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El aborto será legal en Chile. La pregunta es cuándo

por 19 marzo, 2012

El aborto será legal en Chile. La pregunta es cuándo
En Chile la prohibición del aborto terapéutico no tiene legitimidad de origen. Fue una imposición autoritaria que se urdió entre gallos y medianoche. Dos décadas de inmovilismo al respecto muestran que el Congreso no es el eco de las mayorías, y que un grave déficit de representatividad aqueja a nuestra joven república.
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La legalización del aborto en Chile es inevitable. Así es que la verdadera pregunta que me inquieta es si estaré vivo cuando ocurra. Aquí explico brevemente por qué es un asunto de tiempo. Basándome en datos de encuestas, dibujo un perfil de la generación que tomará al poder cuando la actual clase política se jubile. Un asunto de años… o de décadas.

Los datos muestran que los chilenos, mientras más educados y jóvenes, son más favorables a despenalizar el aborto. Los adultos jóvenes (25-35) con educación universitaria completa son el grupo demográfico más liberal en lo valórico. Justamente los que tomarán las riendas del país dentro de poco. Por eso, por el puro efecto del recambio generacional, habrá un cambio profundo en las instituciones de nuestro país.

Como usted sabe, Chile está entre los países más conservadores del mundo en cuanto a sus leyes. Pero no es tan conservador si miramos las costumbres. La conclusión es obvia: batimos el récord de la hipocresía.

Por estos días se discute en el Senado la posibilidad de legislar (o sea, la posibilidad de que los legisladores hagan su trabajo) con respecto al aborto terapéutico. En rigor, el debate debería ser sobre la privacidad y sobre los límites de la coerción estatal: dónde decide la persona y dónde decide el Estado. Sin embargo, el debate ha sido (des) enfocado hacia la moralidad del aborto (si es correcto o incorrecto) en circunstancias A, B y C. En Chile existe este enfoque y las encuestas lo demuestran: los chilenos buscan que la ley refleje sus opiniones morales en lugar de exigirle que establezca límites claros entre las decisiones morales individuales y colectivas.

Los datos muestran que los chilenos, mientras más educados y jóvenes, son más favorables a despenalizar el aborto. Los adultos jóvenes (25-35) con educación universitaria completa son el grupo demográfico más liberal en lo valórico. Justamente los que tomarán las riendas del país dentro de poco. Por eso, por el puro efecto del recambio generacional, habrá un cambio profundo en las instituciones de nuestro país.

La encuesta nacional de la Universidad Diego Portales de septiembre 2010 incluye una serie de preguntas sobre el aborto. Aquí muestro resultados que sorprenderán, y de paso despejarán mitos sobre lo que piensan los chilenos del aborto terapéutico.

1) La mayoría de los chilenos apoya el aborto terapéutico: Cuando la vida de la madre está en peligro, el 53.3% está de acuerdo con despenalizar el aborto y un 40.5% está en contra.

2) Los hombres son más favorables a despenalizar que las mujeres: A pesar de que en todo el mundo la libertad reproductiva ha sido una causa y una conquista de las mujeres, en Chile ellas son menos favorables a aprobar el aborto terapéutico (51.9%) que ellos (54.5%).

3) Mientras más educada una persona, más favorable es al aborto: Las personas con educación universitaria completa aprueban en un 63.6% (11% de la muestra), con educación técnico profesional o universitaria incompleta aprueban en un 63.2% (23% de la muestra), las personas con media completa aprueban en un 55.9% (30% de la muestra) y las personas que no completaron la media aprueban en un 41.8% (36% de la muestra).

4) Los adultos jóvenes son el grupo más favorable a despenalizar: los adultos jóvenes de 35 a 44 años aprueban la despenalización en un 58% (solo el 37% desaprueba). Los grupos más opuestos a la despenalización son la tercera edad (61+ años, donde un 44.9% aprueba) y los jóvenes de 18 a 24, donde la gran mayoría vive con sus padres (entre ellos, el 50% aprueba). Los jóvenes (25-34) y los adultos no tan jóvenes (45-60) aprueban en un 55.6% y un 54.5% respectivamente.

5) Entre quienes se declaran católicos, la mayoría está a favor de despenalizar: El 67% de la muestra se declara católico(a). Entre ellos, el 53.1% aprueba despenalizar el aborto terapéutico y solo el 40.9% se opone.

6) Quienes van a la iglesia también apoyan el aborto: entre quienes asisten a un servicio religioso al menos una vez al mes (34% de la muestra), el 49% está a favor de despenalizar, contra el 44% que se opone.

7) Los evangélicos están contra la despenalización: entre quienes se identifican como evangélicos (14% de la muestra), el 50.3% está contra la despenalización y solo el 43.6% la favorece.

8) No hay diferenciase entre inscritos y no inscritos: el 67.6% del la muestra está inscrita en los registros electorales. Aunque este grupo es levemente más proclive a despenalizar el aborto, la diferencia no es significativa.

9) Las personas con una posición política definida están a favor de la despenalización: sólo el 42% se clasifica como de derecha, centro o izquierda. El resto no se identifica con ninguna posición. Esto refleja distintos grados de interés e información sobre la política. Si agrupamos a todos los que tienen una posición (y por tanto muestran más interés y son más informados), ellos son más favorables al aborto terapéutico (61.5% lo aprueba) que aquellos que no expresan posición política (donde el 47% aprueba despenalización y el 44.6% la rechaza). Incluso quienes se clasifican como de derecha (11.4% de la muestra) favorecen la despenalización (59%).

10) Las personas sin hijos son más favorables a despenalizar: El 51% de quienes tienen hijos está a favor de despenalizar, mientras el 54% de quienes no tienen hijos piensa lo mismo.

11) Los solteros son más favorables a despenalizar que los casados: Entre quienes están casados en la actualidad (42% de la muestra), el 52% apoya la despenalización. Entre los solteros (que nunca se han casado, el 33% de la muestra), el 55.4% apoya la despenalización.

En Chile la prohibición del aborto terapéutico no tiene legitimidad de origen. Fue una imposición autoritaria que se urdió entre gallos y medianoche. Dos décadas de inmovilismo al respecto muestran que el Congreso no es el eco de las mayorías, y que un grave déficit de representatividad aqueja a nuestra joven república.

Pero es solo asunto de tiempo. Los datos muestran que la generación de recambio, esa que hoy bordea los 30 años y que es la mejor educada en la historia de Chile, es mucho más liberal en lo valórico y favorable a despenalizar el aborto cuando la vida de la madre corre peligro. Por eso, señores congresistas, por mucho que se esfuercen en impedir que hay aun debate sincero, las cosas caen por su propio peso. El aborto será legal en Chile.

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