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Cambio tres fotos de Camila Vallejo por una de Iván Fuentes

por 26 marzo, 2012

Cambio tres fotos de Camila Vallejo por una de Iván Fuentes
Esta vez Fuentes, a diferencia de Camila Vallejo y otros líderes estudiantiles, no cayó en la trampa de La Moneda de permitir la radicalización de su movimiento para así lograr la pérdida del apoyo popular. También fueron sabios los aiseninos en mantener su unidad tras Fuentes y su grupo.
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La frase que da título a esta columna es una genialidad en Twitter del periodista de Canal 13 Polo Ramírez y es un buen resumen del estado de las cosas que provocó Iván Fuentes con su despliegue mediático en las vísperas de la conversación final con Hinzpeter. La antigua fascinación por la carismática líder estudiantil había cambiado por el encanto de los medios ante un hombre simple, claro y que supo ganarse a la opinión pública, apelando a la injusticia de situaciones concretas y no a disquisiciones ideológicas acerca del modelo.

Entre sus victorias está un acuerdo, que cosa curiosa, fue articulado por La Moneda, justo en el tiempo que andaba el Presidente en el otro extremo del mundo, camino a la casa de Ho Chi Minh, la ciudad de Saigón y los históricos túneles de Cu Chi. Por más que La Moneda se ha esforzado en mostrar al Presidente monitoreando desde lo lejos el acuerdo con el movimiento social, es razonable la idea que su ausencia contribuyó en buena parte a la solución.

Iván Fuentes, antes de entrar en La Moneda, ya tenía la victoria de un largo conflicto en el bolsillo, contra los halcones de la Moneda y los suyos propios que suelen pulular en los movimientos sociales. Y sus referencias a cardúmenes y manadas, su disposición a un acuerdo, su simpleza de conceptos, lo transformó de representante de demandas regionales a referente nacional.

Diego Portales, el amor secreto de muchos concertacionistas y el declarado de varios de la Alianza, en una mítica carta hace casi dos siglos dice que “el orden social se mantiene en Chile por el peso de la noche y porque no tenemos hombres sutiles, hábiles y cosquillosos: la tendencia casi general de la masa al reposo es la garantía de la tranquilidad pública...”. No hay mejores palabras hoy para explicar lo que está pasando y la habilidad y sutileza de Fuentes para mover la masa.

¿Cuál es el acierto comunicacional de Iván Fuentes? Su simpleza en los conceptos y el no tener agenda ideológica tras sus discursos, pero con la sutileza de dejar instalada la necesidad del cambio. También su tenacidad en el largo conflicto, donde no sólo tuvo que enfrentar la violencia inusitada en una región que sólo conocía los guanacos silvestres, sino también los intentos por dividir su movimiento, con acusaciones de manipulación política y la caricatura de duros y blandos. Esta vez Fuentes, a diferencia de Camila Vallejo y otros líderes estudiantiles, no cayó en la trampa de La Moneda de permitir la radicalización de su movimiento para así lograr la pérdida del apoyo popular. También fueron sabios los aiseninos en mantener su unidad tras Fuentes y su grupo. Su manera simple de explicar la injusticia en la distribución de la riqueza hizo sentido a mucha gente, que sienten víctimas de injusticias similares y que, sobretodo posteriormente al Caso La Polar, hizo verdaderamente creer a muchos que los 4 u 8 millonarios mencionados por Iván Fuentes se levantan muy temprano con el objeto de exprimir al resto de los ciudadanos.

No es casualidad el éxito de la rutina de Bombo Fica en el Festival de Viña con la Master Plop, símbolo del abuso a los consumidores, o el despertar de otras regiones que reclaman simplemente una mejor distribución de la riqueza y del poder.

Por otro lado, la pérdida de sentido de autoridad del gobierno, ligada a las oscilaciones durante este proceso, sin duda contribuye al contraste comunicacional con el hombre de la calle. Si las demandas de los aiseninos expresadas por Ivan Fuentes son tan nítidas y justas, en palabras de los propios ministros ¿por qué entonces el gobierno tardó más de 40 días en sentarse a escucharlos, sin poner de por medio la brutalidad de las Fuerzas Especiales?

Lo explica claramente Iván Fuentes, respecto a que la sintonía con quienes tienen el mando se ha perdido. Y nadie del gobierno o la clase política lo ha desmentido. En una entrevista el fin de semana, el senador Walker ratifica sus conceptos. Todas las encuestas de valoración de las instituciones, y de las fuerzas políticas, coinciden con la apreciación del vocero de Aysén. Y al igual que el movimiento estudiantil, las fuerzas políticas fueron más bien vagón de cola del movimiento social, como implícitamente reconoce Walker.

En una reciente columna en La Tercera, Patricio Navia hace ver que vendrán muchos Aysén, porque los dirigentes descubrieron la fórmula para torcerle el brazo a La Moneda respecto a demandas locales, y vendrán muchos Iván Fuentes para lograr demandas sectoriales, y paso a paso, cambios más profundos en la sociedad chilena. La verdad, que no es sólo esa apreciación, sino algo que está en el aire que hace que respiremos más deseos de libertad y de reclamos.

Diego Portales, el amor secreto de muchos concertacionistas y el declarado de varios de la Alianza, en una mítica carta hace casi dos siglos dice que “el orden social se mantiene en Chile por el peso de la noche y porque no tenemos hombres sutiles, hábiles y cosquillosos: la tendencia casi general de la masa al reposo es la garantía de la tranquilidad pública...”. No hay mejores palabras hoy para explicar lo que está pasando y la habilidad y sutileza de Fuentes para mover la masa.

Y volviendo a Vietnam, bien la haría al Presidente aprovechar su largo viaje y entender cómo fue que el movimiento creado por Ho Chi Minh derrotó al más fuerte ejército de ese tiempo, pese a los incesantes bombardeos de los B-52, que incluyeron a Hanoi. Los cardúmenes de campesinos infiltrados en los túneles de Cu Chi no tuvieron necesidad de ganar la batalla militar, pues ganaron por paliza el frente comunicacional, como lo hizo Fuentes y su manada de aiseninos desde el momento que se despachó el primer avión de Fuerzas Especiales.

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