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Y la Revolución Sigue su Curso...

por 1 octubre, 2012

Sólo falta, para completar el cuadro revolucionario, el desfallecimiento de la derecha, promovido eficazmente por ese sector de la misma que habitualmente tiende a marcharse hacia las líneas adversarias. Hasta hoy lo encabezó Piñera, y se suma a él el nuevo contingente de "arrepentidos" que ha reclutado.
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El otro día leí que el Presidente había pedido audiencia en su casa a uno de sus antecesores, el inefable don Patricio. Al cabo de la visita se supo el motivo: en el Museo Histórico hay una sección dedicada a resaltar el legado de cada Presidente, pero que incurre en una omisión imperdonable: la secuencia se interrumpió hace ya varias administraciones, de tal modo que Piñera no figura ahí, para recibir el homenaje de eterna admiración de los chilenos. Entonces, como Aylwin tampoco está, le ofrece formar alianza para incorporar los nombres de ambos a la memoria histórica de los chilenos. Para edificación cultural de la ciudadanía, naturalmente. Y con el dinero de ésta.

Conjeturo, a partir de ello, que Sebastián Piñera piensa dedicar su último año (porque a estas alturas del próximo ya nadie se preocupará de él, sino de la elección de su sucesor(a)) a lo que más le importa en la vida: su propio enaltecimiento. Pero esos desvelos le impiden darse cuenta del avance de la revolución en curso.

Antes de profundizar en ella diré que fue bien pensado visitar a don Patricio para comprometerlo en la tarea del autoenaltecimiento, pues él comparte el celo por su imagen. Ha tenido algunos tropiezos en lograrlo, es cierto, como el que usted puede ver en YouTube si digita "Aylwin" y ve el video más visto de todos. Y también si lee el diario digital "Chile Informa" de anteayer viernes 28 de septiembre, donde el periodista Fernando Martínez Collins recuerda que, en 1993, el entonces Presidente Aylwin le prohibió la entrada a La Moneda sólo por haberle preguntado cómo conciliaba su declaración de que no indultaría a terroristas envueltos en hechos de sangre con su posterior indulto a los mismos. Aylwin no sólo se enfureció y le reprendió severamente delante de todos, cuando se lo preguntó, sino que prohibió en lo sucesivo su ingreso a La Moneda. Entonces el diario de Martínez Collins discretamente lo redestinó al Congreso, en Valparaíso. Y, recuerda también el periodista, ningún medio informó de su interpelación al Presidente, pese a que ella tuvo lugar delante de todos los periodistas de Moneda, ni de las consecuencias de ella. Pese a que oficialmente ya no había en Chile "presiones ni censura del gobierno contra los periodistas", como, según algunos, sucedía antes de 1990.

Pero no nos perdamos en la polvareda, porque mi tema de hoy es que la revolución sigue su curso. Hoy en "El Mercurio" sólo una carta del lector Gerardo Jofré toma nota del importante aporte a ella hecho por la Pastoral de los obispos que comenté anteayer. Jofré la etiqueta discretamente de "populismo" episcopal, pero es mucho más que eso. Es el aporte del episcopado a los revolucionarios que quieren cambiarlo todo. Se suma al clima revolucionario, que no reside sólo en la acción violenta de los encapuchados que disparan con armas de fuego a Carabineros, en la acción de los "cascos azules" para anular su eficacia antiterrorista, en la de los comandos terroristas en la Araucanía, que incendian bosques, maquinaria, cosechas y viviendas allá o en el llamado a transgredir la Constitución que está en muchas páginas de los diarios.

Vean ustedes la página C 7 de "El Mercurio" de hoy, donde los ex ministros socialistas de Bachelet, junto con repudiar a Camilo Escalona por no sumarse a la idea de la Asamblea Constituyente, la instituyen como un planteamiento básico de su partido.

Traduzco: eso implica pasar por sobre la Constitución. Y en eso están todos, en los diferentes frentes revolucionarios: no sólo hablo de los comunistas, desde siempre en eso y cuyos jóvenes impacientes (Camila a la cabeza) llaman a "funar" las elecciones; hablo del frente eclesiástico, ya comentado; del intelectual (véanse las "Conversaciones" de Pilar Vergara con Ernesto Ottone, el pensador próximo a Lagos, hoy en Reportajes de "El Mercurio", donde demanda cambiar los quórums constitucionales y que ayer, en el mismo diario, donde es columnista, se preguntaba, vistos los vientos que corren: "¿Podremos Vivir Juntos?"); veáse también a Lagos mismo, aliado con José Antonio Gómez, demandando la inconstitucional "Asamblea Constituyente"; véase a los kerenskys, como siempre, poniendo la alfombra a la revolución (Ignacio Walker, presidente de la DC, también impulsa la rupturista "Asamblea"); y, en fin, no se olvide el frente revolucionario judicial de izquierda, sobre el cual hoy da otra voz de alarma Pablo Rodríguez, también en "El Mercurio" (A2).

Sólo falta, para completar el cuadro revolucionario, el desfallecimiento de la derecha, promovido eficazmente por ese sector de la misma que habitualmente tiende a marcharse hacia las líneas adversarias. Hasta hoy lo encabezó Piñera, y se suma a él el nuevo contingente de "arrepentidos" que ha reclutado.

¿Y qué creen ustedes que hará Michelle, cuya llegada se acerca indefectiblemente? ¿Vendrá a dar su respaldo al devenido moderado Escalona y a la constitucionalidad, o a sumarse a las fuerzas revolucionarias?

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