Martes, 6 de diciembre de 2016Actualizado a las 11:00

Opinión

Autor Imagen

Puente del Río Maipo: uno de los tantos olvidos del duopolio político

por 6 diciembre 2011

Puente del Río Maipo: uno de los tantos olvidos del duopolio político
Es triste que pasara tanto tiempo y que la única forma de ser escuchado sea a través de la justicia. Además, seguro el tema explotará en año electoral con Bachelet volviendo a ser candidata. Aunque nunca fue la intención de que esto ocurriera así, se me acusará nuevamente de todas las culpas que la Concertación necesita sembrar, para insistir en que el fantasma concertacionista debe gobernar.

El día de hoy se cumple un nuevo aniversario del accidente del puente del río Maipo, y no quiero referirme a este accidente como se dio a conocer mediáticamente, “el accidente del comando juvenil Bachelet”, porque siento que es una falta de respeto para todos aquellos que se vieron involucrados en él sin tener alguna vinculación política con el comando de aquella campaña presidencial.

Esa tarde fallecieron varios seres humanos, personas con familia, con sueños esperanzas y un futuro por el cual trabajaban choferes, el auxiliar del autobús y el roadie del grupo Saiko. Personalmente luchaba por un futuro mejor, para toda la sociedad, por terminar con ese periodo de transición y dejar la dictadura atrás.

Por lograr que una mujer que sufrió duramente el régimen militar llegara a la Presidencia, esperanzado en que  todo se arreglaría, todo tendría sentido, y podríamos comenzar a vivir sin esperar la alegría. Esa alegría, también se hundió con nosotros en ese puente de mala calidad.

Esa noche iba a acompañar a la madre de la ex Presidenta, mi tía Ángela Jeria, a un programa de televisión en mi ex lugar de trabajo, donde pretendía ver a mis ex compañeros, a mi ex y  saludar a los tan simpáticos gerentes generales socialistas, quienes tan estrictamente dejan de respetar las leyes laborales por su necesidad de ponerle el pie encima a todo aquel que se digne a sentirse persona.

Terminé luchando por mi vida en ese puente del camino. Al igual que otros que hasta el día de hoy tienen lesiones y complicaciones para llevar una vida normal.

Yo venía de un largo viaje que había comenzado en la infancia, con recuerdos duros de lo que ocurrió en el 73, y una gran culpabilidad por escupirle en la cara a mi tío Beto, cuando me levantaba en brazos.

Al poco tiempo el falleció por las torturas recibidas, y cada vez que pasaba frente a La Moneda, gritaba “Acá mataron a mi tío!!!” No me refería a Salvador Allende, sino a Alberto Bachelet. La culpabilidad de la infancia se arrastró hasta estos días donde pude trabajar por instalar la verdadera democracia en Chile, trabajar por la hija de mi tío, quien fue asesinado, por mi prima en quien teníamos la esperanza de que podría tomar el camino que Chile merece, el de una real democracia, sin medida de lo posible.

Un año antes de subirme a ese autobús, fui despedido de Chilevisión. Como no existía una razón real encaucé una demanda por despido injustificado, lo insólito es que ese trabajo lo iba a dejar para participar de la campaña presidencial que comenzaría más adelante, y el jefe de área lo sabía, pero lo importante para la gerencia socialista de Chilevisión es dar lecciones de poder y de orden social. Los empleados son sólo empleados, no pueden aspirar a más. Luego, el canal fue adquirido por el candidato presidencial Sebastián Piñera, así que me encontré trabajando en el comando juvenil con una demanda en las manos contra el adversario de mi prima en esa segunda vuelta, a la que tanto colaboró este mediáticamente manejado  accidente.

Unas horas antes del accidente, mientras todos en el autobús dormían, firme mi ingreso al Partido Socialista ante el presidente de la juventud socialista, mi amigo Juan Pablo Pallamar. Más tarde, nos alegrábamos del buen trabajo que habíamos realizado. Conversábamos de variados temas: la política, la vida, el amor y reconocía el hecho de que aún estaba enamorado de la periodista con quien salía en Chilevisión, a quien más tarde mandarían a cubrir la noticia en el hospital público en el cual volví a la vida.

Ella cumplía órdenes. Yo luchaba por vivir. Al igual que otras cuantas víctimas de este accidente. Otros simplemente no pudieron dar la lucha.

Esa noche iba a acompañar a la madre de la ex Presidenta, mi tía Ángela Jeria, a un programa de televisión en mi ex lugar de trabajo, donde pretendía ver a mis ex compañeros, a mi ex y  saludar a los tan simpáticos gerentes generales socialistas, quienes tan estrictamente dejan de respetar las leyes laborales por su necesidad de ponerle el pie encima a todo aquel que se digne a sentirse persona.

El mundo es muy pequeño y el manejo de la información insólita. De ser un paria para esa estación de TV, pase a ser el colega de trabajo querido, de quien había que usufructuar en la noticia, porque aunque nos demandó, nos genera ganancias con su historia. Y ¿qué importa si estuvo boleteando y no tiene acceso a el sistema de salud?, ¿qué importa si el rating noticioso funciona a nuestro favor? De su demanda nadie sabrá, que importa, además parece que se muere, así que da lo mismo que violemos las leyes laborales.

Para poder acceder a mis archivos médicos, se me informa que sólo se entregaran cuando los pida un juez. Así que pasamos a las demandas nuevamente, en este caso contra el comando de Bachelet.

Es triste que pasara tanto tiempo y que la única forma de ser escuchado sea a través de la justicia. Además, seguro el tema explotará en año electoral con Bachelet volviendo a ser candidata. Aunque nunca fue la intención de que esto ocurriera así, se me acusará nuevamente de todas las culpas que la Concertación necesita sembrar, para insistir en que el fantasma concertacionista debe gobernar.

El perdón existe, es algo que se siente, y aunque nadie me lo pedirá, yo lo siento y lo entrego, a pesar de todo el daño que se hizo en el aprovechamiento mediático por parte de la Concertación y el maltrato recibido siendo victimas, y peor aún, de sus propias filas partidistas.

Quizás retire la demanda, quizás no. Lo que no voy a dejar de hacer son 2 cosas:

1-     Volver a participar en política, ya no como colaborador de otras figuras, sino más bien como competencia a estas viejas figuras del duopolio que quieren volver o mantener el poder.

2-     Reclamar y exigir soluciones sobre las deplorables condiciones del Puente del Río Maipo. Es impresentable que el gobierno anterior no hiciera nada por repara su estructura, ni por arreglar los problemas con que se cruza una eventual licitación para reconstruirlo, ya que este puente “está en tierra de nadie”. Donde comienza el puente termina una de las empresas concesionarias, y donde termina el puente comienza la otra, sin hacerse cargo del puente ninguna de ellas. ¿Era muy viejo? ¿Nadie quiso invertir en él? ¿El gobierno no se dio cuenta? ¿Qué es lo que paso en esa licitación?

La ciudadanía merece no solo una explicación sino que soluciones concretas y no parches, como los tensores metálicos que se colocaron tiempo después del accidente. No detienen a ningún vehículo en caso de impacto, funcionan más bien como guillotinas, y fueron colocadas porque al parecer el puente no soportaría el peso de separaciones de concreto. Las barandas externas no resistirían  golpes de vehículos colisionando y cederían fácilmente.

Al gobierno anterior, como diría Ena Von Baer, ya no le podemos pedir explicaciones y menos soluciones. Al gobierno actual no sólo podemos, si no que es una responsabilidad hacerlo. Pedirle que se realicen estudios técnicos y las soluciones que estos indiquen. Ojalá un puente nuevo, acorde a la realidad del país en la ruta mas importante que une Chile de norte a sur.

Es imprescindible que se adopten las medidas necesarias para solucionar este problema, porque no se trata de simpatías o de diferencias políticas, ni de partidos. Se trata de problemas reales, no esperemos a  que ocurran más accidentes.

Entregaré una carta al ministro de Obras Públicas expresándole mis preocupaciones por los temas que rodean al puente del Río Maipo, esperando una solución en beneficio de todos los chilenos que transitan por este viaducto.

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes