El agro y la mano de obra extranjera… ¿todo bien? - El Mostrador

domingo, 22 de abril de 2018 Actualizado a las 13:19

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El agro y la mano de obra extranjera… ¿todo bien?

por 10 febrero, 2012

Hay también malas noticias. Los sueldos en la agricultura no subirán, mas chilenos migrarán a las ciudades en busca de oportunidades, mas trabajo extranjero se demandará. Habrá una mayor demanda de salud en los consultorios y hospitales, mayor demanda de educación, de viviendas, de protección social, en fin se demandará en todas nuestras localidades lo que ya es escaso y deficiente.

La caída del tipo de cambio y la lenta y progresiva pérdida de competitividad internacional de algunas industrias agrícolas chilenas reabre la presión por contratar mano de obra extranjera en el campo. Empresarios Agrícolas, gremios empresariales y hasta el propio Ministerio de Agricultura han destacado la falta de trabajadores en el sector y plantean aumentar a 15 por ciento el límite de incorporación de foráneos a las empresas.

Esta problemática existió en la historia republicana de nuestro país, con el auge de la minería y la industria del salitre a fines del siglo XIX. El entonces latifundio ajustó las exigencias laborales al inquilinaje, exigiendo de éste el tener que proveer otro trabajador a las haciendas entonces; el denominado “peón-obligado”.

El tema de hoy se resume a la dificultad de las empresas agrícolas de algunas regiones del país, por atraer trabajadores de temporada por un valor de jornada (aproximadamente 8 horas laborales) que varía entre los US$ 12 y US$ 15. No existe disposición, principalmente de la población rural, pero también urbana de trabajar a ese precio, en las exigentes condiciones del trabajo agrícola. El tema es más agudo a nivel de potrero, que de empresa de transformación (packing, frigoríficos, seleccionadoras, entre otras). Estas últimas pueden contratar mano de obra por períodos más largos y han “fidelizado” a sus trabajadores durante el período de paro, a través de interesantes programas de capacitación, beneficios y de responsabilidad social empresarial.

Hay también malas noticias. Los sueldos en la agricultura no subirán, mas chilenos migrarán a las ciudades en busca de oportunidades, mas trabajo extranjero se demandará. Habrá una mayor demanda de salud en los consultorios y hospitales, mayor demanda de educación, de viviendas, de protección social, en fin se demandará en todas nuestras localidades lo que ya es escaso y deficiente.

Tal como ocurrió en 2007, la Asociación de Exportadores, Asoex y otros gremios empresariales afina nuevamente sus propuestas para reformar el trabajo de los temporeros no nacionales en este sentido, elevando las cuotas de incorporación de extranjeros al sistema de contratación.

Técnicamente se trata de atraer a obreros agrícolas extranjeros dispuestos a trabajar por las tarifas aludidas, bajando el precio de la mano de obra en el mercado laboral rural. No se trata de una propuesta que incursione en caminos alternativos, como por ejemplo, el aumentar la productividad de la mano de obra vía capacitación, manejo de otros beneficios e incentivos, discutir en profundidad las rigideces del estatuto laboral agrícola o el mejoramiento del nivel tecnológico de las empresas, aprovechando la baja en el tipo de cambio. Se opta por la solución más económica y práctica; ampliar la oferta de trabajo con contingentes de extranjeros. Un fenómeno que pasará inadvertido para la mentalidad centralista de la clase política y empresarial chilena: porque lo que ocurre lejos de Santiago, allá en los campos y en ciudades de mediano tamaño como la nuestra, no es algo que vayan a ver o sentir.

Hablar de extranjeros en campos maulinos podría sonar exhuberante. Sin embargo, la llegada de temporeros desde Perú, Ecuador, Bolivia o Paraguay se hará más temprano que tarde una constante en el panorama económico y social de vastas zonas rurales.

¿Todo bien?, tal vez, las empresas agrícolas solucionarán temporalmente su problema. Después escucharemos la necesidad de incrementar la cuota de extranjeros, al 20%, 25% y así sucesivamente. Pero siempre debe pensarse que si bien la convocatoria es a trabajadores y lo que realmente viene a nuestro país, son hombres y familias, con su cultura, hábitos, creencias y demandas a cuestas. Trabajadores que vienen a algo mejor y que a la vez reivindican demandas de salud y educación para sus familias, que demandan tiempo libre y que le aportarán sus rasgos culturales distintivos a vastas regiones rurales de Chile, depositarias de lo más rico y propio de toda sociedad, su identidad.

Pero entonces, ¿no todo bien?, tal vez. Hay también malas noticias. Los sueldos en la agricultura no subirán, mas chilenos migrarán a las ciudades en busca de oportunidades, mas trabajo extranjero se demandará. Habrá una mayor demanda de salud en los consultorios y hospitales, mayor demanda de educación, de viviendas, de protección social, en fin se demandará en todas nuestras localidades lo que ya es escaso y deficiente.

Como se dice en economía, las externalidades del proceso son de costo de todos los chilenos. ¿Todo bien?, saque usted sus cuentas.

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