborto terapéutico, abre la puerta al matrimonio homosexual a través del Acuerdo de Vida en Común, que a la vez facilita la disolución de las familias tradicionales, pues les da un título a los que se "emparejen". Y que ahora marcha al ritmo de la Concertación para liquidar la educación particular, privándola de la subvención estatal; y busca penalizar a las universidades privadas que, amparadas en la Constitución, han obtenido ganancias económicas.

Entonces las personas de RN más próximas a Sebastián Piñera se hallan en plena batida para sacar a Carlos Larraín y volver a poner el partido en manos del "dueño de todas las bolitas". Hacen las veces de Colo Colo en el caso de Bielsa. En ambos el Presidente declara no tener nada que ver. ¡Por favor, los que insinúan que está detrás de todo son unos "miserables canallas"!

Al final, Carlos Larraín ha declarado, al igual que Bielsa, que está dispuesto a dar un paso al lado.

Como decían los profesores de matemáticas cuando terminaba una demostración de un teorema: Q. E. D. "Quod Erat Demostrandum". Y lo digo yo ahora: era lo que trataba de demostrar, cuando hace tiempo en este blog le anuncié a Carlos Larraín que iba a correr la misma suerte de Bielsa.

Y RN, por fin, cumplirá el antiguo sueño de su ala liberal: irse para el otro lado.

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