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Boric: más a la izquierda

por 18 diciembre 2011

Nuestra singular aristocracia criolla, transversal por necesidad, convicción y esencia, neuronalmente poco bendecida pero conocedora de los complicados escenarios que el oráculo puso ante sus ojos, se une en sacrosanta cruzada contra esta emergente generación 2011, lo hace con más medios y recursos que sus antecesores y con toda la furia del “compañero” que, obligado a mirarse al espejo, no le gustó lo que vio.

En primer lugar y en honor a la rigurosidad que todo análisis requiere, quisiera preguntar a quien corresponda lo siguiente: ¿Qué significa “más a la izquierda”?

Para saberlo, lo básico es saber primero que significa “izquierda”. Y considerando que voy a hablar de política, la respuesta obviamente debe venir desde esa perspectiva.

Desde la política entonces, eso que llaman izquierda, no es otra cosa que la identificación que se dio a los representantes del tercer estado que, en la Francia pre revolucionaria, se situaban a la izquierda del rey; mientras que a su derecha se ubicaban los representantes del clero y de la nobleza.

Así pues, a la izquierda del rey estaban los diputados de las provincias que conocedores de su alto grado de representatividad (eran electos por los ciudadanos mayores de 25 que pagaban impuestos), exigían niveles de participación mayores a los que los defensores del régimen feudal (clero y aristocracia), estaban dispuestos a entregar. En otras palabras, los izquierdistas eran quienes propugnaban cambios sustanciales que dotaran de mayor democracia (un hombre un voto llegaron a plantear), a los estados generales. Curiosamente, en su origen, los izquierdistas resultaron ser los simpatizantes del naciente sistema capitalista. Posteriormente, el “encasillamiento” que ha ce el sociólogo Inglés Robert M. Mac-Iver nos parece que refleja  en gran medida el entendimiento vulgar de la definición: “La derecha siempre es el sector de partido asociado con los intereses de las clases altas o dominantes, la izquierda el sector de las clases bajas económica y socialmente, que ha luchado para la igualación de ventaja o de oportunidad, y por las demandas de los menos favorecidos, y el centro de las clases medias”. Dice.

Nuestra singular aristocracia criolla, transversal por necesidad, convicción y esencia, neuronalmente poco bendecida pero conocedora de los complicados escenarios que el oráculo puso ante sus ojos, se une en sacrosanta cruzada contra esta emergente generación 2011, lo hace con más medios y recursos que sus antecesores y con toda la furia del “compañero” que, obligado a mirarse al espejo, no le gustó lo que vio.

Ya con estos antecedentes en las manos y volviendo a nuestra larga y angosta faja de conflictos de intereses, dice insistentemente la prensa nacional (medios escritos, radiales y televisivos), que don Gabriel Boric, joven de 25 años, egresado de derecho de la Universidad de Chile, militante Autonomista y protagonista de otro bochornoso chascarro analítico de la Directiva del otrora “glorioso”  Partido Comunista de Chile, está “más a la izquierda” que Camila Vallejo. No obstante y desde esta perspectiva “histórica”, lo correcto seria decir que Camila Vallejo (más bien el partido en el cual milita y que no necesariamente representa, para ser justos), es quien está más a la derecha que Boric, toda vez que  el castigo de los estudiantes al Partido Comunista, no fue por sus posturas “revolucionarias”, sino por su obsecuente política de acercamiento al Clero y a la Nobleza. Una vez más, nuestros amigos  de la vieja guardia, acaban de reprobar Materialismo Histórico I, dando un innecesario primer jaque a la aún no comenzada campaña de Michelle Bachelet.

Hasta donde yo recuerdo, los autonomistas (creando izquierda), esta vez con Boric a la cabeza, nunca se han movido de su sitio, su domicilio político sigue siendo el  mismo….ellos se definen como un movimiento de izquierda autónoma (autónoma de los partidos tradicionales de izquierda), herederos de un intento fallido de movimiento  que pudo haber sido y no fue, conocida en los círculos universitarios como la Zurda. Eso es todo. En consecuencia, la duda que como analista me surge, es el porque la insistencia mediática en definirles, hoy, como una corriente mas a la izquierda que el PC, en circunstancias que a mi juicio este movimiento autonomista, sumado al NAU de la UC y otros movimientos regionales de similares características y postulados, representan lo mas genuino y cercano a una idea de izquierda original. Sin apellidos, sin calificativos peyorativos y sin pasado oscuro del cual sentirse arrepentidos. Esto, sin olvidar que desde sus mismos orígenes los diputados situados a la izquierda del rey tenían – obviamente – diferencias entre si, opiniones distintas, pero aun así, lideraron la Revolución Francesa. Así de simple.

Tratando entonces de entender estas estigmatizaciones, no me queda más que concluir lo siguiente: nuestra singular aristocracia criolla, transversal por necesidad, convicción y esencia, neuronalmente poco bendecida pero conocedora de los complicados escenarios que el oráculo puso ante sus ojos, se une en sacrosanta cruzada contra esta emergente generación 2011, lo hace con más medios y recursos que sus antecesores y con toda la furia del “compañero” que, obligado a mirarse al espejo, no le gustó lo que vio.

Será entonces responsabilidad de esta naciente generación política, ser capaces de buscar la estrategia adecuada que les permita efectivamente liderar al pueblo en la senda de la libertad, igualdad y fraternidad. Está demostrado: los cambios que nuestra plebe requiere no van a ser implementados ni por el clero ni por la nobleza; aun cuando una parte de sus votos pudieran ser requeridos.

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