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Los gametos más grandes (les) hacen bien (a) la ciencia y la tecnología

por 11 marzo 2014

¿Por qué hay sólo un 30% de mujeres investigadoras en el mundo?, ¿hay razones sexuales o culturales? Los estudios sugieren que el sesgo es cultural. Por un lado, la incorporación de mujeres a la academia es un fenómeno nuevo, digamos de los últimos 150 años y, masivamente, sólo en las últimas décadas. Por otro lado, persisten en nuestra sociedad sesgos y patrones de antaño. Por ejemplo, las imágenes de científicos son persistentes y frecuentemente de hombres y, por lo tanto, se hace más difícil para las niñas identificarse con esas imágenes cuando aparece la pregunta “¿qué voy a ser cuando grande?”.

En biología, el sexo se define según el tamaño de los gametos. Así, entre las mujeres prevalece el sexo femenino (gametos más grandes) y entre los hombres el sexo masculino (gametos más pequeños). En el caso humano, los óvulos son unas 40 veces más grandes que los espermatozoides.

El género, por otro lado, es un constructo sociocultural que asocia características y roles a personas de sexo femenino y masculino.

¿Resulta todo esto en diferencias cognitivas significativas entre personas de sexo y/o género femenino y masculino? Sí, hay diferencias pero las mismas son plásticas y la variabilidad intragrupo es igual o mayor a la diferencia intergrupos.

Ahora, en promedio, las personas de gametos grandes suelen presentar un pensamiento contextual, multifocal y en red muy apropiado para problemas complejos.

En tanto que las personas de gametos pequeños suelen presentar un pensamiento lineal, focalizado y metódico muy apropiado para el análisis de sistemas.

¿Por qué hay sólo un 30% de mujeres investigadoras en el mundo?, ¿hay razones sexuales o culturales? Los estudios sugieren que el sesgo es cultural. Por un lado, la incorporación de mujeres a la academia es un fenómeno nuevo, digamos de los últimos 150 años y, masivamente, sólo en las últimas décadas. Por otro lado, persisten en nuestra sociedad sesgos y patrones de antaño. Por ejemplo, las imágenes de científicos son persistentes y frecuentemente de hombres y, por lo tanto, se hace más difícil para las niñas identificarse con esas imágenes cuando aparece la pregunta “¿qué voy a ser cuando grande?”.

Por supuesto, no todas las mujeres son  contextuales, multifocales y en red. También las hay lineales, focalizadas y metódicas. Tampoco los hombres son sólo lineales, focalizados y metódicos. Por otra parte, ambos tipos de pensamientos son necesarios para hacer ciencia y tecnología y los mismos suelen coexistir en un mismo individuo en distintos momentos y circunstancias.

Entonces, ¿por qué hay sólo un 30% de mujeres investigadoras en el mundo?, ¿hay razones sexuales o culturales? Los estudios sugieren que el sesgo es cultural. Por un lado, la incorporación de mujeres a la academia es un fenómeno nuevo, digamos de los últimos 150 años y, masivamente, sólo en las últimas décadas. Por otro lado, persisten en nuestra sociedad sesgos y patrones de antaño.

Por ejemplo, las imágenes de científicos son persistentes y frecuentemente de hombres y, por lo tanto, se hace más difícil para las niñas identificarse con esas imágenes cuando aparece la pregunta “¿qué voy a ser cuando grande?”.

Algo similar ocurre cuando las mujeres/hombres se desenvuelven en medios predominantemente masculinos/femeninos, resultando en una falta del necesario sentido de pertenencia. La conciliación de la vida profesional o académica con la vida privada también suele constituir una barrera. Esta barrera es evidente en el caso de las mujeres que paren a los hijos, pero también para hombres jóvenes y modernos que quieren ser parte del cuidado de sus familias.

Y si todo esto, por las razones que sea, es así, ¿por qué preocuparse de incluir más mujeres en la ciencia y la tecnología, o la política o las fuerzas armadas o lo que sea? Más allá de los argumentos de justicia y temporalidad, se me ocurren al menos dos razones. Primero, parece absurdo e ineficiente despreciar el potencial pensante y creativo de poco más del 50% de la humanidad. Segundo y más importante, los desafíos de la humanidad con todas sus personas y paisajes requieren de diversidad e inteligencia de todos los tipos para enfrentarlos. Incorporar a poco más de 50% de la humanidad nos hace más inteligentes y más resilientes frente a los cambios, incluyendo el cambio climático. En el CR2 somos diversos y con una cantidad similar de personas de mega y microgametos.

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