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por 20 enero, 2014

-No, fíjate que no me llamó nadie. Son unos malagradecidos. De manera silenciosa y desinteresada, me saqué la mugre en la campaña puerta a puerta. Típico, ese es el Pago de Chile. Seguro que ahora están pagando favores políticos o dándoles prioridad a los militantes de los partidos e hijos de. La verdad es que estoy súper bien en el sector privado, no necesito ningún puesto, y la familia prefiere que no me meta en política… Ellos se lo pierden.
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Estas semanas he tenido la posibilidad de conversar con diversas personas que me han confidenciado su interés por participar activamente en el próximo gobierno. De hecho, varios de ellos trabajaron en la administración pública durante los anteriores gobiernos de la Concertación, pero fueron rápidamente llamados a retiro tras asumir Sebastián Piñera como Presidente. Es interesante ver cómo los interesados en algún cargo público han ido variando sus discursos en los cafés que hemos compartido en el barrio cívico. Para facilitar la comprensión de las etapas por las cuales están pasando quienes están atentos a los próximos nombramientos, me permito aventurar una breve descripción de los cuatro “estados de ánimo” por los que podrían estar pasando muchos de los políticos profesionales que buscan cargos de primera y segunda línea en el próximo gobierno de Michelle Bachelet:

Primera Fase (primera semana de enero):

–Tú me conoces, tengo una clara vocación de servicio público. Me he preparado por años en el tema y siempre he querido aportar. Obviamente, en estos momentos mi prioridad es colaborar con el gobierno de la Nueva Mayoría, para que vivamos en un país cada vez más justo y solidario.

Segunda Fase (segunda semana de enero):

–Si me lo piden, como siempre, voy a estar disponible para apoyar desde cualquier cargo. Uno está en esto porque quiere ayudar, no porque quiera algún cargo en particular. Si la Presidenta lo pide, obvio que me sacrifico por Chile. Cuento con todo el respaldo de mi familia en esta aventura. Lo importante es cumplir el Programa de Gobierno, reformar la Constitución y asegurar la gratuidad de la educación, al menos para los más pobres. No va a ser fácil cambiar el “modelo económico” impuesto por la dictadura, pero tenemos que hacer sinergias y apoyar a la Presidenta con lealtad.

–No, fíjate que no me llamó nadie. Son unos malagradecidos. De manera silenciosa y desinteresada, me saqué la mugre en la campaña puerta a puerta. Típico, ese es el Pago de Chile. Seguro que ahora están pagando favores políticos o dándoles prioridad a los militantes de los partidos e hijos de. La verdad es que estoy súper bien en el sector privado, no necesito ningún puesto, y la familia prefiere que no me meta en política… Ellos se lo pierden.

Tercera Fase (tercera semana de enero):

–No me ha llamado nadie. Seguramente están barajando todos los nombres posibles y buscando equilibrios políticos entre los distintos partidos. Piensa que ahora es más difícil llegar a acuerdos porque está el Partido Comunista en el baile. Además, la Presidenta tiene que nombrar a mil personas en los cargos de confianza, es decir, los de primera y segunda línea. Tú sabes que yo no estoy buscando nada, pero, si me llaman, es bueno que sepan de antemano que pueden contar con mis conocimientos y experiencia.

Cuarta Fase (última semana de enero):

–No, fíjate que no me llamó nadie. Son unos malagradecidos. De manera silenciosa y desinteresada, me saqué la mugre en la campaña puerta a puerta. Típico, ese es el Pago de Chile. Seguro que ahora están pagando favores políticos o dándoles prioridad a los militantes de los partidos e hijos de. La verdad es que estoy súper bien en el sector privado, no necesito ningún puesto, y la familia prefiere que no me meta en política… Ellos se lo pierden.

A quienes están pasando por algunas de estas fases, les sugiero revisar la famosa distinción que ofrece Max Weber sobre los tipos ideales de políticos profesionales: hay algunos que viven “para” la política, mientras que otros viven “de” la política. Vive “de” la política como profesión quien trata de hacer de ella una fuente permanente de ingresos. En cambio, vive “para” la política quien otorga sentido a su vida mediante el servicio a una causa noble. En el mundo real se suelen conjugar ambas nociones en la inmensa mayoría de los políticos, quienes viven “para” y “de” la política. Lo relevante es tomar conciencia de la gradación en la que cada cual se encuentra y mantener las expectativas de desarrollo laboral bajo control.

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