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¿Por Qué un 23 Por Ciento?

por 30 diciembre 2011

La gente de derecha no vota por él en las encuestas, por todo eso; la gente de izquierda tampoco, porque es de oposición. ¿Quién queda? Se supone que algunos centristas y DC. ¿Cuántos son? Lo sabemos: 23 por ciento.

La Moneda dice que la encuesta CEP dada a conocer hoy ya está obsoleta y que la realidad del apoyo al Presidente es mucho mayor que el 23%, el porcentaje más bajo a un mandatario en 21 años. Primera vez que oigo calificar de anticuado un sondeo el mismo día en que se ha dado a la publicidad. A lo mejor en los quince días desde que terminó el trabajo en terreno de los encuestadores la imagen de Sebastián Piñera ha dado un salto positivo. Pero, entretanto, el dato que hay es ése: 23% de aprobación y 62% de rechazo.

Además, entre todas las figuras públicas con más de 50% de conocimiento por parte de la gente, las que más rechazo suscitan son dos: Camilo Escalona y Sebastián Piñera, con 41 por ciento. Y eso es notable, porque el primero no sonríe jamás y parece esforzarse por caer mal, mientras el segundo sonríe todo el tiempo (al menos cuando hay cámaras enfocándolo) y parece esforzarse por caer bien.

Yo he hecho un desordenado recuerdo de algunas de las razones que tendría para expresar mi rechazo a la gestión del Presidente, incluyendo sólo, por cierto, las que son de dominio público, porque hay varias que me guardo.

Primero, porque no tiene autoridad. Gobernar significa mandar, y él no manda. En este país todo el mundo hace lo que se le ocurre y no pasa nada, sobre todo si el infractor es extremista de izquierda. Gobernar significa conducir al país, y al nuestro no lo conduce nadie.

Segundo, porque incurre en errores permanentes, que la prensa ha llamado "piñericosas", que hacen desmerecer su figura. Me acuerdo de varios: dijo que el autor de Robinson Crusoe era Willem Dafoe (un actor norteamericano); escribió "gabiota" en un twitter, y después culpó a su hija; a la galaxia la llama "galáctea"; ayer le dijo a un sureño de 115 años que era el hombre más "lóngevo" (sic) de Chile.

Tercero, porque, con una llamada telefónica, hizo desistirse a un gran empresario euroepeo de construir la central eléctrica Barrancones, que el país mucho necesita (y necesitará todavía más muy pronto), y que había cumplido todos los trámites ambientales. ¿Qué oferta hizo que el otro no pudo rechazar? Eso no es de Presidentes.

Cuarto, porque "pasó por el aro" a los militares (r), al ofrecerles preocuparse de las ilegalidades de los juicios que se les siguen. A la gente no le gustan los que "pasan por el aro" a otros, aunque sean sus más odiados adversarios.

Quinto, porque sonríe todo el tiempo ante las cámaras. Nadie sonríe todo el tiempo, porque siempre, en un momento u otro, hay razones para no sonreír. Por eso la gente no le cree: un 69% dice que el mandatario no le da confianza.

Sexto, porque quiere estar bien con Dios y con el Diablo, pero más con el Diablo. Por eso lleva a los comunistas a La Moneda, le prometió a Teillier (según declaró Teillier) modificar el binominal, dijo que la revolución en contra suya encabezada por la Vallejo era "grande, noble, hermosa", y declaró que Volodia Teitelboim fue "un gran hombre de la historia de Chile".

Séptimo, porque es sorprendido faltando a la verdad. El año pasado declaró en cámara que "venía piloteando el helicóptero Robinson 44 por la costa", pero después resultó en la investigación, a raíz de que estaba volando antirreglamentariamente, que el piloto era otro, que recibió la sanción de la Dirección de Aeronáutica.

Octavo, porque "roba cámara". Siempre que lo enfocan abrazando a alguien (cosa que sucede todos los días, varias veces al día) es su cara la que capta el primer plano. La del o la otra no se ve, pues queda detrás, oculta.

Noveno, porque un cable diplomático norteamericano, filtrado a través de Wikileaks, afirmaba que es un hombre acostumbrado a caminar al filo de la ilegalidad. Desde los tiempos del Banco de Talca, pasando por el episodio de la obtención de autorización para vuelos de LAN en Argentina, donde se investiga un pago ilícito al alto funcionario de Kirchner que aprobó esos vuelos (tras conversar con Piñera), hasta el episodio de la compra de acciones de LAN con información privilegiada.

Décimo, porque da la impresión de que todo lo maneja. Cuando una comisión investigadora de la Cámara, pedida por diputados de la Concertación, donde había mayoría de la misma Concertación de 5 a 3, votó si se pedía a Banchile Corredores de Bolsa la grabación de la voz que ordenó la compra de las acciones de LAN con información privilegiada, se rechazó hacer ese pedido, por 5 a 3, lo que frustró la investigación. ¿Cómo lo hizo para que la propia Concertación anulara la investigación que ella misma había pedido?

Undécimo, porque tuvo como "electorado cautivo" a los partidarios del Gobierno Militar, que votaron por él a título de "mal menor"; pero ha declarado que ese gobierno fue el peor de la historia de Chile y ha mantenido, particulamermente en el Ministerio del Interior, todo el andamiaje jurídico-publicitario de la izquierda dedicado a denostar la memoria del Gobierno Militar. Los partidarios de éste pudieron votar por el mal menor, pero en ningún sondeo van a volver a votar por él.

Duodécimo, porque el "mal menor" se elegía para que, por lo menos, no hiciera las mismas cosas que la Concertación y, sin embargo, ha terminado haciéndolas. De hecho, es el V Gobierno de la misma.

Décimotercero, porque algunos pensaban que éste iba a ser un gobierno de centroderecha, pero ha agrandado el tamaño del Estado, creando ministerios, subsecretarías, superintendencias; ha aumentado los controles y fiscalizaciones (una ministra suya ha expresado el deseo de que su repartición sea "tan temida como Impuestos Internos"); ha subido los impuestos, al revés de David Cameron, cuyo gobierno es de derecha y está bajando el impuesto a las empresas; ha gravado los ahorros y aumentado el royalty a la minería y la contribución de los bienes raíces. Todo más allá de lo que ya había hecho la propia Concertación.

La gente de derecha no vota por él en las encuestas, por todo eso; la gente de izquierda tampoco, porque es de oposición. ¿Quién queda? Se supone que algunos centristas y DC. ¿Cuántos son? Lo sabemos: 23 por ciento.

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