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Venezuela: Madurando monstruos

por 26 febrero, 2014

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Las elecciones y cultura democrática venezolana no pueden ser puestas en tela de juicio. Prácticamente tienen una elección por año, mucho más frecuente que cualquier otro país americano, y son supervisadas por organismos internacionales utilizando el voto electrónico, sistema ultra moderno. Además cuentan con leyes de financiamientos de campañas transparentes en las que el principal financiador es el Estado, por ende todos los candidatos tienen la opción de hacer una publicidad similar, logrando y mejorando el debate de ideas y no permitiendo la voraz competencia de marketing de la que somos víctimas los electores que sufrimos la contaminación de estas campañas, incluso años posteriores a las elecciones. Así se logra también  transparentar los gastos y posibles deudas que adquieran los ilustres durante su campaña. Acaso alguno de ustedes no se pregunta ¿quién financia las campaña de los candidatos chilenos? ¿Los inversores pedirán algo a los políticos a cambio del dinero prestado?

Es así, según las palabras del ex presidente de USA, que Jimmy Carter, opositor al régimen socialista y experto en sistemas electorales, declara: “El sistema electoral venezolano es el más perfecto del mundo”. Entonces ¿por qué tanto alboroto en Venezuela si su excelencia el Presidente Nicolás Maduro fue electo por el sistema más perfecto del mundo y por una mayoría simple? Esto no basta para tener a toda la población contenta, ni menos con las ideas que representa.

El predecesor gobierno de Chávez inició una revolución transgresora en la que el Estado venezolano cambiaba de ser un Estado subsidiario a uno solidario, donde se empezó a hacer política de verdad. En la que se sigue una ideología y sus consiguientes metas. No negociaciones de algunos grupos con otros grupos para fines únicos e individuales, como estamos acostumbrados en Chile.

La política venezolana vio  un cambio estructural al modelo, es decir puso el mundo de cabeza. En un país golpeado por la miseria y un gobierno nefasto -ambas características de Latinoamérica- inició campañas de alfabetización y educación gratuita de calidad para todos los jóvenes venezolanos, además de salud garantizada en el sistema público sin eliminar el sistema privado (quedando para la libre elección), sin contar los múltiples avances sociales en materia de vivienda, jubilación y calidad de vida. Pero no todo es perfecto, ya que ha crecido la delincuencia, la inseguridad, el desabastecimiento y según algunos, se ha coartado la libertad de expresión. Particularmente no creo que exista país con libertad de expresión y menos Chile.

Todas estas cosas negativas son consecuencia de las virtudes del gobierno venezolano durante 14 años. Ya lo decía Gramsci: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en este claroscuro surgen los monstruos”.

Y en esta fase que se encuentra Venezuela es donde aparecen los monstruos que la mantienen a la vista de la comunidad internacional. Estos monstruos toman formas de actos violentos para reprimir a manifestantes que defienden al viejo mundo -que están en su derecho a hacerlo- monstruos armados de la oposición que defienden al viejo mundo contra el gobierno electo democráticamente, llenando de inseguridad y violencia las calles y que convierten  a este paraíso tropical en un campo de batalla.

En estas situaciones tan adversas y difíciles para cualquier gobierno y sobre todo para el venezolano, que ha demostrado que a través de las urnas y de forma democrática se puede cambiar el mundo, debo recomendar mesura al gobierno que fue elegido por la mayoría de los venezolanos y mencionar que  no todos están de acuerdo con su modelo.

Muchos estarán dispuesto a hacer cualquier cosa para impedir que siga adelante esta vorágine. En 14 años han tratado de revertir 200 años de malas gestiones y abusos a lo que el pueblo se acostumbra y termina queriéndolo – síndrome de Estocolmo-. Es por esto que deben seguir avanzando, pero no tan rápido. Los procesos sociales no se detienen y los hombres pasamos por esta tierra solo unos pocos años por lo que no veremos todo con nuestros ojos.

Es este el momento de poner freno a la revolución para evitar mayores derramamientos de sangre. Comprendo la frustración de muchos humildes que no van a poder ver las maravillas que verán sus nietos si se continúa por la senda de Chávez, pero para que esto ocurra, que las otras generaciones logren vivir en paz, es ahora que se  debe impedir que los monstruos devoren el nuevo mundo y así  lento, pero a paso firme, el nuevo mundo pueda  seguir madurando.

(*) Texto publicado en El Quinto Poder.cl

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