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Matthei reloaded

por 24 octubre, 2013

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Como dice el viejo refrán, “en política una semana puede ser mucho tiempo”. A contrapelo de la sugerencia de la mayoría de los políticos y analistas, Matthei las embistió contra Franco Parisi y en rápidas 48 horas generó un hecho político de magnitud, que probablemente provocará un vuelco en la tendencia que daba al candidato independiente alcanzándola en las encuestas. La suya fue una táctica arriesgada –especialmente si el ataque no lograba tocar un aspecto central del aspirante independiente a ojos del electorado- pero estimo en que la abanderada aliancista salió fortalecida.

Vale la pena reflexionar sobre algunos aspectos de lo ocurrido:  

1) Frente al estratégico silencio de Bachelet ante los emplazamientos públicos de los otros candidatos presidenciales y ante la amenaza de ser relegada a un tercer lugar, Matthei se decidió por retomar el protagonismo realizando una ofensiva frontal y personal contra su más cercano contrincante. En ese sentido, la Alianza sacó las lecciones correspondientes del daño electoral y motivacional que se produjo en la candidatura de Frei el año 2009 cuando este no atacaba a Marco Enríquez-Ominami para no alejar a ese electorado en la segunda vuelta. Aunque duela reconocerlo, Tironi guardaba razón en ese punto.

A favor de Matthei también juega que puede comportarse de forma más auténtica y como todos la conocemos en su campaña e instala un tema ausente en la campaña como son los derechos laborales y refuerza el recuerdo de Ministra fiscalizadora.

2)  Pareciera también que el voto voluntario aumenta, bajo ciertos escenarios, los incentivos para atacar al oponente. En especial, cuando el ataque va a ahuyentar más a los electores del contrincante que la pérdida de votos que supone el ataque. Esto es especialmente efectivo con el voto de Parisi que según varios estudios estaba penetrando más en jóvenes de clase media-baja y desencantados de la política, que suelen tener una lealtad con la candidatura donde ciertos rasgos de la estética transgresora de la campaña están demasiado asociadas al voto.

En la lógica anterior del voto obligatorio con inscripción automática un ataque frontal podía generar tal rechazo que muchos votantes cautivos cambiaban su preferencia electoral disminuyendo los votos propios y aumentando los del contrincante (como tras el ataque de Frei a Piñera en el debate televisivo por el Informe de Transparencia Internacional). Hoy da la impresión de que un ataque bien calculado permite disminuir los votos del otro candidato sin mermar de forma importante el caudal electoral propio.

3)  Más allá de las declaraciones de la candidata de que “no existe ningún cálculo político en el ataque a Parisi” (sic), es casi seguro que esta táctica fue planificada en detalle por el comando el fin de semana pasado con los resultados de la encuesta UDP sobre la mesa.

También hay que notar que el ataque a Parisi no es sobre un aspecto desconocido o nuevo de su biografía, ni se destapa un escándalo imprevisto (como fue la bajada presidencial de Golborne, por ejemplo). Más bien se aprovecha la exposición mediática con que cuenta por su buen desempeño en las encuestas y su provocativa propuesta en la franja televisiva para cuestionar su comportamiento ético privado. A diferencia de MEO el 2009, Parisi es un auténtico outsider político y no puede devolver creíblemente el boomerang para implicar al conglomerado de derecha en su conducta cuestionada.

Para peor, sus declaraciones al programa “El Informante” el martes pasado resultaron completamente destempladas e inadecuadas (como afirmar que “cualquier profesor puede soñar con tener un Porsche”).

4)  Pese a todo, Matthei está hoy más lejos de alcanzar a Bachelet que antes de este incidente, ya que a menor participación electoral aumenta la posibilidad de que la candidata de la Nueva Mayoría gane en primera vuelta (ya que la Nueva Mayoría cuenta con una base electoral dura más amplia).

No está demás plantearse, por ende,  que el comando y los partidos UDI-RN sopesan la posibilidad de perder en primera vuelta como un resultado más digno que ser apabullados en la segunda. Después de todo, la sobrevivencia de la Alianza, tal y como la conocemos hoy, se juega mucho más en que Evelyn termine en el segundo lugar en la presidencial evitando varios doblajes parlamentarios que en ganar efectivamente esta elección.

Ahora que sólo quedan 3 semanas para las elecciones y pese a que el resultado está prenunciado desde comienzos de año, estos hechos vienen a demostrar que aún queda mucha tela por cortar. Si no, pregúntele a Parisi.

(*) Texto publicado en El Quinto Poder.cl

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