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Primera prioridad: tener un proyecto colectivo

por 22 diciembre 2011

Primera prioridad: tener un proyecto colectivo
La ciudadanía detesta a aquellos que pregonan las primarias, pero que por abajo buscan acuerdos para que no se produzcan. Detesta a los que piden elecciones abiertas a los cuatro vientos y luego proponen mesas de consenso para que todos parezcamos iguales ya que siente temor de enfrentar las diferencias. Detestan a los que dicen cambiemos el binominal, pero no mueven un dedo para hacer que cambie. Desprecia a aquellos que hacen gárgaras sobre progresismo, nueva izquierda y participación ciudadana y siguen apegados a prácticas oscuras.

Hace un par de meses escribimos que antes de definir los nuevos liderazgos ante la  ciudadanía, debíamos definir el país que soñamos. Ideas primero, después nombres que las encarnen.

La presidenta Bachelet ha dicho que lo que importa es trabajar por un programa avanzado de gobierno y no paralizarse a la espera de la llegada de la candidata o candidato que nos pueda hacer ganar la próxima presidencial.

Me alegro que la ex Presidenta haya manifestado públicamente esta dirección, porque cuando lo dice la persona que está por lejos arriba en las encuestas es de esperar que todos los que manifiestan hablar en su nombre, le hagan caso.

No podemos permitir que nuestro próximo desafío presidencial esté viciado con los errores por los cuales la ciudadanía nos sacó del gobierno. No podemos tener un bloque conservador en nuestra oposición, que reme en contra y evite hacer los cambios que hoy debemos asumir y que nuestra ciudadanía nos demanda.

El mensaje de Michelle Bachelet  es claro, tenemos que ponernos a trabajar en un proyecto programático que sea capaz de hacerse cargos de los desafíos que hoy nos exige la ciudadanía.

Para concretar estas ideas propusimos una coordinación de toda la oposición que abriera y fuera más allá de la Concertación y pese a que algunos resistieron esta idea, en estos meses logramos articular la unidad de la oposición.  Y hemos avanzado: Primero, elaboramos un documento como oposición para definir el tipo de Educación que queríamos.  Segundo, constituimos una Comisión, para elaborar una propuesta de reforma tributaria.

Es en este contexto de unir a la oposición en torno a propuestas al país (en los temas de educación e impuestos), que resulta contraproducente los anuncios personales o de maniobras que dividan a la oposición.  Es el momento de recoger las buenas ideas y las propuestas que hoy existen en nuestra ciudadanía activa, que nos piden ser escuchados y desplegar una acción política transparente y creíble.

Nuestro desafío mayor debe ser la construcción de una nueva mayoría política y social.  Debe incluir también el destierro de las viejas, torcidas e hipócritas prácticas políticas que son parte de las causas de nuestra derrota.  Cuando se le pregunta a los chilenos cuáles  fueron los peores errores de la Concertación, muchos indican que hicimos la vista gorda frente a acciones políticas destinadas  a cuidar pequeñas parcelas de poder, ya sean individuales o partidarias, que a colocar como primera opción los intereses de los chilenos.

Esta es una forma de hacer política que la gente detesta y motiva el rechazo de quienes las practican. La ciudadanía detesta a aquellos que pregonan las primarias, pero que por abajo buscan acuerdos para que no se produzcan. Detesta a los que piden elecciones abiertas a los cuatro vientos y luego proponen mesas de consenso para que todos parezcamos iguales ya que siente temor de enfrentar las diferencias. Detestan a los que dicen cambiemos el binominal, pero no mueven un dedo para hacer que cambie. Desprecia a aquellos que hacen gárgaras sobre progresismo, nueva izquierda y participación ciudadana y siguen apegados a prácticas oscuras, clientelisticas, que no tienen respeto por los proyectos e intereses colectivos y prefieren  "golpecitos noticiosos" anunciando referentes excluyentes, que dividen y achican a la oposición, y no tienen ni la cortesía y/o el valor de proponerlos al interior de sus propios partidos. La misma opinión existe sobre aquellos que optan por no hacer nada y esperan que la mejor evaluada de las nuestras venga a resolver los problemas que existen.

Por lo anterior, es que resulta difícil entender la acción que realiza el Presidente del Senado, junto a otros parlamentarios,  de convocar a la creación de un referente que excluye a una parte significativa de la oposición, que divide en momentos que se requiere fortalecer los pasos dados en torno a la unidad de la oposición.

No podemos permitir que nuestro próximo desafío presidencial esté viciado con los errores por los cuales la ciudadanía nos sacó del gobierno. No podemos tener un bloque conservador en nuestra oposición, que reme en contra y evite hacer los cambios que hoy debemos asumir y que nuestra ciudadanía nos demanda.  A la vez, no podemos aceptar prácticas excluyentes, que anteponen intereses personales, por sobre intereses colectivos, aunque estén recubiertos de una fraseología que engaña a pocos.

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