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La política satelital de Chile

por 5 diciembre 2011

A las 07:34, hora local, del 21 de Octubre recién pasado tuvo lugar un hecho histórico en el devenir espacial mundial: ese día despegó por primera vez desde el puerto espacial europeo de Kourou, en la Guyana Francesa, un vehículo lanzador Soyuz. Este cohete puso en órbita de manera exitosa los dos primeros satélites de la constelación europea Galileo, encargados de proveer capacidad de posicionamiento global (GPS) a los países de dicho continente.

Culminaba así un largo proceso de colaboración internacional entre Rusia y Europa iniciado el año 2003 para lanzar de manera regular el vector espacial Soyuz, el más confiable del mundo, con más de 1.700 lanzamientos y una razón de éxitos cercana al 98,5%, desde Kourou el puerto espacial más moderno del mundo.

Cabe mencionar que este es el mismo tipo de lanzador que llevó a Yuri Gagarin al espacio, lo que habla de manera elocuente de su excepcional confiabilidad.

¿Cuál es la importancia de este hecho para nuestro país, más allá del obvio aspecto histórico?  Su importancia radica en que este evento significó la luz verde para el lanzamiento del segundo vector Soyuz desde Kourou, el cual llevará al espacio nuestro satélite SSOT, junto a otros cinco satélites franceses, en la segunda quincena de Diciembre de este año. La fecha y hora prevista es el día 16 de Diciembre a las 23:03 horas de nuestro país.

Hoy que Chile se encuentra ad portas de lanzar su primer satélite operacional. Es menester aunar esfuerzos para que nuestro país cuente con una capacidad espacial cada vez más desarrollada para lo cual, entre otros elementos, es esencial contar con una Agencia Espacial Nacional sólida en lo institucional y en lo técnico, única manera de consolidar este importante paso que dará el país.

El SSOT constituye el primer satélite operacional que tendrá nuestro país, lo que le permitirá volver, operacionalmente hablando, al espacio después de algo más de diez años, en lo que constituye una nueva dimensión de los importantes esfuerzos realizados por la Fuerza Aérea de Chile durante la década del 90 y principios de la década pasada a través de los satélites experimentales Fasat Alfa y Bravo.

Este relevante proyecto nacional no ha estado exento de dificultades. La principal de ellas radicó en la extensa demora que tuvo la preparación del lugar de lanzamiento para poder materializar la capacidad que a partir de ahora existe en Kourou.  En efecto, cuando el año 2008 nuestro país firmó el contrato con la empresa “Astrium” constructora del SSOT, ésta planteó la conveniencia de utilizar como vehículo lanzador el Soyuz desde Guyana Francesa, lo que permitiría materializar su lanzamiento para Febrero de 2010.  Este planteamiento fue aceptado por nuestro país, lo que llevó a contratar a la empresa “Arianespace” para llevar el SSOT al espacio.

Sucesivos atrasos en la construcción del lugar de lanzamiento por parte de “Arianespace” y su contraparte rusa, hicieron que esta fecha fuese cambiada en dos oportunidades.  En este contexto, la mayor dificultad fue terminar la construcción de la estructura que permite integrar las cargas útiles (satélites) al vehículo lanzador Soyuz estando este último en posición vertical, a diferencia de lo que hacen los rusos, que integran con el vehículo lanzador en posición horizontal.

Esta fue una exigencia ineludible de la Agencia Espacial Europea para estandarizar las operaciones con su lanzador principal, el Ariane 5.  La integración de estas dos tecnologías ha sido un paso exitoso en la creciente cooperación que existe entre Europa y Rusia, y que ha demandado un gran esfuerzo para adaptar tecnologías y protocolos de ingeniería, construcción y operación.

Estos atrasos constituyeron una dificultad mayor para la conducción del proyecto, pero la Fuerza Aérea manejó desde el inicio la situación con claridad, firmeza y ponderación.  En este marco, es importante señalar que pese a que posibilidad de cambiar de lanzador existía y que ésta fue cuidadosamente examinada, se prefirió mantener al Soyuz como el lanzador de preferencia, por su gran confiabilidad.  Ello luego de una extensa evaluación que incluyó intercambio de información y análisis conjuntos con autoridades francesas cuyos satélites serían lanzados junto al SSOT.

Hay que indicar que las autoridades francesas estaban tan preocupadas por los atrasos como nosotros  ya que sus satélites constituyen una de las columnas principales sobre las que descansa la seguridad de su país.  También es importante señalar que como resultado de las negociaciones con las empresas responsables, Chile obtuvo importantes compensaciones que permitieron mitigar los efectos de esta demora.

Hoy que Chile se encuentra ad portas de lanzar su primer satélite operacional. Es menester aunar esfuerzos para que nuestro país cuente con una capacidad espacial cada vez más desarrollada para lo cual, entre otros elementos, es esencial contar con una Agencia Espacial Nacional sólida en lo institucional y en lo técnico, única manera de consolidar este importante paso que dará el país y que lo posicionará en el selecto grupo de países que operan y explotan el espacio para su beneficio en forma autónoma y a través de medios espaciales de alta capacidad.

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