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¿Por qué no adhiero a la campaña #LibrosSinIVA?

por 9 julio, 2012

Hace pocos días se lanzó la campaña ciudadana Libros sin IVA, que como su nombre indica apunta a que los libros tengan un tratamiento tributario diferenciado en Chile. En su grupo gestor tengo varios buenos amigos, por eso me alegro que en escaso tiempo haya superado (al momento de escribir estas líneas) las 29 mil firmas. Si tu compartes los principios del manifiesto que fundamenta esta iniciativa, sugiero te sumes a ella.

Antes, eso sí, te invito a que conozcas las razones por las que no adhiero a esta campaña, porque aunque logre su objetivo (eliminar el IVA al libro), no creo tenga impacto significativo en hacer de Chile un país más lector.

1. Como decía Lenin, los hechos son obstinados, y en este caso, pese a lo que el lugar común afirma, el precio de los libros no está entre las principales razones que los chilenos esgrimimos para justificar por qué no leemos. No entraré en los detalles, ya que los abordé no hace mucho, pero los principales estudios de 2009, 2010 y 2011 sobre nuestro comportamiento lector ubican la falta de tiempo, de interés, de costumbre o preferir otras alternativas de entretención como razones más importantes para no leer. Sí, los mismos estudios que la campaña Libros sin IVA usa para fundamentar sus afirmaciones.

2. Como parte central de la campaña, se señala que Chile es uno de los países del mundo con el IVA más alto al libro. Además, se indica que en el contexto latinoamericano casi todos los países tienen un IVA diferenciado (menor al que pagan otros bienes y servicios) o no gravan con este impuesto el libro. De manera implícita, se establece la relación entre nuestros índices de lectura y el valor de los libros. Sin embargo, nuevamente la obstinada realidad dice otra cosa. Pese a nuestra “desventajosa” situación en este tema en la región, según un reciente estudio de Cerlalc, Chile es el segundo país con mayores niveles de lectura en América Latina (solo superado por Argentina). Es decir, al compararnos, el mayor IVA que pagamos nosotros por los libros no ha impedido que estemos en la vanguardia continental en tasas de lectura.

3. En la jerga de los economistas, eliminar o rebajar el IVA a los libros es una medida regresiva. Uno de los objetivos principales de los sistemas tributarios es redistribuir la riqueza al interior de una sociedad. ¿Quién se vería beneficiado con una medida de este tipo en Chile? Aquel segmento de la sociedad que compra libros, que como demuestran los diversos estudios está compuesto mayoritariamente por personas de ingresos medios-altos y altos. En esta dimensión, la campaña encierra lo que podría denominarse una trampa ética, ya que si bien el lema parece apuntar a hacer más equitativo el acceso a la cultura, en la práctica consolida el acceso desigual al libro. 

4. No puedo dejar de preguntarme si un libro más barato producto de un menor IVA, será incentivo suficiente para que en La Pintana, Tirúa, Vallenar, Putre o Isla de Pascua, por poner solo algunas comunas, proliferen las librerías. A priori, creo que no, por lo que para muchos chilenos y chilenas, ese libro más barato seguirá estando en una ciudad o comuna distante. En la práctica, dudo tenga un efecto relevante en la desagregación geográfica de la oferta, por lo que el mercado del libro seguirá territorialmente tan concentrado como hoy está. Claro, se podrá argumentar que esta medida no basta y que debe ser acompañada por otras acciones que apunten a fortalecer la cadena de distribución de la industria del libro en Chile. No faltará entonces quienes promuevan algún régimen tributario especial para las librerías en regiones.

5. Por último, cuando cerca de 900 mil personas ganan el salario mínimo o menos en Chile (que en la práctica significa trabajar para seguir siendo pobre) y la canasta básica de alimentos (una de las herramientas para medir la pobreza en el país) requiere una urgente actualización para descubrir una pobreza latente que se esconde en las estadísticas oficiales, si vamos a hablar de eliminar el IVA a algo, más importante parece hacerlo a los bienes y servicios de primera necesidad. La campaña ha sido exitosa en capturar el valor simbólico que encierra su lema, sabiendo apelar a ese ethos indignado que en el último tiempo las desigualdades en Chile han masificado, pero para un grupo significativo de nuestra población, el más necesitado en este ámbito, los que están en los primeros quintiles de ingreso, su beneficio será casi nulo.

Quizás al terminar estas líneas pensarás que es la típica crítica destructiva a una iniciativa noble y necesaria. Y además, sin proponer nada a cambio. Pero no te engañes. Si de fomentar un acceso equitativo a la lectura se trata, hay un Plan B. Sí, con B de Biblioteca.

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