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Las siete lecturas positivas de una elección constituyente

por 17 noviembre, 2013

La valentía de líderes regionalistas en reclamar y/o ganar primarias contra la Nobleza de los partidos (De Urresti en Valdivia, Quinteros en Los Lagos, entre otros) configuraron Litis emblemáticas que abren el juego de renovación en la centro izquierda, permitiendo además un avance en las fuerzas regionalistas por el protagonismo de nuevas agendas en favor de la equidad territorial.
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1.- Referéndum constituyente: Dos tercios del electorado (66%) en un verdadero ejercicio plebiscitario ciudadano inexcusable se pronunciarán por las candidaturas que de manera expresa piden Nueva Constitución, Reforma Tributaria significativa (sobre tres por ciento del PIB), Educación Superior gratuita, redistribución del ingreso, elección de intendentes, reconocimiento a los pueblos originarios, derecho de género, diversidad cultural, giro ambiental y mayor mirada hacia América Latina. Bachelet, MEO, Claude, Sfeir, Jocelyn Holt y Miranda expresan dicha agenda con obvias diferencias. Ellos son la expresión de un cambio político propiciado por los movimientos sociales e intelectuales críticos, que pueden generar un Bloque por los Cambios, lo que se ha dado en Chile en pocas coyunturas históricas, todas con resultados híbridos: la rebelión liberal-regionalista de 1848-51-59 (derrotada),  la apertura liberal de los 1870s (parcial), el desarrollismo de Balmaceda de 1890s con las mutuales (frustrada), las reformas sociales de 1925 empujada por los sindicatos (acotada), en Frente Popular de  1938 (corrompida), las revoluciones de Frei-Allende en los 1960s (derrocada), la redemocratización de 1983-1990 (frustrada).

2.- Elección regional: Tras la derrota federal-liberal de 1830 y la instauración del centralismo autoritario portaliano, por primera vez en casi dos siglos se les devuelve a los provincianos la posibilidad de elegir en forma directa su consejo regional-territorial. Es una elección imperfecta, pero un avance. Es una anomalía que los parlamentarios sean Cores sin ser electos (deben fiscalizar y aceptar este poder autónomo), aún no se elige el Intendente, se subdividió en exceso a los distritos y hubo casi nula deliberación pública. Con todo, los Cores electos enriquecerán la geografía política de Chile.

La valentía de líderes regionalistas en reclamar y/o ganar primarias contra la Nobleza de los partidos (De Urresti en Valdivia, Quinteros en Los Lagos, entre otros) configuraron Litis emblemáticas que abren el juego de renovación en la centro izquierda, permitiendo además un avance en las fuerzas regionalistas por el protagonismo de nuevas agendas en favor de la equidad territorial.

3.- Nace una nueva generación política: Tras las protestas sociales de estudiantes, regiones y sindicatos (mineros, pesqueros), una docena de sus de sus líderes juveniles (Jackson, Vallejos, Mirosevic, entre otros) y sociales del norte y Patagonia lo pueden lograr.

4.- Renovación en la Cámara: Como nunca, han desertado de ir a la reelección muchos diputados, lo que permitirá una renovación de la Cámara Baja que superará el 40% de la misma.

5.- Primarias ciudadanas antioligárquicas y anticentralistas: la valentía de líderes regionalistas en reclamar y/o ganar primarias contra la Nobleza de los partidos (De Urresti en Valdivia, Quinteros en Los Lagos, entre otros) configuraron Litis emblemáticas que abren el juego de renovación en la centro izquierda, permitiendo además un avance en las fuerzas regionalistas por el protagonismo de nuevas agendas en favor de la equidad territorial. La legitimidad y gran perfomance electoral que obtendrán quienes ganaron primarias provoca un cambio de prácticas que acercará a la Nueva Mayoría al consecuente Frente Amplio uruguayo más que a las viciadas prácticas organizacionales que llevaron a la Concertación a su decadencia.

6.- Protagonismo de los otros: Los candidatos “minoritarios” legitiman como nunca en la postdictadura la voz de agendas necesarias que se suman al cauce abierto por ecologistas, humanistas, independientes de centro derecha e izquierda extraparlamentaria en el pasado. El aporte de Igualdad con la voz de los pobladores democratiza la deliberación y hace historia.

7.- Decadencia de la derecha pinochetista: La incapacidad de la candidatura de Matthei de llegar al 30% del electorado marcará  la decadencia de los civiles que legitimaron la dictadura militar. Nunca más habrá un candidato presidencial que avale el Golpe y se ligue de manera explícita el autoritarismo neoliberal. El retroceso parlamentario fortalecerá a los sectores críticos y habrá un espacio cultural-social para una derecha liberal que crezca en la medida que apoya el momento reconstituyente en vez de boicotearlo. En muchos sentidos se parece a la debacle de la derecha de las parlamentarias de 1965, que fulminó al Partido Liberal y al Partido Conservador. El núcleo pinochetista de la UDI y la red Opus Dei de RN viven sus últimos momentos de hegemonía basada en el dinero, los poderes fácticos y el binominal.

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