Reforma Urbana: una ciudad justa para todos - El Mostrador

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Reforma Urbana: una ciudad justa para todos

por 6 junio, 2013

Para la gran mayoría, la “calidad de vida” no se encuentra en el acceso a “bienes privados”, sino que en el acceso a salud, educación, transporte, recreación y tiempo libre, pertenencia social y un buen barrio donde vivir. Aunque en los últimos años hemos levantado con fuerza las demandas por educación y salud.

Hace algunos días, una vecina del sector Bajos de Mena en Puente Alto me decía que mientras no mejorará su calidad de vida y el barrio donde vivía, nunca creería en el crecimiento económico del cual muchos se enorgullecen en Chile.

Efectivamente, aunque Chile muestra cifras de crecimiento de los ingresos, empleos y acceso a bienes de consumo que hacen pensar que estamos a unos pasos del desarrollo, una gran mayoría de personas sienten que este desarrollo no les llega. ¿Por qué muchos chilenos sienten que su calidad de vida no ha mejorado?

Para la gran mayoría, la “calidad de vida” no se encuentra en el acceso a “bienes privados”, sino que en el acceso a salud, educación, transporte, recreación y tiempo libre, pertenencia social y un buen barrio donde vivir. Aunque en los últimos años hemos levantado con fuerza las demandas por educación y salud, ¿Cuánto hemos hecho por garantizar a los ciudadanos mejores lugares donde vivir, recrearse, trabajar, crear una familia y  convivir con otros? Mi respuesta es que estamos aún en deuda con la gente.

Para la gran mayoría, la “calidad de vida” no se encuentra en el acceso a “bienes privados”, sino que en el acceso a salud, educación, transporte, recreación y tiempo libre, pertenencia social y un buen barrio donde vivir.   Aunque en los últimos años hemos levantado con fuerza las demandas por educación y salud.

Hace dos semanas, una comisión creada por el gobierno entregó al Presidente de la República una propuesta para establecer una Política Nacional de Desarrollo Urbano y dar respuesta a estas preguntas. Aunque la noticia tuvo poca cobertura y esta propuesta no tendrá efecto directo en las leyes, inversiones o institucionalidad pública para mejorar nuestras ciudades, este documento establece un consenso que podría ser el punto de partida para destrabar las reformas que las ciudades chilenas demandan. Porque sabemos que una política sin una “Agenda de Reformas”, puede llegar a ser sólo un conjunto de buenas intensiones, sin efecto alguno en la vida de los millones de chilenas y chilenos.

Es por eso que he propuesto una profunda “Reforma Urbana” como uno de los pilares centrales del próximo gobierno. Así como hace medio siglo la situación de pobreza, explotación y falta de desarrollo impulsó la Reforma Agraria, la calidad de vida de 9 de cada 10 chilenos depende hoy de cambios drásticos en las formas de planificar, construir y gobernar nuestras ciudades, reformando leyes, gasto público e instituciones para realmente tener ciudades justas, inclusivas, democráticas y sustentables.

Para lograr ciudades inclusivas y justas habrá que pasar del discurso por la integración social a comprometer voluntades políticas para incrementar significativamente el gasto público en la recuperación de los barrios excluidos y garantizar el acceso al suelo urbano a los más pobres, para hacer obligatoria la inclusión de viviendas de diverso precio en todo proyecto inmobiliario e impedir la especulación de precios del suelo que limita la oferta de terrenos para los sectores vulnerables y medios.

Para tener ciudades democráticas, debemos tener gobiernos locales y regionales con mayores capacidades, apoyados por ciudadanos organizados y empoderados. Ello implicará otorgar capacidades de gestión y financiamiento público a las organizaciones vecinales y terminar con el centralismo, transfiriendo poder y recursos a las regiones y comunas. No sólo debemos tener Gobiernos Metropolitanos y Regionales democráticamente electos, sino que deberemos transferir todo el poder de gestión y planificación hoy disperso y centralizado ineficientemente en múltiples ministerios.

Para llegar a tener ciudades sustentables ambientalmente, no sólo debemos reformar las instituciones e incrementar significativamente los fondos para superar la inaceptable ausencia de parques urbanos y áreas verdes en nuestras ciudades, sino que deberemos abordar las reformas legales y de financiamiento público permanente que garanticen un transporte público de calidad en todas las ciudades, infraestructuras que faciliten, la movilidad peatonal, de los ciclistas y no sólo la de los automóviles, y la construcción de viviendas y barrios sustentables e integrados.

Aunque valoro que la política urbana planteada por el gobierno recoja los consensos de un proceso de debates de proyecto de ley y políticas iniciadas el año 2000 con la primera Comisión de Reforma Urbana, sabemos que estas iniciativas no han logrado transformarse en políticas de Estado y en reformas de fondo debido al fuerte sectorialismo y centralismo del Estado y a la falta de consensos respeto a lo que nuestras ciudades debían ser. Hoy parece existir una oportunidad de acuerdo, para dar inicio a la Reforma Urbana, y comenzar la profunda revolución de las ciudades y sus comunidades que el tiempo presente demanda.

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