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Qué tienen en común Fulvio Rossi y Jaime Guzmán

por 3 febrero, 2012

Dicen que quieren que los jóvenes se inscriban para votar, pero por ningún motivo que sean candidatos: nadie sugiere siquiera eliminar las barreras y obstáculos para postular a senador o presidente, entre ellos el ser mayor de 35 años. Ninguno de los dirigentes estudiantiles que cuentan con el respaldo de más de 80% del país puede hoy ser candidato.
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La institucionalidad política y el modelo económico heredados de la dictadura acusaron recibo del golpe que recibieron el 2011. No pueden hacer como si no pasara nada, de modo que sus defensores dan los últimos manotazos desesperados de un cuerpo que se ahoga. El debate en torno a incorporar modificaciones a la actual estructura impositiva en Chile y los intercambios producidos al interior de la clase política respecto a la —eventual— sustitución del sistema electoral binominal que rige las elecciones parlamentarias, no apunta sino a salvar la obra pinochetista administrada y profundizada por los últimos cinco gobiernos. Pero… ¿Cuánto puede resistir un náufrago abandonado en las frías aguas del Pacífico?

La transacción entre la derecha oficialista y la derecha concertacionista para la salida de Pinochet consistió  en que mientras la primera exigió impunidad política, social y judicial —y que se mantuviera intacta la obra de su dictadura—, la segunda solicitó y obtuvo ser parte de la distribución del botín generado por el modelo económico y de la distribución de cupos del sistema político. Cada uno cumplió con su parte.

Dicen que quieren que los jóvenes se inscriban para votar, pero por ningún motivo que sean candidatos: nadie sugiere siquiera eliminar las barreras y obstáculos para postular a senador o presidente, entre ellos el ser mayor de 35 años. Ninguno de los dirigentes estudiantiles que cuentan con el respaldo de más de 80% del país puede hoy ser candidato.

Durante la —eterna— post dictadura, cada vez que este pacto ha sido cuestionado, la derecha oficialista y la derecha concertacionista han evacuado cualquier posibilidad de cambio coludiéndose al mejor estilo de las farmacias, isapres y fabricantes de pollos plásticos. ¿Recuerda Ud. el acuerdo educacional que Bachelet anunció tomada de las manos de los dirigentes de las cúpulas partidarias? Para no mencionar el supuesto Royalty a las empresas mineras que les ahorró 4 mil millones de dólares.

El debate económico debería centrarse hoy en el modelo de desarrollo por el que Chile debiese optar. El neoliberalismo fracasó en Chile y en el mundo. Eso es inobjetable. Cualquier modificación al sistema tributario es estéril en el marco del injusto modelo económico actual. Por otra parte, pretender reformar el sistema binominal sin transformar todo el sistema político equivale a intentar sanar un cáncer con ventosas. Dicen que quieren rejuvenecer el padrón e incorporar más electores en las elecciones, pero en ningún caso restituir las libertades secuestradas hace cuarenta años: mantienen la Ley de Partidos Políticos de Pinochet y Guzmán cuyo objetivo principal consiste en alejar a los ciudadanos de la política, impedir el nacimiento de nuevos partidos, en definitiva; evitar los candidatos no autorizados. Como si fuera poco, la guinda en la torta: aprueban una ley anti “díscolos”.

Luego, dicen que quieren que los jóvenes se inscriban para votar, pero por ningún motivo que sean candidatos: nadie sugiere siquiera eliminar las barreras y obstáculos para postular a senador o presidente, entre ellos el ser mayor de 35 años. Ninguno de los dirigentes estudiantiles que cuentan con el respaldo de más de 80% del país puede hoy ser candidato.

La DC y RN desempolvan las reformas políticas propuestas por Edgardo Boeninger: como su diagnóstico es que el sistema electoral binominal no favorece la moderación, proponen un sistema electoral más moderado (!)…

Pablo Ruiz Tagle dice que la actual Constitución es la Carta Magna más modificada en la historia de Chile y que mientras más cambios se le han hecho más se ha cristalizado su esencia: la llama la Constitución Gatopardo. ¿Acaso esto no es más de lo mismo?

Recientemente Andrés Chadwick, ministro vocero de gobierno, señaló que la Concertación no hizo nada para reformar el binominal en veinte años. Justo. La respuesta concertacionista es una lamentable justificación de su falta de voluntad: culpa a la derecha oficialista, con la que ha transado todo, de bloquear en el Parlamento sus intentos por realizar transformaciones profundas.

La verdad objetiva es muy diferente a su cómoda excusa. Como bien documenta Felipe Portales, la Concertación tuvo dos veces los quórums necesarios para efectuar modificaciones a la institucionalidad de Pinochet: tanto en el gobierno de Lagos (de agosto 2000 a marzo 2002, por los desafueros combinados de Pinochet y Francisco Javier Errázuriz) como en el de Bachelet (desde el comienzo y durante más de dos años, dada la mayoría de 20-18 que logró en el Senado) tuvieron el quórum parlamentario suficiente realizar cambios sustantivos.

¿La deslealtad de la Concertación hacia su pueblo y su programa exime a la derecha oficialista? Por supuesto que no. No hay que pedirle peras al olmo… ¿O de verdad alguien piensa que los mismos que hicieron la actual ley van a hacer ahora una distinta? Todo cambio que provenga de ellos es para mantener todo tal cual está.

Si a principios de los años 90 la Alianza fue la principal fuerza política subsidiada por el binominal, desde las elecciones parlamentarias del 2009 la Concertación es quién más se ha beneficiado con este sistema.

¿Qué tienen en común Fulvio Rossi y Jaime Guzmán? Que ambos pudieron ser senadores de la república gracias al binominal.

Jaime Guzmán sacó la tercera votación en las elecciones senatoriales de 1989 en la Circunscripción 7° de Santiago Poniente, alcanzando el 17,19% de los votos. La primera mayoría la obtuvo Andrés Zaldívar con el 31,27%, mientras Ricardo Lagos obtuvo el 30,62%. Lagos casi dobla a Guzmán, pero gracias a la ley que el mismo había creado, Guzmán se quedó con el escaño senatorial.

Veinte años después, en las elecciones senatoriales del 2009 de la Circunscripción 1° de Tarapacá y Arica, la primera mayoría la alcanzó el UDI Jaime Orpis con un 33,49%. El Independiente Salvador Urrutia obtuvo la segunda mayoría con el 27,96%. Fulvio Rossi llegó tercero con el 27,10%. Sin embargo, hoy Rossi es senador gracias al sistema binominal.

Las dos derechas están sobre representadas, ¿O alguien cree de verdad que cada una representa a la mitad del país?

¿Qué tienen en común Fulvio Rossi, Jaime Guzmán, la derecha oficialista y la derecha concertacionista?

Que todos se benefician del statu quo y ninguno quiere cambiar la institucionalidad.

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