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HidroAysén responde a Pilar Valenzuela

por Julio Montero M. Gerente Técnico de Generación. 19 enero, 2012

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Señor Director:

En artículo publicado el día martes por este medio, Pilar Valenzuela se refiere a las centrales hidroeléctricas como “tapones” de los ríos Baker y Pascua, lo que –según ella- conllevará un impacto “no evaluado” por las crecidas de los ríos y los fenómenos GLOF o vaciamientos repentinos de lagos glaciares. Sin embargo, este concepto -y muchos otros utilizados por los grupos opositores- está lejos de aportar al debate y sólo consigue generar una mayor desinformación respecto del Proyecto HidroAysén.

Uno de los impactos más severos que señala Valenzuela –la fluctuación diaria de los ríos Baker y Pascua-, ha sido uno de los aspectos más estudiado y documentado en el Estudio de Impacto Ambiental que se entregó a la autoridad ambiental el año 2008, dando cuenta –en dicho documento- de los caudales mínimos y máximos y las variaciones estipuladas para los ríos Baker y Pascua

En este sentido, se debe destacar que sólo se producirá una regulación de los ríos en algunas horas del día, manteniendo el promedio diario de caudales. Por lo tanto, no existe acumulación de agua de un día para otro, ni de un mes a otro, como sí sucede en los ríos de la zona central. Asimismo, se estableció de forma voluntaria, que en todo momento las centrales entregarán un caudal superior al 40% del caudal medio anual del río, con el objeto de que siempre escurra una gran cantidad de agua en el río (entre 260 m3/s y 380 m3/s dependiendo de la central) asegurando de esta manera las condiciones para que se sigan realizando las actividades de los usuarios de los ríos Baker y Pascua (navegación y turismo, entre otras), además de asegurar las condiciones de hábitat para las especies presentes en estos ríos.

Durante el proceso de evaluación ambiental se entregaron los antecedentes necesarios, demostrando que las variaciones de caudal provocan variaciones paulatinas del nivel del agua que corre por el río –entre 1 y 2 metros- a una tasa de 1 centímetro por minuto, lo que es similar a las variaciones de mareas observadas en la costa del litoral central del país; lo que ciertamente no reviste un riesgo para las personas que realizan actividades en dichos lugares.

Por otra parte, en el caso de crecidas de los ríos Baker y Pascua e incluso en el caso de fenómenos extraordinarios, como el vaciamiento de lagos glaciares (GLOF) en el río Baker, las centrales han sido diseñadas para evitar los impactos que este aumento de caudal provoca en los terrenos aledaños al cauce del río (en los últimos eventos se han registrado caudales en torno a los 3.000 m3/s). Los diseños de las obras han considerado la seguridad de las personas utilizando los criterios más exigentes conforme a los avances tecnológicos actuales, permitiendo que las obras de seguridad de la central Baker 2 –que recibirán el vaciamiento de los lagos glaciares- sean capaces de dejar pasar caudales de hasta 10.000 m3/s, más de 3 veces el máximo caudal registrado en un evento GLOF.

En consecuencia las centrales del proyecto HidroAysén no revisten peligro para las personas, dado que se han tomado en consideración los criterios ambientales y técnicos para minimizar los efectos de la operación frente a condiciones normales y de excepción como es el caso de las crecidas naturales.

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