Viernes, 2 de diciembre de 2016Actualizado a las 19:04

Opinión

Autor Imagen

La opacidad de la Prensa en tiempos de transparencia

por 16 diciembre 2011

La opacidad de la Prensa en tiempos de transparencia
¿La Tercera se quiere comparar a The Wall Street Journal? Les puedo decir con absoluta certeza que si el jefe de estudios de Goldman Sachs apareciera en la pauta editorial del diario, los periodistas lo sacan a gritos, sino patadas. Me pregunto que dice Cristián Bofill de todo esto. Por lo que conozco de él, me cuesta creer que esté de acuerdo con el rol de Donoso.

Con bombos y platillos se subió el grupo Copesa a la micro de la transparencia la semana pasada. Citó a Dow Jones, la empresa controladora del diario The Wall Street Journal, y se comparó con el periódico que para mucho es el más influyente en Estados Unidos, The Washington Post, famoso por destapar el caso Watergate y forzar la renuncia del Presidente norteamericano Richard Nixon. Ambos ejemplos son gigantes del periodismo, y tratar de emular sus estándares  y principios es admirable. El problema es que el grupo editorial controlado por el empresario Álvaro Saieh parece estar solamente interesado en prometer la transparencia, ya que en sus prácticas continúa haciendo cosas que harían poner el grito en el cielo a los periodistas de los medios a los cuales Copesa intenta emular.

“Los procesos económicos dependen en gran medida de la información, por lo que esta debe ser veraz y de calidad, afirmación que vale para todos los sectores, pero que en el área de los negocios y en general de la economía, su sensibilidad exige una responsabilidad mayor”.   Ese fue el párrafo con el cual Joaquín Villarino,  el representante del lector del diario La Tercera, explicó en una de sus columnas el compromiso del grupo con la transparencia.  Algo similar hizo Guillermo Turner con el lanzamiento de Pulso, la nueva apuesta de Copesa para destronar al Diario Financiero de su sitial preferencial en los escritorios de la elite empresarial de Chile.  Como me gustaría que fuera cierto  -y que bien le haría al país- pero que lejos estamos.

El ejemplo más extraordinario es el rol que cumple Álvaro Donoso, el ex ministro de Odeplan del régimen militar y actual director de estudios de Corpresearch,  que es parte de Corpbanca, el banco de los Saieh.

Los medios chilenos están llenos de ejemplos como este. Y peores. Sin ir más lejos, hace un par de semanas los hermanos Cueto, dueños de Lan, invitaron a un grupo de periodistas a un almuerzo de camaradería. En el evento se rifaron pasajes, viajes y premios varios. Una de los ganadoras de los pasajes fue una periodista de un medio extranjero muy respetado. Al ganarlo, ella se rehusó y explicó que no le parecía ético y además su diario no se lo permitía. Ni un problema, el pasaje se rifó de nuevo y uno de los rostros más conocidos del periodismo de la televisión criolla lo aceptó feliz.

Aquí les explico: los artículos y entrevistas más importantes de la sección Negocios de La Tercera son vetados, editados, o al menos leídos, antes de ser publicados por  Donoso.  No solo eso, de acuerdo a tres fuentes independientes con conocimiento directo de los procesos internos del diario, los lunes, Donoso dirige la reunión de pauta de la sección Negocios del domingo.  ¿Entienden el significado de lo que estoy diciendo? Corpresearch es el departamento de estudios de Corpbanca, el cuarto banco más grande de Chile.  Una banco que en teoría los reporteros de La Tercera deberían cubrir, fiscalizar, usar como fuente, etc. etc. etc. y el jefe -Donoso- es el que dicta la pauta y que orienta la cobertura de los temas en uno de los dos diarios más influyentes del país. ¿Cómo es posible eso? O sea que el jefe de ese grupo -Donoso- tiene un rol editorial en lo que se escribe en La Tercera. Dentro de lo que yo entiendo como periodismo esto es simplemente extraordinario.

¿La Tercera se quiere comparar a The Wall Street Journal? Les puedo decir con absoluta certeza que si el jefe de estudios de Goldman Sachs apareciera en la pauta editorial del diario, los periodistas lo sacan a gritos, sino patadas.  Me pregunto que dice Cristián Bofill de todo esto. Por lo que conozco de él, me cuesta creer que esté de acuerdo con el rol de Donoso.

¿Cómo es posible que nadie adentro de Copesa se indigne ante estas prácticas? ¿Que ningún periodista proteste o renuncie? Y eso no es lo único.  Miremos ahora los conflictos de interés: a raíz del rol de Donoso, Corpbanca tendría ventaja con información exclusiva que descubran los reporteros de La Tercera. ¿Que pasa si uno de los periodistas descubre que la compañía A está a punto de quebrar; o que la empresa X va a lanzar una oferta por  un rival? Todo esto es información privilegiada a la que Corpbanca tendría acceso antes que ningún rival y con la cual podrían operar en el mercado y sacar ventajas. Ni hablar del hecho que con la publicidad que mucho de los rivales de Corpbanca -como Santander, BCI o Banco Chile- compran en los diferentes medios de Copesa, están indirectamente subvencionando lo que en la práctica es un adjunto del departamento de estudios y análisis de uno de sus principales rivales.

Pero hay más: el mismo fin de semana que La Tercera publicó la columna sobre “Transparencia Inédita”, publicó una entrevista con un personaje de poder, hecha por uno de sus periodistas más conocidos. En ningún lugar de la entrevista se menciona que este periodista es parte de una de las empresas de comunicaciones más influyentes de Chile y con lazos con el gobierno, bufetes de abogados y alguno de los empresarios más poderosos. No creo que se tenga que explicar el potencial conflicto de interés ahí.

Ejemplos como este hay muchos más, y no sólo en ese diario. Me enfoco en sus prácticas porque para mí son las más nefastas.  Pero lamentablemente los medios chilenos están llenos de ejemplos como este. Y peores. Sin ir más lejos, hace un par de semanas los hermanos Cueto, dueños de Lan, invitaron a un grupo de periodistas a un almuerzo de camaradería. En el evento se rifaron pasajes, viajes y premios varios. Una de los ganadoras de los pasajes fue una periodista de un medio extranjero muy respetado. Al ganarlo, ella se rehusó y explicó que no le parecía ético y además su diario no se lo permitía. Ni un problema, el pasaje se rifó de nuevo y uno de los rostros más conocidos del periodismo de la televisión criolla lo aceptó feliz.

En Chile los periodistas nos quejamos de que el poder  -con pocas excepciones- nos ningunea. Y razón tiene de hacerlo. Si no nos respetamos a nosotros mismos y el oficio que hemos elegido como profesión,  por qué debemos esperar que los otros lo hagan.

En la columna del domingo, Villarino remató con este párrafo: “La independencia del medio y de las personas que trabajan en el ámbito informativo es especialmente importante en lo económico y esta puede verse afectada de diferentes modos. Independencia que no sólo debe buscarse respecto de presiones externas, sino antes distinguiendo las relaciones al interior de la propia empresa y la de sectores relacionados con ella. The Washington Post, en sus políticas acerca de las fuentes, citas, atribuciones y datelines, establece: ‘Deseamos que nuestro reporteo sea lo más transparente posible para el público, para que así sepa dónde y cómo obtuvimos nuestra información. La transparencia es honesta y justa, dos valores de los cuáles nos enorgullecemos’. La Tercera, al igual que los grandes del periodismo, da pruebas de la búsqueda de honestidad y justicia para con sus lectores”.

Son aspiraciones nobles y ambiciosas para cualquier medio, pero eso implica transparentar todo.

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes