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La imagen de Chile y la resonancia de sus políticas públicas

por 8 enero, 2014

Hace unos meses Rafael Nadal y Novak Djokovic estuvieron juntos en Chile y en Argentina. La diferencia fue que nuestros vecinos los subieron a un barco y los hicieron jugar con el Glaciar Perito Moreno a sus espaldas. ¿Adivinan qué fotografía dio la vuelta al mundo? Un simple cambio de escenografía hizo la diferencia.
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Durante su primer mandato, la Presidenta Bachelet fue clara en darle prioridad al trabajo de imagen país, es decir, al perfilamiento y la difusión de aquellos atributos que constituyen la identidad de Chile y que a la vez distinguen a nuestro país y le dan prestigio en el escenario internacional. Su propuesta culminó con una nueva  institucionalidad, la Fundación Imagen de Chile, que formalizó la inclusión de esta perspectiva en la definición de la política exterior.

Durante el gobierno del Presidente Piñera, la tarea de imagen país se supeditó a una agenda internacional más enfocada en la promoción de negocios que en la construcción de vínculos que permitieran construir reputación e influencia para alcanzar los grandes objetivos de desarrollo del país. Al cabo de estos años, el equipo que formó el ex canciller Juan Gabriel Valdés fue desmantelado y el presupuesto de la Fundación se redujo desde 10 millones de dólares el año 2009 a  2,8 millones de dólares para el  2014. Y mientras aquí se ha debilitado el aparataje de promoción, países como Brasil, Perú y Colombia, por mencionar sólo a los más cercanos, han llevado adelante un trabajo de alto impacto y excelentes resultados, como el 25% de crecimiento anual de turistas que ostenta Perú.

El liderazgo de la Presidenta Bachelet ofrece la oportunidad de retomar esta tarea que tan visionariamente identificó. Para Chile se abre un ciclo de transformaciones sociales, políticas, institucionales que constituyen agenda común con la mayoría de los países de ingreso medio. Nos enfrentamos al desafío de mejorar nuestro sistema político y construir una sociedad más inclusiva, moderna y meritocrática. Una ciudadanía más educada y exigente, con aspiraciones de mundo desarrollado, se combina con una Presidenta que aporta a su cargo un capital de liderazgo internacional propio, brindándonos una oportunidad de visibilidad y proyección mundial como pocas. Nuestra agenda local es agenda global.

Hace unos meses Rafael Nadal y Novak Djokovic estuvieron juntos en Chile y en Argentina. La diferencia fue que nuestros vecinos los subieron a un barco y los hicieron jugar con el Glaciar Perito Moreno a sus espaldas. ¿Adivinan qué fotografía dio la vuelta al mundo? Un simple cambio de escenografía hizo la diferencia.

Retomar el trabajo de imagen país requiere la capacidad de recoger y sumar los aportes que cotidianamente hacen los distintos estamentos de la sociedad con la finura de articularlos desde las políticas públicas para servir a los grandes objetivos de Chile. Por eso, las definiciones requieren concordarse en los espacios donde se toman las decisiones estratégicas de la política exterior porque la promoción de la imagen de Chile tiene objetivos concretos que dicen relación con el desarrollo del país. No se cultiva la imagen por razones altruistas. Se promueve el país porque es fundamental captar la atención de los turistas, inversionistas y consumidores de nuestros productos, pues fomentan nuestro crecimiento económico. También porque nos interesa participar en la sociedad del conocimiento, enriquecernos de la colaboración con otros, participar en los foros donde se toman las grandes decisiones. Tal como lo han descubierto actores de la sociedad civil, participar te permite ser protagonista, liderar y no ser arrastrado.

Tenemos la oportunidad única de darles resonancia internacional a las políticas públicas que se adopten en los próximos años. Hay que aprovechar los tremendos cambios que la sociedad genuinamente demanda, y que no son distintos de los desafíos que enfrentan muchas otras naciones. Hay que abordarlos con los mejores talentos y competencias disponibles, conscientes de que las rutas que defina y aplique Chile tendrán impacto internacional.

El desarrollo político y económico de las últimas décadas nació desde la raíz misma de la identidad y cultura nacionales y, aunque internamente son vistos como insuficientes e imperfectos, parecieron extraordinarios en muchas latitudes y cimentaron un cierto prestigio para el país. Muchas naciones buscan ese resultado, pero unas lo consiguen mejor que otras. Chile ha demostrado talento para aportar en estos temas.

Entre los 10 chilenos más mencionados en los medios de comunicación más influyentes del mundo están Arturo Vidal y Alexis Sánchez. Sus goles ponen a Chile en neón. Los empresarios chilenos que están copando los mercados de la región también. Tienen la responsabilidad de hacer bien sus negocios, cumplir las normas de los países a los que van, tratar bien a sus colaboradores. Debemos convocarlos para que multipliquen el valor de Chile ante sus públicos y destacar a quienes lo hacen con excelencia.

Incorporar al trabajo de imagen de Chile a todos los chilenos, pero especialmente a aquellos que por méritos propios son destacados en el mundo, es crucial. No hay ámbitos privilegiados: el arte, el deporte, la ciencia, los negocios, todos contribuyen a enriquecer la visión de Chile. Hay que sumar a los chilenos que están fuera, dándoles el derecho a votar y pidiéndoles que compartan parte de su prestigio con el país que los vio nacer.

La globalización y las tecnologías de la información nos han cambiado. Hay más estímulos bombardeándonos y es más difícil impactar a esos públicos globales. Como el mundo tiene poco tiempo para dedicarnos, no podemos confiar en que lo que somos y hacemos sea conocido por su propio mérito. Hay que construir las condiciones: elegir bien aquellos ámbitos donde nuestra oferta es distintiva y de excelencia y trabajar para que esos contenidos sean vistos y apreciados. Hay que construir el  relato de este nuevo Chile con la conciencia de que se está escribiendo historia y que la historia debe contarse con cierta dosis de estructura dramática y teatralidad. Importan los actores y las actuaciones tanto como el escenario y la escenografía.

Hace unos meses Rafael Nadal y Novak Djokovic estuvieron juntos en Chile y en Argentina. La diferencia fue que nuestros vecinos los subieron a un barco y los hicieron jugar con el Glaciar Perito Moreno a sus espaldas. ¿Adivinan qué fotografía dio la vuelta al mundo? Un simple cambio de escenografía hizo la diferencia.

La imagen de Chile de los próximos años debe nutrirse de su trayectoria de excelencia (Chile hace bien, aunque sea aburrido  decirlo) y de un relato que sea capaz de mostrar el esfuerzo, la inteligencia y la lucha de sus ciudadanos por construir la sociedad que ambicionan disfrutar y que se parece a la que millones de personas en distintos lugares del planeta sueñan con tener.

Países tan diversos como Rusia, China, México, Brasil, Costa Rica y Panamá están embarcados en procesos muy importantes para conquistar al público mundial. No debemos quedarnos atrás, habiendo comenzado tan a tiempo.

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