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La derecha y sus cien mil metros vallas

por 21 agosto, 2013

La derecha y sus cien mil metros vallas
Mientras Evelyn se lanza, aguerrida, a las lides vallísticas presidenciales, Golborne reaparece renovado, insumergible, en nuevas vallas publicitarias, ahora como candidato a senador por Santiago. Su slogan es “vuelvo por ti”. Aparece abrazado a una señora que no tiene dinero en las Islas Vírgenes, o a unos niños. Los colores siguen siendo azul cyan, morado, y repescó una mano o guante de colores vivos que aparece haciendo un signo cursi tipo OK.
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Aunque la ley electoral prohíbe a los candidatos hacerse publicidad antes de un determinado tiempo, ante nuestros ojos se suceden vertiginosamente, coloridamente, creativamente, las vallas callejeras.

Irrumpe en estos momentos Evelyn en cada esquina del territorio nacional, está en blusa azul-morado (patriótico feminista), como dándose vuelta (acción), sonriendo (positiva), muy rubia y de ojos azules (caucásica) y con un logo en que su nombre de pila aparece en unas letras hechas como con cintitas de colores (femenina, moderna). Abajo, difícil de leer y sin estar muy convencida dice: “Ganemos juntos”. En las vallas verticales es una composición muy parecida en proporciones a la de Longueira.

Longueira sembró también hace unos meses infinitamente el país con su valla, donde aparecía con terno, ojeras, su nombre y el lema: “Por un Chile más justo”. Miles de vallas o decenas de miles a un costo loco.

Evelyn reemplaza en la candidatura presidencial de la derecha a Longueira, y Longueira a su vez reemplazó a Golborne, que aparte de irle no muy bien en las encuestas se supo que tenía la plata en las Islas Vírgenes, allí no preguntan y el SII no llega. Y que era gerente de Censosud cuando a la gente le subían los cobros de manera ilegal. De tal manera que lo descabalgaron y renunció.

La política, desde la derecha, se ve como un sistema no muy complejo que se compone de, entre otros: a) una ley electoral tramposa donde los que pierden las elecciones sacan tantos candidatos como los que las ganan, b) hacerse de un cupo, c) muchas vallas por todos lados, en todas las esquinas, y, d) sonrisas televisivas.

El hombre venía con vuelo desde la epopeya del rescate a los esforzados mineros de la mina San José que quedaron desesperadamente atrapados, y tras el notable rescate en el que apareció horas y horas por la tele con casco y parka roja, se hizo muchas fotos y cuñas, posters, pegatinas y poleras. Como ministro de Obras Públicas no se le conoce mucho de lo obrado, salvo que en los fines de semana largos se ponía firme para exigir a las empresas concesionarias de autopistas que pusieran no diez ventanillas en los peajes sino más o si no, tremendo, que no cobraran peaje si eso significaba mucho taco.

Golborne alcanzó a hacer muchas, pero muchas vallas, con muchos colores y muchos lemas distintos. Quizá por eso ya no lo quieren en Cencosud, porque el hombre es disperso. Tiene unas con colores cyan y morado donde dice: “Es posible”. Otras, con su parka televisiva en que simplemente despliega sobre un fondo amarillo tipo UDI popular “www.golborne2014.cl”. Otra más dice, no se sabe a quien, “¡gracias por el cariño!”, letras color celeste y fondo de feria artesanal, algo de gente modesta.

Mientras Evelyn se lanza, aguerrida, a las lides vallísticas presidenciales, Golborne reaparece renovado, insumergible, en nuevas vallas publicitarias, ahora como candidato a senador por Santiago. Su eslogan es “vuelvo por ti”. Aparece abrazado a una señora que no tiene dinero en las Islas Vírgenes, o a unos niños. Los colores siguen siendo azul cyan, morado, y repescó una mano o guante de colores vivos que aparece haciendo un signo cursi tipo OK.

Para arrebatar ese cupo, que le llaman, tuvo que desplazar a José Antonio Kast, que había sonreído en otras vallas publicitarias junto a Longueira, en una actitud rígida y pálida, un poco de los ochenta. Con todo, Kast tuvo que desalojar de sus cupos a Moreira y a Von Baer, que habían ya sembrado el área de vallas coloridas. La valla de Moreira era de escaso gusto y probablemente irritó estéticamente a alguna gente de la cota mil: una gran bandera chilena sobre la cual estaba él en pose de galán de teleserie, con el lema: “Leal y consecuente, Grande!!! Moreira senador”. También hizo otras, que para eso hay recursos, con el lema: “Santiago recibe a un grande! Todos con Moreira!”. Kast, que hasta entonces retenía el cupo, lo llamó a su oficina, apagó sus llamaradas santiaguinas, y lo lanzó sobre la región de Los Lagos, a la que Moreira ha ido alguna vez, casi seguro. Los regionalistas udistas de allá se amotinaron, pero el motín duró hasta que se les comunicó desde la sede central que el que se amotinaba se quedaba sin fondos para mandar a hacer vallas. Y las vallas son la chifladura de la UDI. Sin vallas no hay política. Como decía Eugenio Tironi en una columna, para la UDI la política es una labor de relaciones públicas anexa muy lateralmente a la ruda tarea de hacer negocios, que de eso se trata en esta vida. Y en esas relaciones públicas las vallas callejeras son una pieza central.

Ena von Baer, guapa y atractiva, aunque para muchos muy desagradable por su labor de vocera gubernamental puntuda, ya había desplegado también sus amplias vallas de colores modernos por Santiago, pero después del enredo Kast-Longueira-Moreira-Golborne la mandaron a la región no de Los Lagos pero sí de Los Ríos, en esa zona donde llueven paracaidistas de Santiago, pese a que hablan tanto de la regionalización, y pese a que la gente de Santiago elige proporcionalmente muchos menos parlamentarios que las de regiones, en una distorsión del voto que es para asegurar una presencia regional que finalmente con estos candidatos santiaguinos da un poco lo mismo. Con todo, ella es de Temuco. Su nueva valla, con una dominante de colores magenta y azul cyan va con ella con camisa a cuadros en esos mismos colores, conjuntada y sonriente, eso siempre, y el lema: “Los Ríos vuelve a creer, Fuerza de Mujer!”.

Más vallas. ¿Qué poner en el caso de Moreira, recién llegado a esas húmedas y hermosas zonas? Idea: “Longueira Moreira Moreira Longueira.” Hermosas vallas azules con letras blancas, muy sobrias. Nada de amarillo. Fabuloso durante unas semanas. Pero se cayó Longueira. Tranquilos: ya están brotando las vallas y posters con Moreira junto a Evelyn en pose sexy, reaprovechando el logo amarilloso como de La Cuarta: “Grande!!! Moreira (el punto de la i es una estrella chilena) senador (letras en perspectiva Superman). Leal y consecuente”. Al lado, “eve + lyn”, en letras de cintitas de colores.

La política, desde la derecha, se ve como un sistema no muy complejo que se compone de, entre otros: a) una ley electoral tramposa donde los que pierden las elecciones sacan tantos candidatos como los que las ganan, b) hacerse de un cupo, c) muchas vallas por todos lados, en todas las esquinas, y, d) sonrisas televisivas.

Las fechas dentro de las cuales está permitida la propaganda electoral para estos comicios es del 18 de octubre al 14 de noviembre de 2013. Aun no llegamos a septiembre, pero a los candidatos o precandidatos o postcandidatos a legisladores la legislación vigente les importa un rábano y están lanzadísimos.

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