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Reforma Tributaria: “cargar impuestos a los males”

por 13 enero, 2012

Los países europeos han estimado los costos externos del transporte de carga, incluyendo los efectos globales y han concluido que los impuestos al diesel debe ser más del doble de lo que se grava hoy en Chile. No obstante, estos antecedentes, el partido más importante del Gobierno y algunos parlamentarios de la oposición han blandido como bandera política, la eliminación del impuesto a los combustibles.
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El primer tipo de impuestos al que es necesario recurrir —si se quiere aumentar la carga tributaria y se tiene en consideración también los efectos en la eficiencia económica— son impuestos que gravan los “males” más que a los “bienes”.  Y en el caso que sea difícil hacerlo, identificar ciertos bienes que son complementarios con los males y definir impuestos específicos a dichos bienes. La sociedad chilena tiene problemas ambientales diversos y en la medida que nos desarrollamos hay creciente demanda por un desarrollo más amistoso con el medio ambiente. Sin embargo, persisten diversos bienes y actividades que generan males (contaminación), que deterioran el medio ambiente. En este ámbito, hay un importante conjunto de impuestos que deben ser establecidos o perfeccionados para promover un desarrollo sustentable con grados crecientes de equidad.

En primer lugar, Chile suscribió en la Conferencia de cambio climático un compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% el año 2020, respecto a la situación inercial.  Para lograr en forma eficiente este objetivo, Chile debe establecer un impuesto a las emisiones de fuentes fijas y mantener políticas coherentes de impuestos a los combustibles para las fuentes móviles.   Un impuesto gradual a las emisiones de gases de efecto invernadero que se inicie en US$ 10 la tonelada de CO2 y culmine cerca del precio internacional del CO2, con un techo de US$ 20 por tonelada,  sería adecuado.   Este impuesto implicaría  una transferencia de rentas  económicas a las empresas que poseen derechos de agua en explotación con fines hidroeléctricos.  Por tanto debe ir asociado a un impuesto a los derechos de agua ya utilizados.  Para estos proyectos que se desarrollaron con anterioridad a la fijación de este tributo, la medida implica una transferencia de rentas injustificada  y por tanto debe ser  gravada  ya así transferida la renta  al resto de la sociedad.

Los países europeos han estimado los costos externos del transporte de carga, incluyendo los efectos globales y han concluido que los impuestos al diesel debe ser más del doble de lo que se grava hoy en Chile. No obstante, estos antecedentes,  el partido más importante del Gobierno y algunos parlamentarios de la oposición han blandido como bandera política, la eliminación del impuesto a los combustibles.

En segundo lugar, respecto a las fuentes móviles: el transporte público y privado y el transporte de carga.  Lo más contaminante en términos globales por persona-kilómetro transportada son los vehículos particulares y en el caso de la carga el transporte por camión.   La forma de cobrar por la externalidad global y la externalidad local (la congestión y contaminación), es mantener o incluso subir el impuesto a la bencina.  El caso del Diesel, es más complicado aún, ya que el gobierno mantuvo una desgravación entre 30% y 80% para las empresas de transporte de carga por carretera.  En este caso las externalidades son múltiples, contaminación por partículas, deterioro de las carreteras y calles,  accidentes (ya que la rebaja favorece a las empresas que tienen camiones más antiguos) y contaminación global más elevada ( ya que el cabotaje y el ferrocarril contaminan mucho menos por tonelada transportada).

Los países europeos han estimado los costos externos del transporte de carga, incluyendo los efectos globales y han concluido que los impuestos al diesel debe ser más del doble de lo que se grava hoy en Chile. No obstante, estos antecedentes,  el partido más importante del Gobierno y algunos parlamentarios de la oposición han blandido como bandera política, la eliminación del impuesto a los combustibles.

Estos impuestos verdes, son también adecuados desde la perspectiva distributiva. Cargan en mayor medida a actividades de recursos  naturales generadoras de rentas. Ya que son más intensivas en energía.  Además a los que se transportan en auto. Por tanto  reducen externalidades y extraen rentas económicas, es decir son eficientes y equitativos. También se genera un impacto positivo en la estructura productiva, ya que promueven indirectamente, las actividades más intensivas  en capital humano  y conocimiento.  En cambio desincentiva las actividades más intensivas en capital físico.  La energía es complementaria con el capital físico.  En consecuencia, en la medida que estos recursos adicionales se inviertan en capital humano e innovación se tendrá un efecto estructural favorable en la distribución del ingreso y en la equidad.

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