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Bienvenida al desierto de lo real: carta abierta a Valentina Verbal

por 10 octubre, 2013

Como tú misma lo has dicho, RN es el lugar en donde construiste tus afectos y tu partido de siempre. Sin embargo, ese partido de siempre ya no se adapta a tu nueva identidad.
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Hace tiempo que vengo observando tu existencia con curiosidad. Una persona transexual que quiere llegar al Congreso siempre me pareció un aporte más que necesario para una vida política chilena que carece de respeto por diversidades de cualquier tipo y que no hace mucho más de diez años que cayó en cuenta que existían sexualidades e identidades de género diferentes. Es notable que sin “el Rumpi” aún viviríamos en el oscurantismo y desde entonces era cuestión de tiempo para que apareciera alguien como tú. Sin embargo, el hecho de que aparecieras desde la derecha no podía ser más sorprendente.

La derecha chilena nunca ha sido nada más que la expresión de una clase. En este sentido, no vale la pena distinguir entre una derecha conservadora y una liberal, porque a la derecha conservadora le viene muy bien el proyecto económico liberal y la derecha liberal puede perfectamente ceder en temas valóricos frente a una derecha conservadora. Después de todo, siempre ha sido posible para la élite ir a practicarse abortos al extranjero de ser necesario o tener todos los hijos que les de su dios porque hay dinero para las dos cosas; se trata de una clase que puede optar con una libertad que no tiene nadie más en Chile y que al parecer tampoco quieren compartir con nadie más.

Me vas a decir que la derecha no consiste solo en personas de clase alta y que existen personas de clase media y baja que han adherido a sus postulados y es cierto. Sin embargo, aquellas personas siempre han tenido la categoría de sirvientes del más diverso pelaje y nunca han podido tener un lugar preponderante dentro de ninguno de los dos partidos, a no ser que primero hagan una fortuna tan considerable como la del presidente y, así y todo, la oligarquía tradicional les arruga la nariz; son poco más que el “negro de la casa” del que hablaba Malcolm X, o sea, un sirviente que defiende los intereses del patrón por sobre los propios porque ha hecho suyo el discurso de la clase dominante.

Tampoco debemos olvidar que ha sido tu propio presidente el que ha rechazado el aborto terapéutico debido a sus principios católicos. Él, que no puede ser más liberal dentro de tu sector, no ha sido capaz de entender la necesidad de algo tan elemental como la separación entre la Iglesia y el Estado, cosa que debió establecerse incluso en la espuria constitución de Pinochet, aunque fuera de la boca para afuera. Es esa misma doctrina canónica la que condena a personas como tú o cualquier tipo de sexualidad diversa no reproductiva.

Una candidata transexual podía verse “progre” en la agenda de los candidatos, pero después de la “traición” de Piñera a la derecha dura, era necesario volver a las raíces del sector y mostrarse como defensores de la moral tradicional para no perder a su electorado de siempre, que amenazaba y todavía amenaza con irse con Parisi o con anular. La derecha defiende la uniformidad y tú claramente ya no puedes formar parte de sus filas, al menos no en un lugar preponderante porque te has salido de la norma. Mucho menos será posible ahora, porque este es el momento de mostrarle a sus electores que siguen siendo los mismos, a pesar de haberle cerrado el Penal Cordillera a los viejos estandartes.

Cualquier medida que salga de la derecha en pro de la diversidad o es el resultado las presiones de otros sectores o no es más que cosmética. Así, por ejemplo, si bien el AVP puede solucionar algunos problemas prácticos de convivencia en las parejas del mismo sexo, consagra la diferencia y excluye del imaginario colectivo un estatus de verdadera igualdad que sólo puede lograrse en el matrimonio igualitario. No les molesta un país desigual, pero sí uno diverso.

A no ser que tengas la plata, no se puede ser gay y de derecha, ni transexual y de derecha, ni filósofo y de derecha, ni poeta y de derecha, porque la derecha cree que antes de ganarte el derecho a cualquier cosa tienes que autofinanciarte siendo un emprendedor y emprender desde cualquier disidencia es muy difícil y está casi destinado al fracaso. Para tu sector el emprendedor que triunfa lo es todo, mientras que un simple trabajador es un fracasado que no vale nada, porque doscientos mil pesos a estas alturas no es nada. En esto coinciden la derecha conservadora y la liberal, y ello explica que pese a todos sus percances, ambas derechas nunca hayan puesto en cuestión su vínculo casi matrimonial.

Tu familia es una familia de derecha atípica, pero esa atipicidad los vuelve inconsecuentes y en el caso de la derecha la inconsecuencia tiene un lado bueno, porque quiere decir que el sentido común permeó la rígida visión del sector. Sin embargo, no es suficiente porque la inconsecuencia finalmente perpetúa indefinidamente una visión intolerante que en el corazón de la derecha permanece incólume, ya que no es cuestionada, sino que simplemente ignorada “a la chilena”. Esta inconsecuencia “a la chilena” permite que la disidencia nunca ponga en jaque las estructuras en profundidad; es como en el caso de los católicos “a la chilena”, que, en rigor y dadas su práctica y creencias, no deberían llamarse católicos, pero la Iglesia hace la vista gorda para que no se transformen en un problema dentro de lo que ellos creen que es el Cuerpo de Cristo, no cuestionen a la jerarquía y sigan contribuyendo con su vuelto en el Líder para el Hogar de Cristo.

De la misma forma, creo que tú eres una derechista “a la chilena” que, si se mira bien, no es en rigor de derecha, sino tal vez de centro o inclusive de izquierda. Al menos tu cuerpo ya se decidió por cambiar de sexo para calzar con su verdadero género, lo cual es, biopolíticamente hablando, claramente no de derecha. Sé perfectamente y por experiencia que un cambio de perspectiva tan radical es muy difícil e imagino que tal vez sea incluso más difícil que una reasignación de género, porque en Chile las trincheras políticas generan una lealtad tan irracional como los equipos de fútbol y me imagino que quieres seguir en tu sector porque tienes buenos y verdaderos amigos y porque, como tú misma lo has dicho, RN es el lugar en donde construiste tus afectos y tu partido de siempre. Sin embargo, ese partido de siempre ya no se adapta a tu nueva identidad. Espero sinceramente que adviertas que tu exclusión no es más que un ejemplo más de que la derecha es exclusión y exclusividad, algo muy bien representado en su club de golf, y me gustaría que volvieras a la política, pero esta vez desde una trinchera distinta que puede ser de centro o de izquierda. Después de todo, tú tampoco perteneces a la oligarquía y no les debes ninguna lealtad a quienes han sido desleales contigo. De verdad me despido con mis mejores deseos.

(*) Texto publicado en El Quinto Poder.cl

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