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El éxodo de los partidos

por 8 noviembre, 2013

El éxodo de los partidos
Se han sacado de encima los complejos, los tabúes, las mochilas que cargaban y se han ido liberando de una camisa de fuerza que tuvieron por mucho tiempo, esas instituciones viejas y deterioradas que llamaban a la “responsabilidad política”, a la quietud, a la inmovilidad y al silencio.
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De a uno y sin una acción concertada se están yendo de sus partidos esos líderes que soñaban con un Chile más justo y democrático.

¿Qué los motivó a hacerlo?, sin duda una profunda decepción, incomodidad y hasta vergüenza por no cumplir lo que se prometió.

La discusión se enturbia por el chovinismo y el fanatismo partidario, tratando de defender lo indefendible como si este fuera un fin en sí mismo, pero más que criticar a los que se van, la reflexión debiera encaminarse en el ¿por qué se está produciendo este fenómeno, ya que se está produciendo desde los partidos que tienen a su haber 4 y casi 5 Presidentes de la República?, es decir, desde una coalición con éxitos absolutamente comprobables.

Cuando hablamos de nueva ciudadanía nunca pensamos en que ello afecta también e indudablemente a los militantes, ellos al igual que la ciudadanía también han evolucionado, se han sacado de encima los complejos, los tabúes, las mochilas que cargaban y se han ido liberando de una camisa de fuerza que tuvieron por mucho tiempo, esas instituciones viejas y deterioradas que llamaban a la “responsabilidad política”, a la quietud, a la inmovilidad y al silencio.

Entonces, no es extraño que se provoque esta desilusión colectiva, pues al mismo tiempo comienzan a surgir nuevos movimientos y nuevos dirigentes que encantan y prometen ser el futuro y construirlo; sin duda, es una opción mucho más atractiva y con objetivos muy similares a los sueños que los decepcionados tienen.

He aquí la crónica de una muerte anunciada, una muerte entre comillas, ya que quiere decir que, si bien se alejan de sus partidos, vuelven a entregarse a Chile, vuelven a defender sus sueños que hoy son representados por otros, esos dirigentes juveniles que marcharon por una educación gratuita, ellos los que nos despertaron, ellos los que nos volvieron el alma al cuerpo.

Los partidos se fueron transformando en una cárcel para esos demócratas apasionados, pues sienten que no pueden expresar desde adentro todo lo que piensan, en definitiva, se van por las mismas razones que entraron y quieren seguir aportando desde otro lugar a esos sueños que los motivó a ingresar a una militancia que prometía mucho más que lo que fue capaz de dar.

Por otro lado, los antiguos y respetados dirigentes (que aún están) se confundieron, “no eran cargos los que ellos querían” (aunque los tuvieron y los gestionaron con sabiduría), sino el cumplimiento de lo prometido, y no una educación clasista y racista y no  un trato patronal hacia los trabajadores y no una salud que maltrata a los que no pueden defenderse.

He aquí la crónica de una muerte anunciada, una muerte entre comillas, ya que quiere decir que, si bien se alejan de sus partidos, vuelven a entregarse a Chile, vuelven a defender sus sueños que hoy son representados por otros, esos dirigentes juveniles que marcharon por una educación gratuita, ellos los que nos despertaron, ellos los que nos volvieron el alma al cuerpo.

Nuestra energía y corazón debe estar con ellos, ya que son los más capaces y no nosotros, de cumplir lo que prometen.

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