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Cuarentones en cuarentena

por 8 diciembre 2011

Chile debe considerar no solo a los que median entre la tercera edad y los cuarentones como una generación perdida, también se perdieron los de cuarenta. A los primeros se les castró la lucha, los segundos nunca la tuvieron. Vieron el golpe de Estado en horario premium, y “La Batalla de Chile” en Blockbuster. Sus gobiernos de centro izquierda jamás exhibieron franjas televisivas de reflexión democrática.

Durante el gobierno militar el sopor estival llevaba al letargo del cuerpo, el que sin embargo se animaba al son de “Viña tiene festival”, hoy esa misma estación volverá a atemperar las movilizaciones sociales, los líderes tomarán el descanso del guerrero, será un repliegue de cuadros y de evaluación de tácticas.

Distinto será para aquellos que molestos con tanto trajín y vandalismo, solo desean volver a la paz de la tarde, que no son necesariamente los abuelos y los vecinos de barrios consolidados, que después de todo, han sido los afectados por los desórdenes. Quienes anhelan “paz” son los jóvenes cuarentones, aquellos nacidos bajo el temor de la represión, que de muy niños vivieron las colas de Allende, conocieron de las JAP, y que adolescentes nunca supieron lo que era sufragar, ni siquiera para elegir a su centro de alumnos del colegio.

Chile debe considerar no solo a los que median entre la tercera edad y los cuarentones como una generación perdida, también se perdieron los de cuarenta. A los primeros se les castró la lucha, los segundos nunca la tuvieron. Vieron el golpe de Estado en horario premium, y “La Batalla de Chile” en Blockbuster. Sus gobiernos de centro izquierda jamás exhibieron franjas televisivas de reflexión democrática.

Son en su mayoría profesionales jóvenes “exitosos”, que han adquirido bienes con esfuerzo, viven en barrios emergentes, quieren acrecentar lo que han alcanzado, y les molesta tanta batahola. Los cacerolazos son para ellos un recuerdo de la UP, que confunden con el tamborileo del Diario de Cooperativa. Todo se mezcla en recuerdos sublimados con una formación de piedad religiosa, que encuentra su mejor expresión en la Teletón, y su máximo refinamiento de la caridad institucionalizada a través del vuelto del supermercado.

Estos “exitosos” fueron formados al alero de una seudo enseñanza universitaria, la que careció de formación ciudadana; se les adoctrinó en técnicas, sea de derecho, medicina, arquitectura o ingeniería. Su resultado es abogados serviles a un sistema económico, no necesariamente jurídico, médicos que atienden al paciente-cliente en minutos contables, y cumplen con la meta de exámenes clínicos mensuales, arquitectos que diseñan ciudades entre burbuja y estanco, e ingenieros que conocen las palabras ciudadanía y sociedad, a través de las normas ISO y de la llamada responsabilidad social. Para estos “cuarentones criados en cuarentena eterna”, la paz de la tarde es lo natural.

Chile debe considerar no solo a los que median entre la tercera edad y los cuarentones como una generación perdida, también se perdieron los de cuarenta. A los primeros se les castró la lucha, los segundos nunca la tuvieron. Vieron el golpe de Estado en horario premium, y “La Batalla de Chile” en Blockbuster. Sus gobiernos de centro izquierda jamás exhibieron franjas televisivas de reflexión democrática, y a la prensa “progresista” la sepultó la Alianza, con el cierre de “La Nación”.

¡Viña sigue teniendo festival! Ortega tenía razón, los ciclos generacionales se cumplen, pasaron 30 años para que el revisionismo volviera. Los cuarentones no fueron hippies ni cantaron en peñas, ellos bailaron disco a lo Travolta y cantaron baladas a lo Bee Gees. ¿Cómo saldrán de la cuarentena y se encontrarán con los jóvenes de barras bravas y reggaeton? Otro problema para los “jóvenes indignados” … y suma y sigue, algunos cuarentones fueron al homenaje de Krassnoff.

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