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La capacidad intuitiva de Renato Cristi

por 6 diciembre, 2013

Lo más sorprendente es que la capacidad intuitiva de Cristi le permite reconocer –a priori– intenciones. Decir que la Fundación oculta la autoridad de Hayek en Guzmán con el objeto de “aislarlo de influencias comprometedoras”, implica una afirmación que da por resuelta la discusión y desacredita cualquier contrainterpelación. La cita que hace de la carta de Carlos Peña en el debate sobre las influencias intelectuales de Guzmán demuestra la naturaleza de su pensamiento intuitivo, ya que en ella –calificada como decisiva por Cristi– el Rector de la UDP se limita a señalar que no cabe duda de que Vázquez de Mella influyó en Guzmán, porque basta leer la declaración de principios del Gobierno Militar y alguna regla de la Constitución de 1980.
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En carta enviada a este medio el 27 de Noviembre, Renato Cristi le atribuye a Jaime Guzmán influencia de ciertos pensadores, ofreciendo una aplicación equivocada de su pensamiento. Sin embargo, da un paso más e interpela a la Fundación Jaime Guzmán, atribuyéndole intenciones que no justifica.

Sin contar con datos explícitos, Cristi confía en su –al parecer– gran poder intuitivo para convencerse de que Guzmán habría actuado influido por Vázquez de Mella. Esta afirmación se disuelve en la medida que desconoce que el pensador español, por ejemplo, rechazaba que la sociedad se organizara según los postulados de la democracia liberal, es decir, en partidos políticos. Más bien creía en un ordenamiento según una democracia orgánica en el que las corporaciones debían tener representación política.

Guzmán, por el contrario, afirma la vida partidista en la teoría y la práctica. Así, por ejemplo, colaboró en campañas como la de Francisco Bulnes el 69 o la de Jorge Alessandri. Es más, cuando Guzmán, desde la oposición al gobierno de la UP, critica el funcionamiento de los partidos políticos en la crisis institucional, lo hace cuestionando su responsabilidad en dicha crisis y nunca el valor de existencia de estos. En esa misma dirección, consta su distancia con cualquier expresión corporativista en las actas de la Constitución (sesión 9) al expresar el rol que les atribuye a los partidos y a los cuerpos intermedios. Por si esto no bastara, no se debería jamás olvidar que Guzmán fundó un partido político en pleno gobierno militar.

Lo más sorprendente  es que la capacidad intuitiva de Cristi le permite reconocer –a priori– intenciones. Decir que la Fundación oculta la autoridad de Hayek en Guzmán con el objeto de “aislarlo de influencias comprometedoras”, implica una afirmación que da por resuelta la discusión y desacredita cualquier contrainterpelación. La cita que hace de la carta de Carlos Peña en el debate sobre las influencias intelectuales de Guzmán demuestra la naturaleza de su pensamiento intuitivo, ya que en ella –calificada como decisiva por Cristi– el Rector de la UDP se limita a señalar que no cabe duda de que Vázquez de Mella influyó en Guzmán, porque basta leer la declaración de principios del Gobierno Militar y alguna regla de la Constitución de 1980.

Estos datos, más explícitas declaraciones en que el fundador de la UDI rechaza el corporativismo (Revista Ercilla, Santiago, 22 de agosto de 1979; La Segunda, Santiago, 6 de noviembre de 1981) hacen difícil concluir que su acción política la ejerciese inspirado en Vázquez de Mella.

Así también, afirmar que Guzmán fue influido por el pensamiento de Hayek y no por Novak, por el hecho de haber presentado interés por leer a ambos –pero existiendo claras evidencias de su interés por difundir el pensar de este último y no del primero– devela, a lo menos, una audacia hermenéutica. Y es que una lectura no implica necesariamente adhesión. Así, por ejemplo, el que Cristi se haya convertido en un lector que siguió con particular interés el derrotero de Jaime Guzmán no lo convierte en un guzmaniano. De este modo, resulta incomprensible que Cristi pretenda tachar al mártir gremialista como seguidor de Hayek. De hecho, para el senador asesinado “hacer redistribución de la riqueza a favor de los más pobres” es evidentemente “un desafío que corresponde al Estado” (Seminario Líderes de una Nueva Generación, octubre de 1990), cuestión que necesariamente implica reconocer el valor de la justicia redistributiva, es decir, una clara distancia con el pensador austriaco.

Sin embargo, lo más sorprendente  es que la capacidad intuitiva de Cristi le permite reconocer –a priori– intenciones. Decir que la Fundación oculta la autoridad de Hayek en Guzmán con el objeto de “aislarlo de influencias comprometedoras”, implica una afirmación que da por resuelta la discusión y desacredita cualquier contrainterpelación. La cita que hace de la carta de Carlos Peña en el debate sobre las influencias intelectuales de Guzmán demuestra la naturaleza de su pensamiento intuitivo, ya que en ella –calificada como decisiva por Cristi– el Rector de la UDP se limita a señalar que no cabe duda de que Vázquez de Mella influyó en Guzmán, porque basta leer la declaración de principios del Gobierno Militar y alguna regla de la Constitución de 1980. En buenas cuentas, pareciera que, para Cristi, lo realmente decisivo es que Peña afirmó que no existen dudas de la influencia y, con eso, le basta. Con ese tipo de razonamientos es difícil, por decir lo menos, establecer un diálogo o deliberación fructífera. Por eso no se entiende su  reclamo por la biografía de Guzmán que debiese haber escrito la Fundación, pues para Cristi el tema ya está resuelto gracias a su poder intuitivo.

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