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Orrego ¿trabajando por una derrota estratégica?

por 7 marzo, 2012

Orrego ¿trabajando por una derrota estratégica?
Mientras coqueteaba con la idea de ir de candidato por Santiago, realizó un plebiscito en su comuna para cambiar el Plan Regulador. Lamentablemente para él, no solo sacó menos votos que en su última elección como alcalde, sino que tuvo una fuerte oposición ciudadana (con personas incluso acampando afuera del municipio), lo que contribuyó, entre otras cosas, a que perdiera esa consulta ciudadana. Es evidente que este resultado condicionó su posibilidad de ir a la reelección por Peñalolén.
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Claudio Orrego no tenía otra opción que lanzar su candidatura presidencial, de lo contrario estaba destinado a desaparecer.

Recapitulemos. En primer lugar, Orrego es un político con bajísimo conocimiento a nivel nacional (ni siquiera ha sido medido en las últimas encuestas CEP), por lo que sentía la necesidad de dar un salto desde Peñalolén hacia un cargo de mayor exposición nacional.

Pensando en su perfil técnico y hacedor, lo natural era aspirar a la comuna de mayor relevancia mediática y política de Chile: Santiago Centro. Sin embargo, dicho plan se vio truncado frente a las aspiraciones de Carolina Tohá, ex diputada de dicho distrito y ex vocera de Bachelet. Orrego, con encuestas en mano que lo situaban debajo de la ex generalísima de Frei, entendió que no podía arriesgarse a perder una primaria y cargar con la imagen de un candidato derrotado que no fue capaz de ni siquiera competir con Zalaquett. Dicho posicionamiento sería profundo y difícil de revertir en el mediano plazo.

Orrego tomó una decisión inteligente: dio a conocer su decisión en un diario popular (a diferencia de otros que lo hacen en medios elitistas como la Revista Capital) y preparó un reducido acto ciudadano, que se vio más masivo de lo que era en televisión.

Paralelamente, mientras coqueteaba con la idea de ir de candidato por Santiago, realizó un plebiscito en su comuna para cambiar el Plan Regulador. Lamentablemente para él, no solo sacó menos votos que en su última elección como alcalde, sino que tuvo una fuerte oposición ciudadana (con personas incluso acampando afuera del municipio), lo que contribuyó, entre otras cosas, a que perdiera esa consulta ciudadana. Es evidente que este resultado condicionó su posibilidad de ir a la reelección por Peñalolén, a pesar de que el triunfo era probable, no podía permitirse sacar menos votos que en su elección anterior y dar una señal negativa de crecimiento y excelencia en su gestión de cara a una elección presidencial.

Otra posibilidad, era competir como diputado por el distrito de Peñalolén y La Reina, lo que implicaba traicionar a su amigo Sebastián Iglesias. Si pretendía ir de Senador por Santiago Oriente debía competir contra Soledad Alvear, quien aún mantiene una buena evaluación y conocimiento en la CEP, sumado a la gran influencia de su marido al interior de la DC.

¿Qué caminos le quedaban a Orrego? Frente a este escenario, tenía que tomar una decisión que le permitiera salir por arriba, demostrar un crecimiento en su carrera política, que tuviera pocos riesgos y que lo acercara al sueño que tienen todos los políticos: ser alguna vez Presidente de Chile.

La DC está necesitada de un candidato que represente algo de renovación y cambio, el que en el corto plazo no debería enfrentar fuertes críticas internas, muy usuales en ese partido. Posiblemente logre imponerse en la elección de su partido frente a Ximena Rincón o Ignacio Walker. Esto le daría un fuerte apoyo interno, un impulso mediático de caras a las primarias de la Concertación y lo más importante, aumentar su conocimiento a nivel nacional mientras recorre Chile haciendo campaña bajo la excusa de apoyar candidatos para la municipal.

Así enfrentaría la competencia por ser el candidato de la Concertación ya sin nada que perder. Lo más probable es que el candidato de la DC terminé derrotado en una primaria nacional y competitiva, puesto que el electorado que vota en dichas elecciones son aquellos interesados en la política,  que se identifican con la coalición del arcoiris y que son mayoritariamente ciudadanos más progresista que los que históricamente presenta el falangismo. Y eso, sin tomar en cuenta la posibilidad que venga la ex presidenta Bachelet a competir.

En conclusión, Orrego tomó una decisión inteligente: dio a conocer su decisión en un diario popular (a diferencia de otros que lo hacen en medios elitistas como la Revista Capital) y preparó un reducido acto ciudadano, que se vio más masivo de lo que era en televisión. Competirá sin riesgo alguno en la primaria presidencial donde las personas podrán conocer su historia personal y su proyecto político posibilitando dar el salto hacia las próximas elecciones. En resumidas cuentas, no contemos con Orrego para el 2014.

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