Viernes, 2 de diciembre de 2016Actualizado a las 17:04

Autor Imagen

Los Mexicas llegaron a Perú y Bolivia

por 12 diciembre 2011

La lógica imperante por “abaratar costos”, en los círculos de Defensa, podría arrastrar a los estamentos militares a cumplir misiones como dirían los franceses, “malgré eux”.

Según un último informe de la DEA (Drug Enforcement Administration), los Carteles de la Droga mexicanos ya están en Perú y Bolivia.

No podía ser de otra forma, de confirmarse dicha información: con el éxito de la lucha en contra del narcotráfico en Colombia, su producción y efectos se han desplazado –una vez más- en dirección de la frontera sur colombiana, hacia Perú y fuertemente hacia la Bolivia Plurinacional de Evo.

De la misma forma, es casi natural y lógico que dicho Carteles mexicanos busquen tomar el control de otras plazas y no solo depender –tan solo- de los réditos ilícitos que obtienen del tránsito y acopio de la droga proveniente de Colombia y de Perú (solo un 4% del total de la cocaína peruana tiene como mercado los EE.UU) hacia las ciudades norteamericanas.

La  explicación a este cambio de estrategia “comercial” es claro: en un primer momento, la producción peruana y boliviana de cocaína tiene como mercado a toda Europa, no los EE.UU. Es así como mientras el consumo en el norte conoce una disminución, lenta pero progresiva, la europea conoce un incremento sostenido. Lógicamente, estos grupos criminalizados transnacionales buscarán tomar el control de la producción en su conjunto, hecho facilitado por la debilidad institucional de ambos países andinos.

Tampoco debemos olvidar que el “precio” de la cocaína boliviana es más barata que la colombiana y peruana: el control de la plaza boliviana permite a los Carteles mayores márgenes de ganancia. Se estima que el kilo de cocaína producida en Bolivia puede alcanzar los US$ 3.000, colocada en Europa los US$ 39.000.

Otra razón a este desembarco mexicano en Perú y Bolivia dice relación con lo que ya hemos catalogado como el “modelo exitoso” de los Carteles mexicanos y su tendencia a acaparar toda la cadena de distribución de la droga, incluyendo sus actividades periféricas: Tráfico humano, Trata de Blancas, lavado de dinero, tráfico de armas, etc…

Finalmente, el modelo mexicano busca controlar el conjunto de la actividad criminal del país, no tan solo el narcotráfico. Nuevamente, la debilidad institucional y la fragilidad social de los países andinos –Perú y Bolivia- explican la presencia de dichos actores mexicas en el espacio fronterizo chileno.

Una tendencia a “militarizar” la seguridad pública se hace camino en Centro y Sudamérica. Chile se ha hecho eco de esta tendencia, pero a niveles extremadamente limitados y acotados. Hoy, las FF.AA solo desempeñan un rol de apoyo indirecto en la lucha en contra de dichos flagelos que se abaten sobre la frontera norte. No obstante que, nada nos impide considerar, un incremento cualitativo en estas “nuevas tareas” asignadas a los aparatos militares chilenos. La lógica imperante por “abaratar costos”, en los círculos de Defensa, podría arrastrar a los estamentos militares a cumplir misiones como dirían los franceses, “malgré eux”.

Ver el posteo original

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes