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Corbatas y ahorro energético

por 16 diciembre 2011

Creemos que el Ministro de Energía junto con “sacarse la corbata” debe proponer medidas de mayor impacto y permanencia que aseguren un desarrollo de largo plazo de la eficiencia energética en nuestro país. De lo contrario, la medida efectivamente aparece como poco creíble para la opinión pública y recibe justas criticas a través de las redes sociales.

En un país conservador como el nuestro, donde la corbata es símbolo de status y pertenencia social, uno podría felicitar la audacia del Ministro Álvarez para involucrar al resto del Gabinete llamando al cuidado de la energía, utilizando la corbata como un símbolo de lo fácil que es evitar derrocharla. Lamentablemente no podemos felicitarlo, pues su llamado no es creíble y aparece como poco serio.

Con justa razón algunos han salido por redes sociales y medios de comunicación denostando esta idea, calificándola de poco seria, pese a que diversos estudios internacionales demuestran que estando asociado el uso del aire acondicionado a la sensación de calor que las personas experimentan, la ropa que utilizamos tiene directa relación con la temperatura en que regulamos el sistema de aire; de la misma manera, los estudios indican que por cada grado que bajamos el aire acondicionado, estamos ahorrando entre 5% a 7% del consumo eléctrico. Este ahorro no es menor, y así lo han entendido Gobiernos como Japón, Estados Unidos, España, entre otros países desarrollados, que ya llevan un par de años adoptando la misma medida que la anunciada por el Ministro Álvarez.

Creemos que el Ministro de Energía junto con “sacarse la corbata” debe proponer medidas de mayor impacto y permanencia que aseguren un desarrollo de largo plazo de la eficiencia energética en nuestro país. De lo contrario, la medida efectivamente aparece como poco creíble para la opinión pública y recibe justas criticas a través de las redes sociales.

El problema del Ministro es que su medida no tiene un contexto que la avale, ya que la política de eficiencia energética desarrollada por este Gobierno es extremadamente pobre. Hace pocas semanas, en el Senado en un gesto que buscaba que el Presidente aumentara los dineros comprometidos, se rechazó la partida de recursos de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética, dada la insuficiencia de recursos que este Gobierno le asignó. De $30.800 millones de pesos destinados por el Gobierno de la Presidenta Bachelet al desarrollo de la eficiencia energética, este Gobierno le destinará en el año 2012 apenas $3.300 millones de pesos. El retroceso es grave, sin embargo y pese a lo que el Presidente comprometió en audiencia del día 28 de noviembre pasado en La Moneda, la partida presupuestaria no fue incrementada y finalmente se aprobó un presupuesto meramente simbólico. Como tantas veces, el Gobierno anuncia, pero no se compromete de verdad.

Los países de la OCDE llevan trabajando 30 años en la materia, y las lecciones del período indican que para aprovechar el potencial de eficiencia que tiene un país, se deben combinar una serie de instrumentos regulatorios, incentivos y programas fiscales, información y educación, para que todos los actores aprovechen las ventajas de esta fuente limpia, segura y económica. Por ello, creemos que el Ministro de Energía junto con “sacarse la corbata” debe proponer medidas de mayor impacto y permanencia que aseguren un desarrollo de largo plazo de la eficiencia energética en nuestro país. De lo contrario, la medida efectivamente aparece como poco creíble para la opinión pública y recibe justas criticas a través de las redes sociales.

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