Islas conectadas – comunidades aisladas - El Mostrador

jueves, 19 de abril de 2018 Actualizado a las 16:41

Opinión

Autor Imagen

Islas conectadas - comunidades aisladas

por 22 febrero, 2012

Islas conectadas - comunidades aisladas
Más allá de las consideraciones ingenieriles en términos de obras públicas, es menester considerar los factores históricos, políticos y económicos en relación a los territorios en estado de aislamiento. Cada territorio se compone de cuerpos sociales vivos, estos se incluyen en determinados segmentos de la historia, y de acuerdo a estos determinan su cultura y por ende sus vocaciones productivas.

Frecuentemente imaginamos una isla, ya sea esta de tierra en el centro de la mar o de vegetación rodeada por desierto; por cierto también hay algunas de vegetación en el medio del hielo, o de bacterias en el centro de fumarolas abisales. Como sea, nuestra inteligencia se dispone con relativa facilidad a pensar en espacios aislados asociados a limites geográficos, sean por rugosidad del espacio o distancia, o determinaciones geopolíticas de las que levantan límites aduaneros o de rejas que se hunden en el mar. Esta imagen reductivista del qué hacer social, muy asociada a la visión estado-céntrica extrae de la discusión aspectos fundamentales como son la historia de los subterritorios, la cultura de las personas que los habitan y la economía propia y/o la potencial.

Es desde la revolución industrial, que hemos ido convenciéndonos de que el desarrollo de los sistemas económicos depende casi exclusivamente de las iniciativas de los prohombres, que de alguna manera espontánea los beneficios del desarrollo llegarán a todos los territorios y subterritorios de las naciones o países ¿Cuán difícil se hace mantener una sentencia de este tipo si la equidad territorial depende del dinamismo económico endógeno? Más aún, si el dinamismo de las economías locales depende de la inversión del estado ¿Cómo asegurar que ese estado, legitimizado por un proceso centralista de participación e inversión de capital llegue con sus vías y caminos a cada isla dentro de la república? Son preguntas plausibles, cuestionamientos iniciáticos de una discusión que centra su foco en el aislamiento de los territorios, en la prevalencia de islas sociales más que físicas; aislamiento propiciado por la existencia de un Estado históricamente centralizado y concentrado a nivel nacional, que ha influido para que en la actualidad existan zonas aisladas/desconectadas del desarrollo nacional y de sus beneficios y, en consecuencia, muy poco integradas a la vida del país. (Arenas, F., et al. 1999)

La estructura básica de entendimiento plantea que al hablar de subterritorios aislados, en realidad se está abordando el problema del ordenamiento del territorio y se está haciendo alusión a una tarea difícil, sobre todo teniendo en consideración que el mapa actual de nuestro territorio se modela todavía mucho más por razones de rentabilidad económica que por cualquier otra consideración, y que como resultado de esto, muchos territorios permanecen en condiciones de abandono, de aislamiento y no valorados en el esquema actual. (Arenas, F., op cit)

Más allá de las consideraciones ingenieriles en términos de obras públicas, es menester considerar los factores históricos, políticos y económicos en relación a los territorios en estado de aislamiento. Cada territorio se compone de cuerpos sociales vivos, estos se incluyen en determinados segmentos de la historia, y de acuerdo a estos determinan su cultura y por ende sus vocaciones productivas.

El factor que clásicamente es considerado al establecer las causantes del aislamiento es la conectividad deficiente, sea esta porque subyace una carencia vial o por deficiencias en el flujo de información, relacionado esto con las telecomunicaciones. En cualquiera de los casos, es imposible negarse a la relevancia de la conectividad: Un subterritorio desconectado tiene menos posibilidades de realizar importaciones/exportaciones de recursos, materias primas o productos, impactando así negativamente en las economías locales. De la misma manera, al estar las economías locales inmersas en una economía globalizada y liberal en término económicos, la carencia de información se hace limitante a la hora de tomar decisiones acertadas y oportunas.

Más allá de las consideraciones ingenieriles en términos de obras públicas, es menester considerar los factores históricos, políticos y económicos en relación a los territorios en estado de aislamiento. Cada territorio se compone de cuerpos sociales vivos, estos se incluyen en determinados segmentos de la historia, y de acuerdo a estos determinan su cultura y por ende sus vocaciones productivas. Desde un punto de vista dialéctico, el establecer los patrones históricos de los territorios y subterritorios se hace fundamental para comprender y relativizar el estado real de desarrollo. Puesto de otra manera ¿Cuándo consideraremos en aislamiento un territorio? Si el aislamiento, como ya definimos, no debe ser tan sólo una consideración geoespacial ¿Qué otro factor debiera servir para definir el aislamiento? Una síntesis –luego de la anteposición entre el hoy y el ayer histórico- general es que son los factores agrupados en los quehaceres político, cultural y económico los que debieran tomar relevancia.

Los aspectos políticos, culturales y económicos no sólo deben ser considerados desde el prisma epistemológico, debe cautelarse que sean el foco central de análisis dentro de la discusión. De esta manera, al analizar el concepto de aislamiento y los efectos del mismo tendremos que, necesariamente, considerar aspectos como la distribución de los recursos endógenos y nacionales. Es de esta manera, la pobreza y la exclusión, en término de inamovilidad ideológica, seguridad humana vulnerada, detrimento democrático, los conceptos que debieran ir modelando las consideraciones en relación a las zonas aisladas. Es en este punto que se hace válida una nueva pregunta ¿Se puede estar aislado dentro de un territorio totalmente conectado? Al definir la exclusión no sólo en términos de aislamiento, sino de acuerdo a la socialización cotidiana en un contexto de precariedad extrema. Por ejemplo, el tipo de redes y arraigo territorial marcan el modo de exclusión que día tras día experimentan los homeless o desposeídos sin casa (Bachiller, S. 2010)

Considerar la pobreza y la exclusión dentro de la discusión sobre el aislamiento debe ser un imperativo técnico y ético, técnico porque el aislamiento puede existir aún en presencia de obras físicas viales vinculantes y en presencia de obras que aseguren la transmisión de datos, el aislamiento existe dentro de las matrices urbanas y rurales, en cada segmento poblacional en rezago y en cada subterritorio urbano excluido. Dentro de los rangos éticos, porque los indicadores de desarrollo tradicional no se verán afectados por la pobreza -invisibilizando los segmentos sociales desposeídos- de algunos segmentos del territorio y porque finalmente, el desarrollo del todo pasa necesariamente por el desarrollo de las partes.

Es de esta manera, la pobreza y la exclusión, en término de inamovilidad ideológica, seguridad humana vulnerada, detrimento democrático, los conceptos que debieran ir modelando las consideraciones en relación a las zonas aisladas. Es en este punto que se hace válida una nueva pregunta ¿Se puede estar aislado dentro de un territorio totalmente conectado? Al definir la exclusión no sólo en términos de aislamiento, sino de acuerdo a la socialización cotidiana en un contexto de precariedad extrema. Por ejemplo, el tipo de redes y arraigo territorial marcan el modo de exclusión que día tras día experimentan los homeless o desposeídos sin casa (Bachiller, S. 2010)

En términos biológicos, las especies manifiestan una vocación relacionada con el territorio y el ambiente donde han evolucionado1, lo que en términos evolutivos se manifiesta espacialmente. La distribución biogeográfica es la resultante de patrones de especiación particulares a cada ambiente. De esta manera, es posible establecer que la relación entre especiación y ambiente es recíproca. La literatura especializada, hace referencia a que pequeñas poblaciones aisladas, archipiélagos, lagos de agua dulce, cuevas y otros ambientes de tipo insular son propicios a la diferenciación taxonómica (Margalef, R. 2005) Aunque la evolución de los procesos sociales y de las sociedades en si mismas no están regidas por los patrones azarosos que gobiernan la evolución de las especies

1. Asunto tratado desde la aparición del libro “El origen de las especies” en su mención a la selección natural. La evolución biológica es la resultante de un proceso de mutación genética azarosa. Cada generación parental aporta una cantidad estándar de genes a la generación filial siguiente, sin embargo distintos eventos (generalmente ambientales) producen una modificación en la estructura de los genes, lo que termina por producir individuos diferentes a sus progenitores. Si esta modificación se hace permanente en el tiempo es porque el nuevo individuo está mejor preparado para adaptarse al medio en que habita. En relación a la Selección Natural no podemos dudar que los individuos que tengan alguna ventaja sobre los demás, por pequeña que esta sea, tendrán las mayores probabilidades de sobrevivir y de reproducir su especie. También podemos estar seguros de que cualquier variación en el más pequeño grado perjudicial sería rígidamente destruida. Esta conservación de las variaciones y diferencias individuales favorables, y la destrucción de aquellas que son nocivas, es lo que hemos llamado selección natural o supervivencia de los más aptos. Las variaciones que no son útiles ni perjudiciales no son afectadas por la selección natural, quedando como elemento fluctuante, como vemos en ciertas especies polimorfas, o tornándose fijas, según la naturaleza del organismo y la de las condiciones que lo rodean (Darwin, C. 1859)

debido a que por ética humana el bienestar y la felicidad de las personas no debe estar entregado a la casualidad, si es posible establecer un patrón común al considerar que tanto los sistemas biológicos como los sociales pasan de un estado X ® X+1 si en ellos obran fuerzas de selección. En ambos casos, si las fuerzas de selección son particulares y de cierta manera únicas (medio ambiente o cultura) el paso del estado inicial al secuencial dependerá de la energía potencial adicionada al sistema. En consecuencia, para los territorios aislados: X+1=X+PS, donde PS (presión selección) = cultura e identidad + economía + política. Ahora bien, si consideramos que cada uno de estos factores está influido por algunos subfactores (S) como pueden ser la conectividad vial, la conectividad en términos de información, la infraestructura habilitante de seguridad humana; al reconocer la influencia de estos subfactores, las perspectivas de un territorio aislado quedarían definidas por: X+1 = (X+Ps)S

De cumplirse los conceptos antes expuestos, la carencia de infraestructura o conectividad ciertamente afectan las condiciones de un territorio, pudiendo determinar la existencia de un territorio o subterritorio aislado, pero son las condiciones primarias como los aspectos político, cultural y económicos los que condicionan gravemente la condición de aislamiento.

Los aspectos culturales y de identidad, entendiendo la cultura como el conjunto de conocimientos que permiten a un grupo de personas elaborar juicios críticos, y que estas personas se reconocen por un proceso de construcción social que establece conocimiento, formas y verbalización. Sumado a esto la necesidad intrínseca de las sociedades de reconocerse y evolucionar en términos dirigidos, no azarosos. En este marco, el reconocimiento de estos aspectos es necesario en cualquier proceso de análisis territorial, dar valor a las estructuras sociales construidas desde los territorios y levantar todo proceso de construcción de políticas públicas, legislación, orientación productiva, se hace necesario para que un territorio aislado deje esa condición. De otra manera la visualización del futuro que puedan realizar las comunidades colocará en ámbitos o espacios distintos las prioridades de desarrollo. Distribuyendo la energía necesaria para dejar el aislamiento en dos o más canales de intervención, una por parte del estado, otra por parte de las iniciativas comerciales globalizadas y otra por parte de las comunidades. Al respecto, la escala de análisis es relevante debido a que en el concierto globalizado y particularmente en estados centralizados, donde las ciudades capital o megaciudades2 globales son la base política del estado-centro, la identidad de los territorios alejados y en especial de los aislados se diluye en las normas y cultura metropolitana. Hay que recordar en este contexto que el término “país” originalmente no estaba asociado al concepto de Estado-Nación, sino más bien a “lugares” pequeños de características específicas portadoras de una gran identidad. Pays y paysan en francés y paese y paesano en italiano son todavía gentilicios que aluden al “campo”, a lo campesino y a lo “lugareño”, a territorios de pequeña escala (Boisier, S. 1999)

2. Para Moreno, S. 2006. en su escrito “La gestión, coordinación y gobernabilidad de las metrópolis” la globalización económica dominante al concluir el segundo milenio está espacialmente estructurada en una jerarquía urbana mundial, en cuya cúspide se encuentran tres ciudades: Nueva York, Tokio y Londres; haciendo relación con las influencias globales de sus mercados financieros. Por otra parte las megaciudades o incluso las ciudades capital, han mostrado estancamiento en el desarrollo ingenieril en relación a obras civiles, sin embargo, permanecen como el principal destino de la inversión extranjera y se consolidan como los principales centros de servicio, particularmente de los más avanzados (financieros, profesionales, alta tecnología) que apoyan el proceso productivo (Aguilar, A. 2002.)

La carencia de infraestructura o conectividad ciertamente afectan las condiciones de un territorio, pudiendo determinar la existencia de un territorio o subterritorio aislado, pero son las condiciones primarias como los aspectos político, cultural y económicos los que condicionan gravemente la condición de aislamiento.

Estos territorios de dimensión geográfica menor, han sido invisibilizados por una gravedad centrista, donde las mega ciudades a nivel global han ensombrecido los procesos autóctonos. Los aspectos ingenieriles asociados a la infraestructura, son generalmente sobrepuestos a los aspectos culturales y de identidad, como si sólo bastase construir caminos para lograr el desarrollo de un poblado. De todos modos, en nuestros días parece imponerse cada vez más la convicción de que el territorio no se reduce a ser un mero escenario o contenedor de los modos de producción y de la organización del flujo de mercancías, capitales y personas; sino también un significante denso de significados y un tupido entramado de relaciones simbólicas (Gimenez, G. 1997)

Los aspectos políticos surgen de la reflexión que plantea que si la política es el la actividad por acuerdo tácito entre los individuos que forman un estado, cuyo objetivo es el bien común ¿De qué manera las políticas tecnocráticas de un estado hipercentralista pueden llevar desarrollo a las comunidades aisladas? En términos legislativos y ejecutivos, la acumulación de capital5 intrínsecamente asociada a los cosmopolios o mega ciudades y sus redes de influencia política, dificulta el levantamiento de temáticas subterritoriales hacia el estado central; generando una relación inversamente proporcional entre la acumulación de capital y la autonomía de los territorios.

El poder legislativo tiene una tarea pendiente con los territorios aislados, legislar sobre la autonomía efectiva de los gobiernos subnacionales, reconocer la cultura y la identidad de las comunidades, establecer reglas claras y pertinentes para la inversión privada, donde los territorios no sólo se hagan cargo de los costos ambientales, sociales y económicos asociados a la extracción de materia prima, sino que participen claramente de las utilidades asociadas a los procesos productivos, asegurando el acceso equivalente a bienes y servicios y aspectos relacionados con la seguridad humana y el desarrollo de las potencialidades intelectuales de las poblaciones aisladas.

Es una discusión valórica y ética la que ronda el aspecto político del aislamiento, si el objetivo del estado es el bienestar de todas las personas, sin mediar diferencias sociales ni de credo ¿Cómo asegura un gobierno que ese bienestar sigue una distribución equitativa? ¿De qué manera evita un gobierno que la acumulación de capital asociada a las megaciudades globalizantes o las ciudades capitales no influya negativamente en el desarrollo de los territorios y subterritorios? El ejercicio democrático parece ser una de las respuestas: ¿Democracia participativa o representativa? Avanzar en un concepto ecléctico, que permita la participación directa de los habitantes de un territorio, ya sea mediante la elección directa de sus representantes y gobiernos subnacionales, como la implementación de mecanismos de consulta ciudadana significaría un avance significativo para que los territorios hoy considerados aislados debido a carencias conspicuas, pasen a un estado de desarrollo superior.

5. La acumulación de capital entendida de acuerdo a lo contenido inicialmente en “El Capital”, texto elaborado por Karl Marx o por las corrientes seguidoras de Smith en “The Wealth of Nations”. Para Smith, la acumulación del capital, según el orden natural de las cosas debe preceder a la división del trabajo, cuyo límite natural está marcado por el mercado; de la misma manera, la subdivisión de este, solo puede progresar en la medida en que el capital haya ido acumulándose previamente. Mientras que para Marx, la diferencia entre el salario y los costos originales de producción redundan en una consecuente acumulación de capital. De cualquier manera, las redes de influencia obrarán en la búsqueda de mantener constante la acumulación de recursos monetarios.

El poder legislativo tiene una tarea pendiente con los territorios aislados, legislar sobre la autonomía efectiva de los gobiernos subnacionales, reconocer la cultura y la identidad de las comunidades, establecer reglas claras y pertinentes para la inversión privada, donde los territorios no sólo se hagan cargo de los costos ambientales, sociales y económicos asociados a la extracción de materia prima, sino que participen claramente de las utilidades asociadas a los procesos productivos, asegurando el acceso equivalente a bienes y servicios y aspectos relacionados con la seguridad humana y el desarrollo de las potencialidades intelectuales de las poblaciones aisladas.

La democracia legitima las políticas públicas y establece patrones de negociación entre las partes involucradas. De la robustez de la democracia depende entonces, que la negociación sea justa y transparente.

En términos económicos un territorio aislado puede existir en cualquier parte, incluso dentro de un territorio hiperconectado; este paradigma puede presentarse dentro de un continente, dentro de un estado o dentro de un territorio regional o sub nacional. Los territorios que conjugan el aislamiento económico y el geográfico no están en desventajas sustanciales en relación a los territorios aislados sólo por los aspectos culturales o políticos. El aislamiento provocado por una presión de selección económica negativa, disminuye las alternativas productivas, carencia la formación de capital social, hace inviable los procesos de innovación, actúa en contra de parámetros ambientales, culturales y étnicos; en antonomasia, empuja a los territorios hacia la extracción de materias primas haciendo intensiva la utilización de mano de obra. Este proceso, una vez iniciado se hace permanente; es inferible que el subterritorio explotador de materias primas se mantenga en esa condición hasta ver agotada la fuente de sus riquezas, para caer luego en un detrimento económico aún mayor. Se constataría de esta manera la teoría de la ciclicidad económica de los territorios7; sin embargo, para que la ciclicidad fuera un hecho el territorio en cuestión debiera ser capaz de entrar en un nuevo proceso de recuperación o reactivación. Alcanzar esta fase se hace particularmente difícil, debido a que en el proceso anterior, donde la actividad se concentraba en la explotación de materias primas o transformación primaria con la consecuente utilización intensiva de mano de obra, habría dejado como efectos colaterales una territorio con desventajas competitivas; a saber, mano de obra mal calificada, carencias estructurales, problemas ambientales, y concretamente un gradiente de concentración de capital negativo en relación a las megaciudades. La permanencia de mano de obra menos cualificada y el aislamiento geográfico no sólo no favorecen la innovación, sino que a menudo fomentan el rechazo o la asimilación parcial de la innovación procedente del exterior (Rodríguez-Pose, A. y Petrakos, P. 2004). Los procesos de integración económica benefician pues a las áreas centrales, ya que generan efectos de reestructuración económica y de economías de escala y de aglomeración que dan lugar a una cada vez mayor concentración de la investigación y de la tecnología en aquellas áreas bien dotadas de tecnología y capital humano (Rodríguez-Pose, A. y Petrakos, P. op cit).

El aislamiento de un territorio, en términos de presión de selección negativa y geográfico, con una densidad poblacional mínima;  lo condiciona y sitúa en el borde de las capacidades de mercado.

7. De acuerdo a la definición clásica de Burns y Mitchell (1946) “Los ciclos de los negocios son un tipo de fluctuación en la actividad económica agregada de las naciones cuya actividad está organizada principalmente en empresas lucrativas: un ciclo consiste de expansiones que tienen lugar aproximadamente a la vez en muchas actividades económicas, seguidas por recesiones, contracciones y recuperaciones igualmente generales que confluyen en la fase de expansión del ciclo siguiente; la secuencia de cambios es recurrente pero no periódica; en duración los ciclos de los negocios pueden variar desde poco más de un año hasta diez o doce años; no son divisibles en ciclos más cortos de carácter similar con amplitudes parecidas” Esta tesis debiera ser funcional a territorios o subterritorios donde la economía está basada en unidades de negocios, en la economía globalizada, el negocio va mucho más allá de la extracción de materias primas o la primera fase de la trasformación (p.ej.: industria de los alimentos), pudiendo constatarse que la integralidad de las utilidades se concentran en el mercado final, generalmente asociado a las megaciudades o cosmopolios.

Al relacionar estos territorios con las megaciudades de las que se subordinan, donde se constata una permanente acumulación de capital ligada a la indirecta densificación de la comunidad y la directa prevalencia del mercado financiero y el centro político/legislativo; se constata una configuración económica territorial del tipo primacial, conspicuamente caracterizada por la existencia de un bolsón territorial económicamente preponderante en términos del valor del PIB.

Emulándose entonces la condición general del territorio país, donde la región metropolitana se presenta como la unidad preponderante. De esta manera, el aislamiento al que nos enfrenta la región principal se reproduce dentro de nuestro territorio y probablemente dentro de cada territorio regional.

Se ha considerado globalmente, como solución al aislamiento de los territorios la apertura total de las fronteras, permitiendo al mercado obrar con el propósito de mejorar la competitividad territorial, sin embargo la libre movilidad de los factores económicos producirían un flujo cruzado de capital y tecnología, de un lado, y mano de obra del otro. El capital y la tecnología fluirían desde aquellas regiones donde los costes laborales y de producción son más altos hacia los espacios con costes más bajos. La mano de obra emigraría en sentido opuesto en busca de salarios más altos. Las diferentes dotaciones y comportamientos del centro y de las periferias en el campo tecnológico dan como resultado un proceso de concentración de la actividad económica en los centros, mientras que las periferias tienden a perder recursos económicos, provocando un incremento de las disparidades entre unos centros cada vez más prósperos y unas periferias cada vez más dependientes (Rodríguez-Pose, A. y Petrakos, P. op cit).) La existencia de polos de acumulación capital que empujan la prevalencia de nodos tecnológicos e innovadores generadores de dinamismo en las economías locales, puede ser uno de los factores que explica los ciclos económicos territoriales, de esta manera el desarrollo se plantea como un asunto selectivo, beneficiando algunos territorios con mayor intensidad de crecimiento.

El análisis de las diferencias territoriales, entendiendo las diferencias desde los prismas  económico, cultural e identidad y político se basa en el cuestionamiento ético sobre el significado de igualdad y libertad, diversidad en todas sus dimensiones, información y espacios urbanos.

Abordar una matriz de solución para el problema que subyace en los territorios que conjugan el aislamiento geográfico con el político, cultural y económico debiera ser analizada desde un proceso sistémico e interdisciplinario. De la misma manera, bajo un enfoque sistémico y holístico es posible que las comunidades de los territorios regionales y los espacios subterritoriales puedan utilizar algunos de las factores que hoy se presentan como frenos al desarrollo y la igualdad ciudadana. Quizá estemos en presencia de oportunidades para superar el aislamiento y aumentar la interacción social, así como oportunidades para organizar y promover el cambio social, además de equilibrar las asimetrías entre lo urbano y lo rural, y establecer nuevos nexos entre las comunidades rurales y urbanas.

Hemos discutido los alcances de los factores políticos, culturales y económicos en relación al aislamiento, hemos establecido como la acumulación de capital en las megaciudades o ciudades capitales obra mediante los factores de selección de manera negativa en los territorios y subterritorios; sin embargo cabe una duda razonable ¿será posible que, a pesar de la realidad concreta, alguno de los factores de selección pueda obrar de manera positiva sobre los espacios territoriales?

Más allá de las consideraciones económicas que establecen los patrones globales y la relación que pueda establecerse entre estas y las políticas nacionales o estatales; el aislamiento en base a los factores de selección puede representar una ventana de construcción de identidades ideológicas autóctonas; de esta manera pueden erguirse y sistematizarse cuerpos de ideas que propendan a encargarse de las necesidades identificadas por los propios actores sociales. Los líderes locales debieran ser reconocidos y empoderados como motor de cambio, generando organizaciones de base organizadas y deliberantes, de esta manera aspectos como la cultura y la identidad serían parte de las propuestas políticas levantadas desde cada subterritorio, sea este una villa, caserío, población o espacio laboral. La recurrencia de los espacios conversacionales y organizacionales puede ser mayor en territorios aislados, donde los tejidos sociales permanencen menos desintegrados y las organizaciones aún mantienen un rol cohesionador y director. La posibilidad de utilizar estos espacios para el enriquecimiento del debate público podría permitir espacios sistémicos y propositivos de normas y modificaciones legales, al mismo tiempo, esta insularidad conceptual pudiese generar economías locales y autosustentables, donde se acepte todo tipo de empresas privadas o colectivas, como las familiares, las cooperativas, autogestionadas por trabajadores, vecinales, municipales (Korten, D. 2001) Figuras productivas como las mencionadas pueden llegar a dinamizar las economías locales de manera sustancial, permitiendo prescindir de las formas de producción que generan mayor influencia antrópica; una limitante a este modelo es el mercado interno, que posiblemente no sea capaz de absorber todas las demandas (pero de seguro concentrará todos los excedentes y utilidades en la localidad), para solucionar esta brecha se hace imprescindible que los cuerpos legales y constitucionales reconozcan la voz de los territorios.

La oportunidad de mantener y preservar los activos ambientales, de generar procesos de valorización de los mismos, la relevación de la cultura e identidad de las poblaciones locales, la acumulación de capital social y político a partir de procesos autóctonos es una probabilidad que puede materializarse si somos capaces de implementar procesos eficientes en el proceso de extracción indiscriminada de materias primas, en el caso de empujar procesos de capacitación y formación de capital humano o de ser posible potenciar el progreso técnico derivado de la consolidación de nuevas paradigmas tecnológicos que repercuten en la dinámica competitiva10

Quizá la isla más insoslayable sea la que se ubica en la geografía de nuestra determinación; los accidentes geográficos más profundos parecen entonces ser el egoísmo y la falta de voluntad para encontrar solución al aislamiento de personas que, viviendo bajo un mismo techo legal, habitan en ambientes hostiles, carenciados y aislados/separados del desarrollo.

10. En el capítulo V del texto editado por CEPAL “ La transformación productiva 20 años después” se plantea que dado que el cambio estructural global redefine los espacios actuales y potenciales de competitividad en América Latina, es de suma importancia comprender el significado de esos espacios en términos de aprendizaje tecnológico, tanto del punto de vista del desempeño exportador como de los encadenamientos productivos y tecnológicos que generan. Esta sanción debe ser entendida como certera en territorios en estado de aislamiento ¿No es acaso América Latina y el Caribe un territorio en estado de aislamiento?

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes

Plan Individual

Anual:
$89.900
Semestral:
$49.900
Trimestral:
$24.900
Mensual:
$9.900

Plan Empresa

Anual:
$700.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 1.200.000)

Semestral:
$400.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 600.000)

Trimestral:
$200.000

hasta 10 usuarios
(valor normal 300.000)

Mensual:
$80.000

Hasta 10 usuarios
(valor normal 100.000)