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ELECCION PRESIDENCIAL CHILE 2013: SIN GANADORA

por 16 diciembre, 2013

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La segunda vuelta electoral de la elección presidencial en Chile, demuestra nitidamente cómo está armada el mercado de los votos. Y para no perdernos en el clásico recuento autocomplaciente de los porcentajes (como quieren los pésimos estrategas de la Concerta), miremos los datos duros.

1. Ya en la primera vuelta, la abstención (ya con padrón armado con voto voluntario) se hizo presente siendo que la mitad de quienes podían votar, no lo hicieron. O sea, que no se alegue sorpresa. Aquí, en CRVS Inc. estimamos qué para la segunda vuelta, bajaría aún más, con 15% y así fue. Aproximadamente, 1 millón de personas no fueron a votar en segunda vuelta en comparación con la primera vuelta.

2. La horrible candidata, la que no tenía ni apoyo de su propio sector, la con boquita de rosa, la rucia valkyria, la solitaria, la Evelyn hizo lo impensable para los analistas desenchufados de siempre: aumentó su votación con más de 20%. Es decir, 450 mil se sumaron a su votación anterior de la primera vuelta, de 1.648.481. En otras palabras, hay 2.1 millones de votantes que sin asco fueron seducidos -otra vez- por el populismo derechista chileno y la candidata que nunca quiso estar ahí (según su propio mito), lo logró sin esmerarse mucho.

3. Por otro lado, Michelle, la invencible, la indiscutible, la querida por "la gente", aumenta su votación anterior con un escuálido 10%, con 380 mil votos. Ya en la primera vuelta, Bachelet no llega a su votación de 2005, de 3.2 millones de votos. Ahora, supera 3.4 millones pero lejos de su votación en 2005 (2nda vuelta y con padrón de voto obligatorio) de 3.7 millones.

4. La diferencia entre ambas es -sin duda- grande y corresponde a los/as anteriores votantes de Marco Enriquez y Franco Parisi aunque también hubo fuga por ahí. Juntas, las dos candidatas se reparten 843 mil votos y la diferencia de votos entre Bachelet y Matthei se reduce (en la segunda vuelta) de 1.427 mil a 1.352 mil.

Conclusión: El concepto de la inevitabilidad es facilista cuando no de flojos. Claro, era ciencia cierta que ganaba Bachelet. Cómo y por qué ganada, importaba menos.

El problema es que se refuerza el hecho que existe una tensión fuerte e inegable entre la popularidad personal de Bachelet y la votación dura y evidente del castigo a la Concertación pero -y es el gran pero- la campaña misma de Bachelet no se quiere hacer responsable de aquello. Ahora que faltan pocos meses antes de que el presidente Piñera deje La Moneda, hay poco tiempo que perder. Bachelet debe comprender que no podrá seguir el mismo modus operandi de la ancién regime de la Concertación y mucho menos, insitir con sus personajes que tanto daño le han hecho a Chile. Aunque nos quieren hacer creer que la derecha está desvanecida, su poder disciplinado se mantiene y no se reduce. Por lo tanto, con quienes Bachelet debe 'negociar' y consensuar es con esa real gran mayoría que castigó -hoy en las urnas- a la Concertación (sea porque no fueron a votar en la primera y segunda vuelta o porque marcharon o votaron por otras alternativas), comenzando con entender que una Asamblea Constituyente Soberna con vasos comunicantes es su única alternativa. Una Nueva Constitución -real sin el pecado de la falsa transición- no puede ser cocinada enteramente en el Congreso ni menos bajo la lógica del regreso de la política de acuerdos.

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