Viernes, 24 de marzo de 2017 Actualizado a las 09:23

Autor Imagen

Relaciones Exteriores y Adimark: cuando lo malo puede ser peor

por 19 mayo, 2012

Las causas de la pérdida de apoyo evidenciada por ADIMARK en materia de relaciones internacionales no se explicaría por la baja popularidad del actual mandatario, sino por otras razones que parecieran guardar relación con la ejecución misma de la política exterior.

Los resultados de la última encuesta ADIMARK han motivado múltiples reacciones y análisis. Y no debe extrañarnos. Esa encuesta no sólo informa acerca del grado de respaldo que obtienen los principales actores políticos del país, sino también el apoyo que tienen las diferentes políticas sectoriales, materia de indudable interés para la ciudadanía.

En este contexto, el bajo apoyo que obtiene el Presidente Sebastián Piñera, así como también el Poder Legislativo y las alianzas políticas, resultan las materias que inevitablemente concentran la atención de la opinión pública. Si bien esto último genera condiciones para un debate que, bien conducido, puede resultar muy positivo y constructivo, la intensidad del mismo pareciera dificultar la incorporación a la discusión de otros indicadores registrados por la encuesta que también tienen relevancia. Este es el caso de los resultados correspondientes al nivel de apoyo que alcanza la conducción de las relaciones internacionales. Se trata de una información particularmente relevante por cuanto no existe otra instancia de medición para este indicador.

Las causas de la pérdida de apoyo evidenciada por ADIMARK en materia de relaciones internacionales no se explicaría por la baja popularidad del actual mandatario, sino por otras razones que parecieran guardar relación con la ejecución misma de la política exterior.

Con un apoyo del 64%  alguien podría tentarse a interpretar el resultado como positivo e incluso muy positivo si se quiere argumentar que es el ámbito donde el gobierno obtiene un nivel más alto de aprobación o que resulta un par de puntos superior a lo registrado en los primeros meses del año. Sin embargo, se trataría de una cuenta demasiado alegre o derechamente autocomplaciente.

De acuerdo a la misma ADIMARK, en noviembre del año pasado, sólo cinco meses atrás, el nivel de aprobación de la política exterior alcanzaba un 70%. Se trata entonces de una pérdida de apoyo que resulta estadísticamente significativa y requiere ser explicada. Desafortunadamente, la explicación no es evidente como acontece en el caso de las evaluaciones de políticas de salud, educación, seguridad ciudadana y otras, las que afectan en forma directa la calidad de vida de la población y acerca de las que existe un amplio debate público que permite entender la posición de la ciudadanía.

El caso de la política exterior es diferente debido no sólo a la alta especificidad que caracteriza el desarrollo de las relaciones internacionales —ya sea con países o con organismos internacionales—, sino también a la lejanía que el ciudadano común percibe con las mismas.

Esto, por cuanto la dinámica de las relaciones exteriores determina que el conocimiento de las mismas que puede tener la ciudadanía en general se relaciona sólo con informaciones de prensa referidas a la realización ocasional de visitas y reuniones de autoridades, así como también a episodios correspondientes a las relaciones con países limítrofes. Este conjunto de situaciones ha determinado que, en forma permanente, el grado de respaldo a la gestión de los sucesivos gobiernos en materia de política exterior haya sido alta en las encuestas, a la vez que no se hayan observado cambios como resultado de las fluctuaciones de la popularidad de los presidentes.

Desde esta perspectiva, las causas de la pérdida de apoyo evidenciada por ADIMARK en materia de relaciones internacionales no se explicaría por la baja popularidad del actual mandatario sino por otras razones que parecieran guardar relación con la ejecución misma de la política exterior. En lo que a la Asociación de Diplomáticos respecta, tenemos la certeza que una modernización oportuna de la Cancillería, con apoyo político transversal, contribuiría a recuperar la confianza de la ciudadanía en materia de política exterior, la cual pareciera haber comenzado a erosionarse.

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes