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Tocando las puertas del cielo: a 4 años de los 30 compromisos con el mundo evangélico

por 12 diciembre, 2013

Tocando las puertas del cielo: a 4 años de los 30 compromisos con el mundo evangélico
Con lupa sobre el último informe de cumplimiento de los “30 Compromisos” (octubre de 2013): de los 30 compromisos, 22 se cumplieron efectivamente, y 8 de ellos no se cumplieron en absoluto. Si ponemos nota por cumplimiento efectivo, eso es un 5,1. Entonces, lejos de lo denunciado por el informe del citado Observatorio fantasma, el saldo final es positivo, aunque con un retorno menor al esperado.
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A días de una segunda vuelta presidencial, es comprensible el esfuerzo de las candidaturas por asegurar el respaldo de sus tradicionales aliados. En esta ocasión, Matthei (quien representa el relevo de la actual coalición en La Moneda), jugando las últimas cartas para asegurar un eventual triunfo, decidió golpear las puertas del cielo dando señales de buena voluntad hacia el mundo evangélico protestante.

Esta relación cariñosa de la centroderecha con el electorado cristiano (y digámoslo claramente: con el pentecostalismo en especial) no es nada nueva. La estrategia la inauguró Lavín en la campaña presidencial 1999, asegurando que su candidatura tenía una enorme coincidencia con las preocupaciones valóricas de ese sector del electorado, siendo él mismo supernumerario del Opus Dei.

Pasaron 10 años, y en 2009 el entonces candidato Sebastián Piñera apostó nuevamente al voto evangélico para salir vencedor. En el contexto del enorme rechazo que provocó entre los fieles de esa tradición cristiana el apoyo que entregó un grupo de pastores hacia la candidatura de Frei, Piñera firmó públicamente un documento que establecía el trato que nuestro sector tendría en su eventual gobierno, el cual se conoció como los “30 Compromisos”.

En resumen, no se cumplió todo lo prometido, pero tampoco es cierto que sólo dos de los “30 Compromisos” se concretaron. Afirmar tal cosa es hacer las del flojo, y responde evidentemente a puros apetitos electorales. Los 30 compromisos sientan un precedente: es mejor prometer menos y escuchar más, como saben los hermanos que dice la Biblia. Un consejo gratis para la candidata Matthei, que ahora está más decidida que nunca a llegar a segunda vuelta con el apoyo evangélico.

Las expectativas eran altas luego que el Presidente resultó electo con el apoyo de muchos hermanos. Por esto, en estos 4 años la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos (ONAR) de la SEGPRES emitió varios “informes de cumplimiento”. En reuniones regionales los pastores locales han sido informados de los avances. El tema los “30 compromisos” prácticamente se apoderó de la agenda, y como periodista fui especialmente atento en su cobertura noticiosa.

Esta semana el director de la ONAR informó queEl gobierno ha cumplido con la gran mayoría de sus compromisos con el mundo evangélico, y no se hicieron esperar las voces de trinchera que de inmediato tapizaron el anuncio como inflado y con fines meramente electorales. Si bien el balance en este campo es de “aciertos y errores”, las conclusiones a las que llega un desconocido “Observatorio Martin Luther Kingno se ajustan a la realidad actual, sobre la base de la evidencia disponible.

Con lupa sobre el último informe de cumplimiento de los “30 Compromisos” (octubre de 2013): de los 30 compromisos, 22 se cumplieron efectivamente, y 8 de ellos no se cumplieron en absoluto. Si ponemos nota por cumplimiento efectivo, eso es un 5,1.

Entonces, lejos de lo denunciado por el informe del citado Observatorio fantasma, el saldo final es positivo, aunque con un retorno menor al esperado.

En términos de calidad, hay otros aspectos que trascienden la oferta inicial. Por ejemplo, es muy valioso el nuevo perfil que adquirió en este tiempo la ONAR, como la instancia donde se construye la agenda, se calman los ánimos en momentos críticos, escuchando (con criterio técnico y político) diferentes perspectivas sobre los temas religiosos, tanto a nivel nacional, regional como municipal (y no sólo a las cúpulas, como antes se hacía). Esto fue algo completamente nuevo, y tremendamente valorado por los hermanos que me tocó entrevistar.

Una de las dificultades para avanzar en este ámbito fue ponerse de acuerdo con un liderazgo evangélico fragmentado a tres bandos, desconectado a nivel central de las regiones. Teniendo eso en cuenta, y refiriéndonos estrictamente a los “30 Compromisos”, digamos que “se avanzó en la medida de lo posible”. Y eso implica que cosas importantes quedaron pendientes y otras no se cumplieron.

Los mejores: la asesoría a los seminarios para formar un Instituto Profesional Evangélico que entregue a los pastores títulos válidos en Chile. La concesión de un terreno para el Centro Cultural Ciudad de Faroles en Santiago. El nombramiento de un arquitecto del MINVU en cada región para asesorar la construcción de templos. La entrega de $350 millones y fracción a organizaciones sociales evangélicas (al último, porque no es posible compararlo con respecto a otros períodos o grupos).

Los peores: citar la restauración del Patio de los Disidentes como obra propia, muy feo. Prometer modificaciones legales a la Ley General de Educación, al Código del Trabajo y en especial a la Ley de Culto y no hacerlo (estaba en manos del ministro despachar al menos 1 proyecto de los emblemáticos, después de innumerables reuniones de trabajo con los liderazgos). Y lanzar el Acuerdo de Vida en Pareja (AVP) sin primero generar consensos amplios con el liderazgo cristiano.

Los más malos: hoy los Capellanes evangélicos no tienen el mismo estatus legal que los católicos al interior las instituciones uniformadas. Bastaba con incluir sus contrataciones en la Ley de Presupuesto, si no había interés en modificar la Ley de Culto. Está pésimo adjudicarse como propias gestiones internas que tuvieron que hacer los propios Capellanes frente a sus mandos para ganar nuevos espacios y contrataciones. Es impresentable que en el citado informe del Gobierno, mencionen el Boletín 8.643-02 como ejemplo de cumplimento de estos compromisos con Capellanías, cuando ese proyecto no dice una sola palabra del tema, sino aspectos previsionales de los uniformados y policías.

En resumen, no se cumplió todo lo prometido, pero tampoco es cierto que sólo dos de los “30 Compromisos” se concretaron. Afirmar tal cosa es hacer las del flojo, y responde evidentemente a puros apetitos electorales. Los 30 compromisos sientan un precedente: es mejor prometer menos y escuchar más, como saben los hermanos que dice la Biblia. Un consejo gratis para la candidata Matthei, que ahora está más decidida que nunca a llegar a segunda vuelta con el apoyo evangélico.

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