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Somos Como Somos

por 13 abril, 2012

¿No nos da vergüenza a los chilenos ser como somos? Parece que no. Los políticos no se cansan de lanzar loas al pueblo y, sin embargo, no se oye a ninguno pidiéndole que deje de robar. Acá se roban todo: las rejas para proteger los árboles, los cables eléctricos y telefónicos, los cercos alámbricos de las autopistas, las mercaderías de los supermercados y de la tiendas.
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Suceden muchas cosas impresionantes e importantes. Todos opinan sobre ellas. Y suceden otras que apenas se menciona. Nadie se siente llamado a emitir opinión sobre las mismas. Pasan inadvertidas. El otro día leí en "El Mostrador" una carta de una estudiante de apellido Merino. Era breve y sencilla. Relataba que había ido a la FIDAE y en el stand de la firma suiza Victorinox, la de las famosas cortaplumas, se encontró con que no se exhibía ningún artículo y había sólo folletos. Preguntó y le contestaron que se habían robado todo el material exhibido. Es que los suizos cuando vienen a Chile creen que siguen en Suiza. Despúes la misma niña refería que había ido a tomarse un jugo de maracuyá o algo así al stand brasileño, pero le habían dicho que no se lo podían servir, pues les habían robado las cajas en que tenían los jugos para los visitantes. La niña Merino concluía su carta quejándose de que fuéramos tan subdesarrollados.

¡Por favor, m'hijita, si el problema no es el subdesarrollo, es que hay demasiados ladrones! Hay unos tremendos debates intelectuales sobre la educación, y a la gente ni siquiera le han enseñado un curso de honestidad básica. Y lo más grave es que esto sucede en todos los niveles. No creo que a la FIDAE haya ido gente de La Pincoya. Hace muchos años, cuando empezó a venir a Chile la línea aérea Swissair, en los baños de los aviones ponían botellitas individuales de colonia y jabones pequeños para uso individual, suponiendo que cada persona al ir al baño usaría uno, pero empezó a suceder que apenas despegaba el avión de Santiago entraban unas señoras elegantes y buenasmozas a los baños del avión y se llevaban en sus carteras todos los jabones y todos los perfumes, que habían desaparecido a los diez minutos de vuelo. Los suizos aprendieron rápido y al poco tiempo no había ningún frasquito de colonia y apenas un jabón individual para todos... y también se los robaban apenas despegaba el avión y había que salir a conseguir jabón con las azafatas.

¿Dónde está eso en los programas educacionales? En ninguna parte. El año pasado se tomaron los colegios y las calles reclamando "educación gratuita y de calidad", y los que reclamaban esta última se robaban todo lo que podían en las tomas y los saqueos con motivo de los desórdenes callejeros que ellos mismos provocaban. ¿De qué "educación de calidad" estaban hablando? ¿Querían nuevos cursos de robo con violencia?

¿No nos da vergüenza a los chilenos ser como somos? Parece que no. Los políticos no se cansan de lanzar loas al pueblo y, sin embargo, no se oye a ninguno pidiéndole que deje de robar. Acá se roban todo: las rejas para proteger los árboles, los cables eléctricos y telefónicos, los cercos alámbricos de las autopistas, las mercaderías de los supermercados y de la tiendas. Me acuerdo de una gran cadena de tiendas norteamericana que abrió una sucursal cuando se inauguró el mall Alto Las Condes. Al cabo de un tiempo cerró y explicó su decisión diciendo que no tenía el "expertise" necesario para lidiar con los robos de los chilenos, el cual sí tenían las cadenas de tiendas locales, así es que le vendieron a una de éstas sus instalaciones.

¿Cuándo va a haber un Presidente, un parlamentario, un candidato en campaña, que les diga a los chilenos una sola frase: "por favor, paren de robar"? Nunca, porque no sacaría ni un voto y a lo mejor se querellarían contra él por injuriar al pueblo. Porque aquí meten presos a los que combaten los delitos y les dan libertad y dinero a los delincuentes, empezando por los terroristas. Y los ladrones andan sueltos.

Somos como somos y, si seguimos así, no vamos cambiar nunca. De modo que, por el momento, ésa es la respueta a la pregunta inocente de la niña Merino, estudiante que fue a la FIDAE y no pudo ver cortaplumas porque se las habían robado ni tomar jugo porque también se los habían robado, y se preguntaba cuándo iríamos a ser desarrollados: desarrollados en el sentido de alto ingreso per cápita, a lo mejor alguna vez, pero HONRADOS, que no es lo mismo, pero es más importante, si seguimos así no lo vamos a ser nunca.

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