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Cargos de acceso en telefonía móvil: partida de caballo inglés...

por 23 enero, 2014

Veámoslo a través de un ejemplo. Una persona del sur que está alojada en Providencia y que no conoce bien Santiago, toma un taxi para dirigirse con sus maletas a la Estación Central, pero el taxista se equivoca, confunde el Palacio de La Moneda con la Estación Central y deja a su pasajero en pleno centro, a veinte cuadras de la estación. Como no puede subir a un Transantiago con las maletas, y todos los taxis del centro están ocupados, al indefenso pasajero no le queda más remedio que irse a pie hasta la Estación Central y sudar la gota gorda. ¡Ha pagado un enorme costo, por culpa del inexperto taxista!
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Todos los chilenos conocemos el refrán "partida de caballo inglés, llegada de burro", y lo empleamos para referirnos a situaciones que empiezan bien, pero que después pierden su ímpetu inicial. ¿Se podría aplicar al caso de los cargos de acceso –o tarifas de interconexión– recientemente fijados por la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), para la telefonía móvil?

Los cargos de acceso son fijados cada 5 años, por disposición de la Ley General de Telecomunicaciones (LGT). El cargo de acceso es el precio que debe pagar un operador de telefonía móvil o fija, cuando las llamadas de sus clientes se destinan a la red de otro operador, y su valor es clave para que la libre competencia funcione en esta industria, de lo cual dependen –a su vez– los precios que pagaremos los consumidores y la calidad del servicio.

Hoy es un hecho indiscutido que Subtel aplicó mal la regulación pertinente en 2003 y en 2008, dando lugar a cargos de acceso para la telefonía móvil absolutamente sobrevalorados, que en la práctica han dificultado el ingreso de nuevos operadores al mercado.  Así lo han reconocido el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), la Fiscalía Nacional Económica y –en el último tiempo– la propia Subtel.

En efecto, el cargo de acceso que todavía rige en Chile es de unos $ 60 por minuto, pero el costo del servicio correspondiente se ha reducido de manera sustancial, debido al avance tecnológico, al punto que en las principales economías de Europa su precio llega hoy a sólo unos $ 7 por minuto. Los $ 60 por minuto que aún están vigentes en Chile son –lejos– el precio más alto de la OECD.

La sobrevaloración de los cargos de acceso ha sido un error de gran magnitud, que ha obligado a los consumidores chilenos a pagar de más unos USD 4.000 millones entre 2004 y 2013, sin considerar otros costos. ¡Eso corresponde al valor de unos 50 hospitales, a unos cinco puentes sobre el Canal de Chacao o a lo que Panamá está invirtiendo en la ampliación de su canal interoceánico, la mayor obra de ingeniería civil de esta época!

Veámoslo a través de un ejemplo. Una persona del sur que está alojada en Providencia y que no conoce bien Santiago, toma un taxi para dirigirse con sus maletas a la Estación Central, pero el taxista se equivoca, confunde el Palacio de La Moneda con la Estación Central y deja a su pasajero en pleno centro, a veinte cuadras de la estación. Como no puede subir a un Transantiago con las maletas, y todos los taxis del centro están ocupados, al indefenso pasajero no le queda más remedio que irse a pie hasta la Estación Central y sudar la gota gorda. ¡Ha pagado un enorme costo, por culpa del inexperto taxista!

En el pasado mes de noviembre, como parte del proceso tarifario definido en la LGT, Subtel –luego de revisar los estudios tarifarios de todos los operadores de telefonía móvil– propuso un cargo de acceso de $ 7,7 por minuto, como valor promedio, para el quinquenio 2014-2018. Sin embargo, los principales operadores de telefonía móvil empezaron a presionar a Subtel, con la advertencia de que cuatro millones de usuarios de prepago quedarían sin servicio si el cargo de acceso bajaba de manera tan violenta. En el mes de diciembre, los operadores de telefonía móvil entregaron sus contrapropuestas a Subtel (los operadores dominantes pretendían que el valor propuesto por la autoridad aumentase notablemente, mientras que los operadores pequeños pretendían que bajase un poco más).

En días recientes –y conforme lo dispone la LGT– Subtel adoptó su decisión final y fijó el cargo de acceso en $ 11,6 por minuto, como valor promedio, para el quinquenio 2014-2018.

¿Tuvo este proceso una "partida de caballo inglés", para terminar en "llegada de burro"?

Depende.  Si comparamos el resultado con los $ 60 por minuto que todavía rigen en Chile, el nuevo precio promedio de $ 11,6 por minuto es un avance notable, ya que corresponde a una rebaja del 80%, que corrige en gran medida los graves errores que se cometieron en el pasado. Sin embargo, si lo comparamos con el valor que la propia Subtel había anticipado en noviembre –que era similar a los que hoy se observan en los mercados más competitivos del mundo–, el nuevo precio promedio representa un inesperado aumento de un 50%.

 Veámoslo a través de un ejemplo. Una persona del sur que está alojada en Providencia y que no conoce bien Santiago, toma un taxi para dirigirse con sus maletas a la Estación Central, pero el taxista se equivoca, confunde el Palacio de La Moneda con la Estación Central y deja a su pasajero en pleno centro, a veinte cuadras de la estación. Como no puede subir a un Transantiago con las maletas, y todos los taxis del centro están ocupados, al indefenso pasajero no le queda más remedio que irse a pie hasta la Estación Central y sudar la gota gorda. ¡Ha pagado un enorme costo, por culpa del inexperto taxista!

Pero en un nuevo viaje a Santiago, la persona tiene más suerte y encuentra un taxista ducho, que baja por la Alameda –como corresponde–, pasa frente a la Estación Central y le dice al pasajero "mire, ahí queda la Estación Central", pero inexplicablemente no se detiene, sino que se devuelve y para recién a dos cuadras de la estación.

Ciertamente, es preferible que el pasajero quede a dos cuadras de la Estación Central que a veinte, pero lo ideal, lo lógico, lo justo, habría sido dejarlo en la misma Estación Central.

En lo personal he criticado varias de las actuaciones clave de Subtel de los últimos diez años (en temas como la regulación de los cargos de acceso, la administración del Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones, la asignación del espectro radioeléctrico o el trato preferente que a veces ha dado a los grandes operadores, en desmedro de los pequeños), pero eso no me ha impedido reconocer sus aciertos (como la portabilidad numérica o la eliminación de la larga distancia nacional).  Sin embargo, creo que han sido muchos más los errores que los aciertos, y que las actuales autoridades de este organismo no lograron inclinar la balanza en favor de estos.

En noviembre –cuando conocí la propuesta de $ 7,7 por minuto para el cargo de acceso– pensé que las actuales autoridades de Subtel estaban dando por fin un golpe de timón contundente, para enmendar definitivamente el rumbo que llevaba este organismo. Hoy se aprecia que hicieron un gran esfuerzo –que en lo personal reconozco–, pero que lamentablemente no fue suficiente. En otras palabras, en noviembre yo les habría puesto nota 7 por su actuación en los cargos de acceso; hoy no les podría poner más de un 5.

En todo caso, la rebaja que acaba de decidir Subtel para el cargo de acceso –aunque insuficiente, en mi opinión–, ayudará a recuperar la libre competencia en la telefonía móvil de nuestro país. Sin embargo, para que este mercado funcione como es debido, habrá que implementar también varias otras medidas, como el término definitivo de las diferencias de precios "on-net"/"off-net" que dispuso el TDLC en diciembre de 2012, las ofertas mayoristas para operadores móviles virtuales que ordenó la Corte Suprema en diciembre de 2011 o una mejor asignación del espectro radioeléctrico, de modo de evitar que este recurso se siga concentrando en pocas manos.

¿Y desaparecerán cuatro millones de usuarios de prepago? Ninguno, pienso yo, ya que si las empresas dominantes dejan de atender a determinados usuarios, los nuevos operadores de telefonía móvil –que por los factores anticompetitivos ya indicados no habían logrado abrirse paso en el mercado– gustosamente los atenderán, y de paso les cobrarán tarifas inferiores a las que pagan hoy.

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